El buen mal (Seix Barral, 2025), de Samanta Schweblin, es la obra ganadora de la primera edición del primer Premio Aena de Narrativa, lo que supone una dotación de un millón de euros para la autora argentina.
Anunciado este miércoles 8 de abril en el Museo Marítimo de Barcelona, el galardón –que distingue el mejor título publicado el último año en el espacio hispanohablante y que, según sus organizadores, está llamado a ocupar un lugar similar al del Booker o el Goncourt en sus ámbitos respectivos– reconoció en esta ocasión inaugural un libro de cuentos, el cuarto de la autora nacida en Buenos Aires.
La candidatura de Schweblin prevaleció sobre otros cuatro nombres de primera línea que integraban la shortlist de finalistas del Aena: el colombiano Héctor Abad Faciolince, con Ahora y en la hora (Alfaguara); la chilena Nona Fernández, con Marciano (Random House), y los españoles Marcos Giralt Torrente, con Los ilusionistas (Anagrama), y Enrique Vila-Matas, Canon de cámara oscura (Seix Barral).
El jurado –presidido por la escritora española Rosa Montero– falló el premio por mayoría en favor de una obra que “destaca por plasmar en un volumen de relatos nuevos mundos turbadores, fascinantes y complejos”.
“Samanta Schweblin recorre magistralmente la frontera entre lo posible y lo imposible con una prosa hipnótica. Es un libro de belleza inquietante que sitúa la tradición del cuento en su punto más alto”, aseguró el comité integrado además por Pilar Adón, Leila Guerriero, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fernández Díaz, José Carlos Llop, Elmer Mendoza, Sergio Vila-Sanjuan y Jesús García Calero.
Por su parte, Schweblin reparó en la excepcionalidad genérica de este reconocimiento: “Pienso en otros grandes premios internacionales: se premian novelas y novelas y novelas extraordinarias, por supuesto, y muy de cuando en cuando tiene que aparecer una Alice Munro o una Jhumpa Lahiri para romper los cánones y lograr asomar un libro de cuentos”, dijo. “Me encanta que este premio incluya otros géneros más allá de la novela, y hoy este premio da su primer paso premiando la excepción. Me emociona de verdad pensar que estoy recibiendo un premio que es también un reconocimiento al género del cuento”.

En cuanto a El buen mal, se trata de cinco relatos en que “los personajes de Samanta Schweblin se encuentran en un punto de no retorno, encandilados por el fulgor de la inminente tragedia”.
“Vulnerables y profundamente humanos”, indica la sinopsis, “están atrapados en ese instante en que lo extraño asoma a sus vidas para transformarlas, dejando a algunos de pie frente al dolor, a otros dialogando con la culpa o la ternura y a todos atravesados por la incertidumbre”.
Schweblin lo pone de este modo: “Todos sabemos que estamos comandados por fuerzas –las ideas del mundo, los mandatos familiares–. ¿Dadas todas estas fuerzas, hay una de ellas capaz de poner las otras en jaque? ¿Se puede prestar atención a lo que queremos y somos? Los protagonistas de mis cuentos han logrado tocar ese momento de cambio”.
Merecedora del National Book Award y el Premio O´Henry en Estados Unidos, el Premio Iberoamericano de las Letras José Donoso, el Premio Juan Rulfo y el Premio Casa de las Américas, entre otros lauros, y finalista hasta en tres ocasiones del International Booker Prize, Samanta Schweblin es autora también de los cuentos incluidos en El núcleo del disturbio (2002), Pájaros en la boca (2009) y Siete casas vacías (2015), así como de las novelas Distancia de rescate (2014) y Kentukis (2018).
El Premio Aena –otorgado por el consorcio aeroportuario de ese nombre, con 51 por ciento de participación del Estado español– no ha dejado de generar polémica en estos meses debido a la procedencia empresarial del patrocinio y, sobre todo, su enorme dotación en metálico (incluidos 30 mil euros para cada uno de los finalistas).

