‘Little Havana’, de Rainy Silvestre, en PhotoAlicante 2021

Con la intención de conocer un poco más sobre el agenciamiento, la autorreferencialidad y los vínculos entre paisaje, ciudad y memoria en ‘Little Havana’, conversamos brevemente con Rainy Silvestre.

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De la serie ‘Little Havana’

El fotógrafo cubano Rainy Silvestre (Matanzas, 1975) inaugura hoy Little Havana en el Festival Internacional de Fotografía Contemporánea PhotoAlicante. La muestra, compuesta por 14 fotografías y organizada a través de la colaboración entre el festival alicantino y el Doral Contemporary Art Museum, estará disponible en la Sala Polivalente del Museo de la Universidad de Alicante hasta el 30 de abril.

En su octava edición, PhotoAlicante se celebra desde el pasado 4 de marzo y hasta el 20 de junio. Bajo el lema “Espacios Compartidos”, el encuentro no sólo se circunscribe a la ciudad de Alicante, sino que se trasladará a distintos espacios culturales de los municipios San Juan de Alicante y El Campello. Además de las exposiciones, el festival organiza la cuarta edición del Congreso Internacional de Fotografía Contemporánea BEPHOTO y el Proyecto Parcela, dedicado a la mediación cultural.

Rainy Silvestre, quien de niño fotografiaba con la Smena 8M, una cámara soviética, pequeña, barata, comprada por su madre, llegó a Miami en el año 1998. Desde entonces no ha parado de fotografiar la Pequeña Habana, siempre de manera analógica. Aunque comenzó su devenir fotográfico como autodidacta, Rainy se graduó del Instituto de Fotografía de Nueva York, aunque donde más aprendió teoría, confiesa, fue en un diplomado en Página en Blando, bajo la tutela de Juan Antonio Molina. Ha expuesto en galerías de España, Argentina, México y Estados Unidos. Además, dentro de su página web, mantiene la sección La Manigua, donde se pueden leer más de una decena de entrevistas a fotógrafos, artistas visuales y cineastas.

Comisariada por Leónidas Spinelli, director de PhotoAlicante, en Little Havana se registra –en palabras de la fotógrafa cubana Sarah Bejerano– “las calles que forman parte de sus primeros recuerdos en Estados Unidos: casas o comercios que, sin formar parte todos de su propia vivencia, asume como suyos, y al mismo tiempo sentimos nuestros también. Estas escenas ordinarias y habituales se transforman en algo más profundo, ya que su belleza no se encuentra en su primera capa sensorial que las envuelve; sino que apunta a referentes históricos, sociales y emocionales, reforzando de esta manera el potencial estético de lo cotidiano”.

“Esta exposición no va de Little Havana, es Little Havana” –prosigue la nota–. Con la intención de conocer un poco más sobre el agenciamiento, la autorreferencialidad y los vínculos entre paisaje, ciudad y memoria en Little Havana, conversamos brevemente con Rainy Silvestre.

Edgar Ariel

Rainy, ¿cómo llega Little Havana a PhotoAlicante 2021?

Little Havana llega a PhotoAlicante 2021 gracias a la invitación de Marcelo Llobell, cofundador del Doral Contemporary Art Museum, junto a Leónidas Spinelli, director de PhotoAlicante. El año pasado participé en PhotoAlicante con una muestra muy reducida. Este año, a raíz de la salida de mi libro Little Havana, publicado por Peanut Press Books, se decidió que mostrara la serie de manera más completa. Envié 14 imágenes que fueron seleccionadas por mí y aprobadas por el comité de selección del festival.

 ¿Pudieras contarme, a grandes rasgos, cuál ha sido el recorrido de la serie Little Havana, desde las primeras fotografías hasta hoy?

Little Havana comenzó de manera un poco casual después de mi llegada a Miami en el año 1998. En ese momento empecé a realizar mis primeras fotografías. Esas primeras imágenes nunca llegaron al proyecto final. Con el tiempo el proyecto evolucionó. Llegar a la Pequeña Habana fue, de alguna manera, estar en Cuba todavía. La Pequeña Habana me recibió con los brazos abiertos desde el primer día. Me sentí en casa. Como emigrante sentí en la Pequeña Habana, aunque estuviera en un país diferente, el calor humano y mis raíces cubanas. Fue algo que sentí muy fuerte.

¿Little Havana es un homenaje?

Sí. El proyecto es un homenaje a esa zona llena de edificios que hacen que viajes en la memoria. Edificios que te recuerdan tu origen. Te recuerdan a esos emigrantes que han pasado por aquí a lo largo de los años y que han cambiado el paisaje urbano, lo han adaptado, lo han aculturizado; lo han hecho suyo. Para eso es Little Havana, para crear la permanencia de ese recuerdo que uno trae como emigrante.

Hoy, cuando observas la serie, ¿qué sentimientos te dominan?

Hay muchos sentimientos involucrados en la serie. Muchos sentimientos de nostalgia, añoranza, tristeza, felicidad. Está todo mezclado. La Pequeña Habana me transporta. Por eso visito con frecuencia el barrio. Es un lugar al que siempre quiero regresar, un lugar que me lleva a mi infancia. Trato de mantener esa memoria viva.

De la serie ‘Little Havana’

¿Sigues creando imágenes para la serie?

De manera formal ya no continúo la serie porque siento que ese proyecto está bastante completo. Creo que llegó a una conclusión. Siempre que regreso al barrio hago alguna imagen, pero ya no con la idea de incluirla en el proyecto. Si sale alguna imagen buena estoy abierto a la posibilidad de incluirla. Pero siento que el material que tengo es bastante fuerte como para que no necesite seguir trabajando la serie.

Toda la serie está realizada con un formato analógico…

La serie es completamente analógica. Cualquier imagen que haga en el futuro será así. Sigo trabajando constantemente en el formato analógico porque es algo con lo que me identifico mucho. No creo que haya nada malo en trabajar con otros formatos. Respeto a todos los fotógrafos que escojan otros medios para trabajar. Pero a mí el formato analógico es lo que me hace sentir más cómodo a la hora de trabajar, por eso continúo utilizándolo.

Rainy, aparte de la muestra en PhotoAlicante, la serie Little Havana puede ser apreciada en forma de libro. ¿Cómo surgió el libro?

El libro surgió a partir de varias conversaciones con amigos, entre ellos Willy Castellanos, un curador de aquí de Miami, y con Sarah Bejerano, una fotógrafa cubana radicada en Barcelona, quien, a su vez, hizo las palabras introductorias del libro. La idea empezó a darme vueltas en la cabeza. La primera opción era hacer el libro por mi cuenta, de manera independiente, pero vino la pandemia y arrasó con todos esos planes.

Durante el mes de mayo de 2020 tuve la dicha de que David Carol y Ashly Stohl, los editores de la independiente Peanut Press Books, radicada en Nueva York, me contactaron con la idea de hacer el libro como parte de un proyecto que estaban preparando y que pensaban lanzar en el mes de noviembre. Nos pusimos a trabajar y fue una experiencia maravillosa hacer ese libro. Fue un aprendizaje muy intenso, lindo. Ahí está el libro como prueba de ese archivo permanente de la Pequeña Habana que adoro tanto.

Si te pidiera que, de manera concisa, describieras a la Pequeña Habana, ¿cómo lo harías?

Es parte de mi vida. No puedo describirlo de otra manera. La Pequeña Habana es algo que me identifica, el lugar donde me siento más completo. Cuando estoy lejos es una parte de mí que falta. Al llegar a la Pequeña Habana me vuelvo a encontrar. De alguna manera siento que estoy otra vez en suelo patrio. Es parte de mi vida.

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