El último juego (2025; 24 min.), cortometraje de Daniel Chile, recibió una Mención Honorífica Especial en el festival anual de cine de verano –SALVUS– del Centro Cultural Cubano de Nueva York (CCCNY).
Celebrado del 13 al 16 de agosto en Anthology Film Archives, en Manhattan, la cita convocó este año a nueve cineastas cubanos contemporáneos radicados en sitios como Berlín, España, París, La Habana y Estados Unidos.
Según los organizadores, la obra de Chile fue distinguida por su “magistral realización cinematográfica, donde se retrata una sociedad distópica, desolada y carente de esperanza”.
La breve nota pública del CCCNY subraya que El último juego “logra una vigencia desgarradora que apela profundamente a la sensibilidad del espectador y refleja su trascendencia universal”.
En efecto, se trata de una distopía, pero ya se ha advertido aquí que la película de Chile elige no es futura ni imaginaria: “Siempre tuve claro la visualidad que quería para el cortometraje. La búsqueda de las locaciones fue fundamental para lograr esa atmósfera inquietante y apocalíptica que imaginé desde el guion”, dijo el realizador a Rialta Noticias hace unos meses.
Copreoducido entre Mirapaká Producciones, i4films y Vedado Films, con el apoyo del Fondo Noruego para el Cine Cubano, El último juego se presentó antes en la sección Spotlight On Cuba del Festival de Cine de Miami (del 9 al 19 de abril de 2026).

El filme fue escrito por Chile junto al guionista Amilcar Salatti, mientras que sus protagonistas son cuatro niños –Antuán, Mulo, Rizo y Naco– interpretados por Marcelo Martín, Alejandro Domínguez, Daniel Leal y Ernesto Bustamante. También participaron en el reparto los actores Massiel Dueñas, Andros Perugorría y Karen Machado.
“La película se articula con una economía narrativa notable. El de estos niños no es un juego inocente. Y lo que revela sobre ellos es el verdadero tema de la historia”, reseñaba Madruga al entrevistar a Chile. “Sin declararlo explícitamente, el cortometraje desnuda los mecanismos con que la masculinidad se construye desde edades muy tempranas: la competencia, el dominio del espacio, la dureza como código de supervivencia”.

