
“La merienda cabe en una mano”: familias pagan miles de pesos para alimentar a sus hijos
La crisis alimentaria acentúa las diferencias entre quienes pueden costear un «refuerzo» y quienes dependen por completo del almuerzo de los centros educativos.

La crisis alimentaria acentúa las diferencias entre quienes pueden costear un «refuerzo» y quienes dependen por completo del almuerzo de los centros educativos.

El Gobierno cubano vende latas vencidas a 40 pesos mientras la población se pregunta dónde están las donaciones.

El mal estado de los cárnicos que se vende por la libreta de racionamiento es un problema que se repite con regularidad.

La búsqueda de «algo para comer», muchas veces tan solo para mal alimentarse una vez al día, es la (pre)ocupación constante de los cubanos.

Ni perros ni gatos ni aves escapan de las consecuencias de la grave crisis alimentaria que atraviesa la Isla.

«Dieta para niños de calabaza»: así escribieron los empleados de un agromercado en La Habana.

El pescado y los mariscos solo se adquieren con regularidad en el mercado informal a precios bastante altos, mucho más en tiempo de apagones.

En el Día Mundial de la Alimentación el gobernante derrocha cinismo en un post de redes sociales.

En Cuba los mariscos son exclusivos de la élite política o enriquecida. Ni siquiera la ínfima dieta mensual de pescado para enfermos se cumple.

En septiembre, como sucedió en agosto, no se distribuirá ni café ni aceite para los cubanos.

La crisis alimentaria acentúa las diferencias entre quienes pueden costear un «refuerzo» y quienes dependen por completo del almuerzo de los centros educativos.

El Gobierno cubano vende latas vencidas a 40 pesos mientras la población se pregunta dónde están las donaciones.

El mal estado de los cárnicos que se vende por la libreta de racionamiento es un problema que se repite con regularidad.

La búsqueda de «algo para comer», muchas veces tan solo para mal alimentarse una vez al día, es la (pre)ocupación constante de los cubanos.

Ni perros ni gatos ni aves escapan de las consecuencias de la grave crisis alimentaria que atraviesa la Isla.

«Dieta para niños de calabaza»: así escribieron los empleados de un agromercado en La Habana.

El pescado y los mariscos solo se adquieren con regularidad en el mercado informal a precios bastante altos, mucho más en tiempo de apagones.

En el Día Mundial de la Alimentación el gobernante derrocha cinismo en un post de redes sociales.

En Cuba los mariscos son exclusivos de la élite política o enriquecida. Ni siquiera la ínfima dieta mensual de pescado para enfermos se cumple.

En septiembre, como sucedió en agosto, no se distribuirá ni café ni aceite para los cubanos.
