Nueve personas que viajaban a bordo de un avión privado tipo Learjet 60 fallecieron este domingo tras estrellarse la aeronave a gran velocidad en una zona urbana del condado de Palm Beach, Florida, provocando una masiva deflagración y un voraz incendio en las inmediaciones de un área de casas prefabricadas.
El secretario de Transportes de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó el deceso de la totalidad de los ocupantes que se encontraban en el manifiesto de vuelo. Las autoridades aún evalúan si el impacto provocó víctimas adicionales en tierra.
De acuerdo con los registros aeronáuticos citados en un reporte de El País, el vuelo había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, y tenía como destino final las Bahamas.
La Administración Federal de Aviación (FAA) emitió un comunicado oficial confirmando la catástrofe poco después de que comenzaran a difundirse en redes sociales impactantes secuencias de vídeo grabadas por testigos en la zona.
Las imágenes muestran el instante en que el jet cayó casi de forma vertical sobre la acera de una arteria transitada, a escasos metros de vehículos en circulación. La colisión generó una densa columna de humo negro y abrió un enorme cráter en el pavimento, esparciendo fragmentos de asfalto envueltos en llamas por los alrededores.
El Departamento de Bomberos y Rescate del Condado de Palm Beach precisó que la emergencia se concentró cerca de la intersección entre 10th Avenue North y Military Trail, donde múltiples unidades de socorro procedieron a sofocar el fuego entre los restos calcinados del fuselaje.
Registros de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) ubican este siniestro como el segundo accidente aéreo más mortífero registrado en territorio estadounidense en lo que va de año, solo superado por el siniestro de un avión de paracaidismo ocurrido en junio en Butler, Misuri, que se cobró la vida de 12 personas.










