LA HABANA, Cuba. – Ha muerto, a los 84 años, en Chicago, el reverendo Jesse Jackson, quien a partir de su colaboración con el reverendo Martin Luther King en la década de 1960, se convertiría en una figura icónica del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos.
Jackson, quien fuera senador dos veces, en 1984 y 1988, aspiró a candidato a la presidencia en las elecciones primarias del Partido Demócrata y también jugó un activo papel en la política internacional y la defensa de los derechos humanos en las décadas de 1970 y 1980, especialmente en Sudáfrica, en el desmontaje del apartheid, y en el Medio Oriente, donde consiguió la liberación de rehenes estadounidenses.
Pero Jesse Jackson se equivocó varias veces al escoger a qué bando apoyar, como ocurrió cuando apoyó tan irrestrictamente a los palestinos que tuvo que disculparse con Israel; y cuando tomó partido por el régimen de Nicolás Maduro al apoyar a las cuatro activistas de CodePink que tomaron la embajada de Venezuela en Washington para impedir que fuera ocupada por los representantes del presidente interino Juan Guaidó.
Cuando forcejeaba para hacerle llegar las mochilas con alimentos a los agitadores de CodePink que ocupaban la embajada venezolana, el reverendo debió haber hecho caso a la pancarta que llevaba Victoria Matiuzzo, una joven venezolana citada por AFP, que se encontraba entre los opositores a Maduro que se manifestaban alrededor de la sede diplomática en litigio. La pancarta decía: “Mr. Jackson, no deje que CodePink o Maduro manchen su nombre”. Pocas veces un consejo fue tan sabio y oportuno. Pero, lamentablemente, el reverendo lo desoyó.
También se mostró obsequioso Jesse Jackson con Fidel Castro cuando visitó Cuba. No obstante, hay que agradecerle al reverendo que, en 1978, consiguiera del régimen castrista la liberación de varias decenas de presos políticos.
Debió ser más cuidadoso el reverendo con las causas que defendió. Muy bien que abogara por los derechos de los afroamericanos, las mujeres, los homosexuales, los inmigrantes; por los afectados por la sequía y las hambrunas en África, por las personas con VIH/SIDA o cáncer, pero, ¿por dictaduras como las de Fidel Castro y Nicolás Maduro?








