LIMA, Perú – Por décadas, la política gubernamental en Cuba no ha abordado las condiciones que llevan a cientos de cubanos a mendigar, malvivir en portales y ruinas, o deambular en las avenidas bajo precariedades y circunstancias de riesgo extremo.
En los últimos años, el número de cubanos en situación de calle ha incrementado en la medida que se ha agudizado la crisis económica de la Isla, afectando especialmente a hombres y mujeres de la tercera edad.
Un video de Cubanet en las calles de La Habana recoge algunas experiencias y pesares de varias de estas personas, relegados, incluso más que el resto de cubanos al desamparo y la sobrevivencia cotidiana.
“Fuerte, muy fuerte”, fue la respuesta de un anciano al referirse al actual frente frío que hace descender las temperaturas en la capital. Con semblante afligido, el hombre repite las mismas palabras, “muy fuerte”, quizás ante el pensamiento de las heladas madrugadas de la ciudad.
Con pensiones que no alcanzan ni para comer, mucho menos permitirse rentar una habitación, muchos adultos mayores terminan durmiendo en las calles. Hurgando entre basura, reposando sobre cartones en lugar de colchones, todos enfrentan cada día los peligros de una vida proscrita a la intemperie.
“Mira, yo fui piloto”, comenta otro cubano que se acurruca junto a montón de bolsas y telas desperdigadas. “Piloto cubado Arnaldo Tamayo. Ese fue mi maestro. Pero esto mientras sigan robando los comunistas no va a cambiar nunca”.
Este fin de semana, el frente frío reducirá las temperaturas en las madrugadas habaneras a 12 y 14 grados Celsius. Pese a ese pronóstico, un cubano de 75 años de Campo Florido no tiene más alternativa que pernoctar en las afueras de un local ya cerrado. Cuenta que casi no ha comido nada y que padece de diabetes.
“Me han llevado para las Guásimas y no me han resuelto nada”, denuncia sobre el trato en un centro estatal para desamparados.
En Cuba, aunque el discurso oficial se reviste de “sensibilidad” y “humanismo”, las autoridades a ratos realizan acciones más punitivas que sociales, orientada fundamentalmente a ocultar la pobreza en áreas visibles al turismo y a reafirmar el control estatal sobre cuerpos marginales.
Como ha sido habitual, el régimen cubano evita referirse a la miseria como fenómeno estructural y niega el fracaso del modelo económico como origen de la exclusión.








