SANTA CLARA, Cuba ― A principios de abril el video de un cubano residente en Matanzas se hizo viral en redes sociales por mostrar una refinería artesanal a partir de residuos. El reel, que fue publicado por el usuario Gilbe Quiala con el título “Ya está activa la Ñico López”, muestra un complejo entramado de tuberías ubicado en un solar y manipulado por un hombre que asegura haber producido gasolina.
“Hace la misma función de un serpentín”, se escucha decir en el audiovisual al creador de la destiladora identificado como José. “Tampoco es bueno darle la letra a la gente”, replica más adelante para evadir las especificidades de su “invento”.
En los últimos meses, ha llamado la atención la cantidad de publicaciones de cubanos de distintas provincias que aseguran estarse dedicando a la pirólisis artesanal. En Facebook funciona un grupo bastante activo llamado “Cómo se hace gasolina con plástico” en el que, con frecuencia casi diaria, sus miembros solicitan orientación para construir reactores caseros o buscan la validación de la comunidad mostrando el resultado de sus experimentos. Aunque algunos de estos montajes improvisados lucen mejor elaborados que otros, en esencia consisten en un depósito sellado que se calienta con fuego —generalmente a base de leña o carbón—y que permite condensar los gases liberados a través de una serie de aditamentos rústicos como tubos o mangueras.
El calentamiento sin oxígeno ―llamado pirólisis―, que se emplea para obtener aceites combustibles a partir de materiales reciclados, es una técnica reconocida en el mundo como parte de estrategias de economía circular. En países como la India, el respaldo de ONG y gobiernos locales ha permitido instalar plantas a pequeña escala para que los propios habitantes de las comunidades gestionen sus residuos bajo condiciones técnicas reguladas.
En Cuba, sin embargo, la producción, refinación y comercialización de combustibles fósiles son atribuciones monopolizadas por el Estado; y en el caso de la pirólisis solo está permitido para proyectos certificados como el nombrado “Pyralis” en Holguín que, según medios oficiales, estaría procesando hasta 100 litros de aceite pirolítico por cada 100 kg de plástico. Como “incentivo” para promover la recogida de desechos, en esta provincia prometieron que los barrios con mayor índice de recolección recibirían “recursos para el embellecimiento de fachadas y jardines”.
Lo cierto es que la crisis con la gasolina ha llevado a los cubanos a incursionar en prácticas artesanales que pueden resultar en extremo riesgosas. Por las imágenes compartidas por los miembros del grupo citado se puede notar que la mayoría de los montajes utilizados son bastante rudimentarios; incluso algunos se sirven de ollas de presión adaptadas para quemar el plástico. La bibliografía especializada enfatiza que la pirólisis mal ejecutada emite compuestos orgánicos volátiles altamente tóxicos y cancerígenos que pueden liberarse si los sistemas de limpieza fallan o no son los adecuados. Además, la acumulación de gases inflamables en depósitos improvisados puede provocar explosiones súbitas capaces de destruir el montaje, causar quemaduras graves a los operadores y poner en peligro de incendio a viviendas cercanas.


Aun conociendo los riesgos, la urgencia cotidiana de combustible de los cubanos parece pesar más que las posibles consecuencias. “En estos momentos, el botero que no haga su gasolina está embarcado”, dice Duvier, un joven del reparto Caracatey de Santa Clara que ha fabricado su propio combustible introduciendo el plástico en una olla. “Lo importante es ir enfriando el serpentín para que el producto salga más puro, y separarlo de la candela porque puedes volar como Cafunga”, advierte. “Es mucho el plástico que hay que recoger para que te dé [el equivalente a] un pomito de mayonesa. Lo mismo sirven pomos de desodorante que tapas. Se hace para resolver, pero tienes que ir chequeando la máquina para que no se te fastidie”.
En el referido grupo de Facebook las opiniones sobre la calidad de ese combustible artesanal también son diversas: mientras unos indican que se les han dañado seriamente los motores, otros aseguran que han logrado echar a andar sus vehículos sin contratiempos. Luis D., de Sancti Spíritus, también fabricó su propio reactor ―consistente en un balón de gas dentro de un tanque de metal―, pero tuvo que desmontarlo, según cuenta, porque los vecinos lo amenazaron con denunciarlo a la Policía. “Le estuve sacando [combustible] hasta que me echaron pa’lante porque ellos [los vecinos] tenían miedo a que explotara”.
La ley penal cubana tipifica como delitos el contrabando y la actividad económica ilícita vinculada a combustibles. “Por supuesto que vender gasolina, aunque la estés haciendo tú, es una candela. Cuando lo hacía, siempre le advertía a la gente que era criolla, para que después no me vinieran a reclamar si la moto se les quedaba trancada”.
Gasolina que no es gasolina
A modo de consejo para los miembros de “Cómo se hace gasolina con plástico”, un usuario publicó recientemente una imagen comparativa del combustible recién refinado y el de varios días. “Al no tener aditivos, esta [gasolina] carece de antioxidantes y estabilizadores, por lo que empieza a degradarse formando gomas”, detalló. Otro miembro identificado como Yorleys Guisao también mostró el resultado de su pirólisis casera y advirtió que al “al salir [humo] por el tubo de escape, [el auto] huele a plástico quemado”.
Sobre este supuesto combustible, Manuel Vázquez, un ingeniero químico consultado, advierte que en realidad lo que la mayoría de las personas obtienen mediante esta destilación artesanal no es gasolina en sí, sino un aceite pirolítico que imita parcialmente su función y que, para que pueda ser usado, debe pasar por otros procesos como el filtrado, la purificación o la mejora de octanaje. “Me atrevo a asegurar que pocos cubanos que se están dedicando a eso en el patio de sus casas cuentan con los recursos o los conocimientos para lograr la pureza ideal. Ponerle ese líquido mal destilado a un auto o a una moto es condenar la mecánica del vehículo porque les obstruye los inyectores”, advierte.

En otro grupo de Facebook nombrado “MiYoe Energía”, en el cual se ofrece asesoría a los cubanos que incursionan en la pirólisis, el usuario Yoel Guevara explicó que existen varios factores técnicos que determinan el comportamiento de este combustible no convencional. “Si se usa [la gasolina] directa y cruda tal cual sale de un reactor casero sin un proceso de refinamiento riguroso, sí existe un riesgo real de daños mecánicos por acumulación de residuos y corrosión”, escribió.
En redes sociales abundan las denuncias de personas que han sido estafadas tras adquirir combustible en el mercado informal. En el grupo “Accidentes, Buses y camiones, por más experiencia y menos víctimas”, el miembro Alex Ríos Cruz denunció una nueva modalidad de estafa en la que han caído varios choferes conocidos. Según explicó, los vendedores ofertan la supuesta gasolina a precios tentadores e incluyen de manera expedita el servicio a domicilio.
“El líquido tiene apariencia casi idéntica a la gasolina: color amarillo con tonos azulados, olor fuerte y presentación convincente”, asegura el usuario. “El problema llega después: motores dañados, pérdida de dinero y piezas afectadas”. Según agregó en su publicación, el precio de esta “gasolina que no es gasolina” ronda los 3.000 pesos por litro, cuando la industrial se está comercializando a más de 6.000 en el mercado informal.
Otro conductor relató que, tras verse obligado a comprar combustible a revendedores en la Autopista Nacional, a la altura del kilómetro 80 de Mayabeque, su auto comenzó a presentar fallas graves: humo blanco, un ruido semejante al de un tractor y finalmente una avería que lo dejó varado en plena carretera de Sancti Spíritus al caer la noche. Según aseguró, un conocido suyo había pasado por una situación similar días antes, también tras abastecerse en ese mismo punto. “Los residuos encontrados en el tanque del carro parecían similares a plástico quemado”, detalló. “Es cierto que esos revendedores en parte resuelven un problema que el Estado no puede, pero a la misma vez crean otro más grave y más costoso. Cuiden sus autos”, recomendó.

