LA HABANA, Cuba- El Servicio Militar Obligatorio (SMO) ha sido durante décadas un tema rodeado de silencio y miedo. Sin embargo, cada vez más voces se alzan para denunciar las consecuencias que esta práctica tiene sobre los jóvenes y sus familias. Una madre cubana, opositora al régimen, ha iniciado una investigación y una campaña de concienciación que busca visibilizar casos de abusos y muertes vinculadas al servicio militar.
La motivación inicial de Alicia Alonso Morejón fue personal: el temor de que su hijo, aún pequeño, creciera y fuera obligado a cumplir un servicio militar con el que ella no está de acuerdo. “Descubrí que no había una base de datos, que no existía una lucha constante sobre el tema de los niños y el servicio militar obligatorio en Cuba”, explica.
Así comenzó en 2020 a recopilar información de medios independientes como Cubanet, CiberCuba, El Toque, Archivo Cuba, además de denuncias en redes sociales y grupos de Facebook como No al servicio Militar en Cuba (creado por ella como un espacio de denuncia) y No más Muertes en el Servicio Militar de Cuba, así como la página que en esa plataforma tiene el periodista exiliado Yosvani Malleta, entre otros.
Hasta la fecha asegura que ha conseguido documentar más de sesenta casos, algunos de ellos revelan un panorama desgarrador. Entre los más impactantes destaca el de Annier González Acosta, un joven de 19 años que se suicidó mientras cumplía guardia en una prisión de Matanzas. También alude a desapariciones sin esclarecer, como las de Alfredo Guerra Rivera (2009) y Reinier Porras Cervantes (2022).
Otros relatos muestran negligencia médica o violencia. Para ella, el caso de Dayron Pupo Mastrapa es uno de los más polémicos: oficialmente se informó que murió de un infarto fulminante, pero al abrir el ataúd, su padre descubrió golpes en el rostro y la ausencia de dientes. “Son casos desgarradores, que duelen en el alma, y existen muchos otros”, aseguró a Cubanet.
Según reportes independientes, desde 2021 se registran al menos 117 víctimas entre muertes y secuelas permanentes dentro del Servicio Militar Obligatorio, algunas vinculadas a suicidios, negligencia, accidentes y enfermedades no atendidas.
En 2022, durante el incendio industrial más grave en la historia de Cuba, catorce jóvenes reclutas del Servicio Militar murieron al enfrentar un fuego de enormes proporciones sin preparación ni equipos adecuados. La mayoría tenían entre 18 y 19 años cuando fueron expuestos a un escenario letal sin la protección mínima necesaria.
En enero de 2025 otro grupo de nueve soldados perdió la vida en una explosión ocurrida en una unidad militar de Holguín. Las autoridades ofrecieron versiones contradictorias, mientras familiares denunciaron falta de información, irregularidades en la investigación y presiones para guardar silencio.
Para Alonso Morejón, embajadora en EE.UU. de la asociación civil Cubanos Libres en Uruguay, la oposición al servicio militar se ha vuelto una causa particular. Su hijo ya cumplió 18 años y ahora enfrenta amenazas de prisión si no se presenta al llamado del ejército.
“Lo citaron para que se presentara el 19 de enero y no fue. Las amenazas son claras, o se presenta a pasar el servicio o le imponen una multa, lo vuelven a citar y, en caso de que no se vuelva a presentar, van a pasar su caso a la policía para que le levanten una acusación y vaya a la cárcel por tres o cinco años. La represión contra opositores y sus familias es aún más severa”, denuncia con temor la madre.
En la recopilación de datos, afirma que enfrenta un obstáculo constante: el miedo. Incluso después de la muerte de los jóvenes, muchos padres se niegan a hablar por temor a represalias. “Te sientes impotente, porque no puedes alzar la voz por esas víctimas que necesitan que algún día se les haga justicia”, confiesa la activista.
“Es demasiado, esos niños corren peligro de muerte allá dentro”, sentenció la entrevistada, quien este 27 de enero ratificó en redes sociales que su hijo no defenderá a la dictadura. “Intento hacer conciencia al pueblo cubano en general, no solo a las madres. Pido que ayuden y apoyen a estos niños, que alcen sus voces, que se unan en una misma causa y digan no al servicio militar obligatorio”.

Alicia Alonso Morejón emigró de Cuba hacia Uruguay en 2017. Dos años más tarde se estableció en los Estados Unidos, desde donde se mantiene activa como una voz discordante contra el régimen cubano.
A raíz de la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por fuerzas élites del ejército estadounidense, el pasado tres de enero, la Isla desempolvó la doctrina de “la guerra de todo el pueblo” y desde entonces ha movilizado a estudiantes y trabajadores estatales jóvenes para participar de ejercicios militares que simulan una batalla contra tropas de Estados Unidos.
En ese escenario, organizaciones como el Instituto Patmos han mostrado temor a la posibilidad de reclutamientos masivos.
Desde su blog, coordinado por el presbítero cubano Mario Félix Lleonart Barroso, el pasado día nueve el instituto lanzó un llamado para que jóvenes en edad de reclutamiento se acojan a la objeción de conciencia, alertando que la dictadura utiliza a sus soldados como carne de cañón, en contra de su propio pueblo y para desestabilizar el bienestar de naciones hermanas.
La publicación, además, incluye a aquellos que ya fueron reclutados y “forman parte de fuerzas militares en función de un sistema malvado como el que impera en Cuba”, a quienes pide “negarse a obedecer órdenes que van en contra de su propia dignidad como seres humanos, pero que peor aún, van en contra de la dignidad de su pueblo, o de la de otras naciones”.








