MIAMI, Estados Unidos ― El canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, descalificó este miércoles a José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara y llamó “terrorista” al dirigente del exilio Orlando Gutiérrez-Boronat, tres de los participantes en un encuentro sobre la represión en Cuba celebrado el 19 de octubre en la sede de Naciones Unidas.
Durante una conferencia de prensa transmitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Rodríguez cuestionó incluso la condición de artista de Otero Alcántara. “No sé si alguien ha visto alguna vez en su vida algún cuadro pintado por este supuesto pintor. Es un artista de circo”, afirmó.
El ministro presentó al integrante del Movimiento San Isidro (MSI) como un delincuente condenado por delitos comunes y mencionó entre ellos la propagación de epidemias durante la pandemia de COVID-19.
La Fiscalía General de la República informó, el 24 de junio de 2022, que el Tribunal Municipal Popular de Centro Habana había condenado a Otero Alcántara a cinco años de prisión por ultraje a los símbolos de la patria, desacato y desórdenes públicos. El delito de propagación de epidemias no figura entre los tres cargos por los que fue condenado, según ese comunicado.
Human Rights Watch informó, en junio de 2021, que agentes del Estado habían confiscado varias de sus pinturas durante un registro de su vivienda en abril de ese año. El artista comenzó una huelga de hambre para exigir la devolución de las obras y el fin del hostigamiento policial.
Otero Alcántara fue excarcelado en julio de 2026 y salió de Cuba hacia Estados Unidos después de casi cinco años en prisión. Amnistía Internacional lo había reconocido como preso de conciencia y denunciado que su encarcelamiento respondía al ejercicio de derechos fundamentales, entre ellos la libertad de expresión artística y la protesta pacífica.
Rodríguez también acusó a Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), de haber sido sancionado por lesiones graves, cohecho y desacato. Lo calificó de “misógino” y “abusador de mujeres”, y sostuvo que había sido acusado de golpear a una mujer con un embarazo avanzado.
El canciller no identificó a la supuesta víctima ni precisó cuándo habrían ocurrido los hechos. Tampoco aportó durante el fragmento revisado una sentencia que acreditara esa acusación.
El ministro sostuvo que Ferrer había recibido en varias ocasiones beneficios del “sentido humanista del sistema penal cubano” y reprochó al embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, haberlo invitado al acto del lunes y sentado a su derecha.
Para rebatir las denuncias de torturas formuladas por el opositor, Rodríguez exhibió una grabación en la que Ferrer aparece golpeándose la cabeza delante de un funcionario penitenciario. Las imágenes no permiten establecer las circunstancias en que se produjo aquel episodio ni descartar los malos tratos denunciados durante otros períodos de encarcelamiento.
El Centro de Información Legal Cubalex documentó, en octubre de 2025, las denuncias de torturas, aislamiento, encarcelamiento arbitrario y presiones contra familiares de Ferrer. La organización afirmó que su salida hacia Estados Unidos, el 13 de ese mes, fue un exilio impuesto como condición para recuperar la libertad.
Cubalex también cuestionó la revocación de su excarcelación de enero de 2025 y su nueva detención, ocurrida el 29 de abril de aquel año.
Las acusaciones contra Gutiérrez-Boronat
El canciller reservó otra serie de acusaciones para Orlando Gutiérrez-Boronat, secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y vinculado al Directorio Democrático Cubano, a quien llamó “terrorista”.
Rodríguez aseguró que las organizaciones representadas por el dirigente exiliado habían tenido vínculos con grupos como Alpha 66 y la Brigada 2506, a los que asoció con acciones violentas contra Cuba.
También afirmó que esas entidades habían recibido 644.000 dólares de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y 299.000 dólares de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en un año, además de más de 30 millones de dólares desde 2020.
El ministro no identificó los ejercicios contables correspondientes a las primeras dos cifras ni exhibió durante el fragmento transcrito los documentos en que sustentaba las cantidades.
Rodríguez acusó además a Gutiérrez-Boronat de haber gastado 570.000 dólares en viajes personales en un año y otros 172.000 dólares en artículos suntuarios para su vivienda.
A comienzos de 2025, el exprisionero político Armando Valladares cuestionó públicamente el manejo de unos 30 millones de dólares correspondientes, según su análisis de declaraciones tributarias, al período comprendido entre 2001 y 2022, no a los años posteriores a 2020 que mencionó Rodríguez.
En una entrevista con Diario Las Américas, Valladares preguntó por 569.000 dólares reportados en viajes en 2007 y por 172.926 dólares declarados en 2019 como artículos para el hogar destinados a miles de beneficiarios en Centroamérica.
Valladares cuestionaba el destino y la rendición de cuentas de esos recursos, pero no presentó aquella segunda partida como una compra comprobada de bienes para la residencia personal de Gutiérrez-Boronat. Tampoco las cantidades citadas por Rodríguez demuestran, por sí solas, una apropiación de fondos.
Gutiérrez-Boronat rechazó las acusaciones de Valladares en otra entrevista con el mismo periódico.
El dirigente explicó que los gastos de 2007 correspondieron, entre otras actividades, a reuniones internacionales celebradas en Alemania, Polonia y Rumanía. También sostuvo que las ayudas reportadas en Centroamérica eran entregas a Cuba, clasificadas en esa región conforme a los formularios tributarios estadounidenses.
Gutiérrez-Boronat aseguró que las actividades estaban sujetas a auditorías periódicas y exigió que se demostraran los señalamientos en su contra.
Las declaraciones tributarias del Directorio Democrático Cubano, publicadas a partir de registros del Servicio de Impuestos Internos (IRS) estadounidense, corresponden a una entidad distinta de la Asamblea de la Resistencia Cubana.
Rodríguez Parrilla afirmó que Gutiérrez-Boronat no aparecía en las imágenes del encuentro difundidas por Naciones Unidas ni por la delegación estadounidense, pese a que el dirigente participó en la actividad. Aun así, el canciller especuló que la presunta ausencia del opositor podía deberse a las protestas de la misión cubana.
Gutiérrez-Boronat había confirmado su presencia en el acto en declaraciones recogidas por ADN Cuba el 19 de octubre. También denunció que integrantes de la misión diplomática cubana habían organizado una protesta contra los activistas cuando se disponían a entrar al salón.
El encuentro, organizado por la misión de Estados Unidos y encabezado por Mike Waltz, reunió a antiguos presos políticos y activistas para denunciar violaciones de derechos humanos en Cuba. La delegación cubana protestó contra la actividad, celebrada en vísperas de una nueva votación de la Asamblea General sobre la resolución que pide poner fin al embargo estadounidense.
La agencia Associated Press documentó el enfrentamiento diplomático ocurrido el 19 de octubre en la sede de Naciones Unidas, donde el representante permanente cubano, Ernesto Soberón Guzmán, protestó contra el acto organizado por Washington.
Rodríguez vinculó el foro con una campaña estadounidense para modificar el voto de otros países durante las sesiones previstas para el 27 y 28 de octubre. El canciller también acusó a Washington de amenazar a gobiernos extranjeros con represalias económicas y diplomáticas para que retiraran su apoyo a la resolución cubana.
La Asamblea General ha aprobado durante décadas resoluciones que reclaman el fin del embargo. En octubre de 2025, la iniciativa obtuvo 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones. Aunque esas resoluciones no son vinculantes, expresan la posición de los países miembros sobre la política estadounidense hacia Cuba.










