LIMA, Perú — El gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró que no teme a una eventual acción de Estados Unidos contra su persona o contra la Isla, y afirmó estar dispuesto a “dar la vida por la Revolución”, durante una entrevista transmitida por el programa Meet the Press de la cadena NBC.
Consultado sobre posibles amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, el mandatario respondió con firmeza: “No tengo miedo. Estoy dispuesto a dar mi vida por la Revolución”. Al respecto dijo que, ante un escenario de agresión, “habrá lucha. Y nos defenderemos. Y si tenemos que morir, moriremos”.
“Porque, como dice nuestro himno nacional, morir por la patria es vivir”, añadió Díaz-Canel.
El gobernante rechazó que exista justificación para una acción militar contra Cuba y sostuvo que su Gobierno mantiene una doctrina “totalmente defensiva”. “Nos estamos preparando para la defensa (…) es la mejor manera de evitar la guerra y preservar la paz”, afirmó.
Crisis interna, migración y responsabilidades
Durante la entrevista, el dictador castrista reconoció el deterioro de las condiciones de vida en el país, marcado por apagones, escasez de alimentos y medicamentos, pero atribuyó la crisis principalmente a la política de sanciones de Washington.
“El pueblo cubano está sufriendo. Y esto puede ser visto en dos áreas, en el aspecto nacional y también a nivel familiar, porque todo sucede a día a día, pero ¿cuál es la principal causa de ese sufrimiento? ¿Han sido los errores que yo mismo he cometido, o, como dije, un liderazgo colectivo? (…) Es el resultado de la política de bloqueo intensificado que los Estados Unidos han mantenido”, justificó.
En ese sentido, defendió que las limitaciones económicas —incluida la falta de financiamiento para importar bienes esenciales— responden a las restricciones externas y no a fallas estructurales del sistema.
No obstante, al ser cuestionado sobre la responsabilidad del Gobierno en la crisis, insistió en que el modelo político no es el problema.
“Hacemos un análisis muy autocrítico y un asesoramiento de nuestra realidad. Y estamos tratando de transformar constantemente y cambiar lo que hacemos para mejorar lo que hacemos. Pero eso no tiene nada que ver con el sistema político. No es nuestro sistema político que está abrazando esa incapacidad de avanzar. Nuestro sistema político está sirviendo a la gente, está sirviendo a la justicia social y está haciendo que todos avancen. Y parece que esto molesta a otras personas alrededor del mundo por lo que representa”, aseguró.
La entrevistadora Kristen Welker también abordó el éxodo sostenido de cubanos en los últimos años y el deterioro económico prolongado. Díaz-Canel reconoció las dificultades cotidianas como las “noches muy duras” por apagones de hasta 20 horas, pero reiteró que estas se han agravado por el endurecimiento del embargo de Washington desde 2019.
“El bloqueo se intensificó y se intensificó más (…) Todo se volvió peor”, argumentó.
Washington, presos políticos y permanencia en el poder
Sobre un eventual acercamiento bilateral, el mandatario consideró que un diálogo con Estados Unidos es posible, aunque “difícil”, y señaló la falta de confianza como uno de los principales obstáculos.
Asimismo, confirmó que no ha sostenido conversaciones directas con el secretario de Estado, Marco Rubio. “No lo conozco”, afirmó.
En relación con las demandas internacionales sobre derechos políticos, incluyendo la liberación de presos y la apertura a elecciones multipartidistas, Díaz-Canel descartó cualquier negociación sobre el sistema político cubano.
“Son cuestiones que no están en negociación con Estados Unidos”, subrayó.
En un momento del encuentro, Welker recordó directamente al dictador que todavía hay más de 1.200 prisioneros políticos cubanos, incluyendo uno de los más reconocidos, el rapero Maykel Osorbo, que ha estado en la cárcel desde 2021 por escribir una canción de protesta (Patria y Vida) que ganó dos premios Grammys. “¿Estás dispuesto a liberarlo a él y a los otros presos políticos?”, pregunto.
Díaz-Canel volvió a apelar a la retórica oficial de las últimas décadas y negó la existencia de presos políticos en la Isla. “Hay gente en Cuba que no está a favor de la Revolución. Hay gente que no apoya la Revolución. Y se manifiestan a día a día en contra de la Revolución. Y no están en la cárcel. Esta narrativa que ha sido creada, esa imagen de que cualquiera que habla contra la Revolución se lleva a la cárcel, esa es una gran mentira, es un escándalo. Y es parte de ese constructo para vilificar, engañar y asesinar la reputación de la Revolución cubana”, sostuvo.
Ante la pregunta de si estaría dispuesto a hacerse a un lado para “salvar” a Cuba, el gobernante respondió: “Renunciar no forma parte de nuestro vocabulario”.
Díaz-Canel defendió su permanencia en el cargo como un asunto de soberanía política frente a Washington. “En Cuba, las personas que ocupan posiciones de liderazgo no son elegidas por el Gobierno de Estados Unidos y no tienen un mandato del Gobierno de Estados Unidos. Tenemos un Estado libre y soberano. Tenemos autodeterminación e independencia y no estamos sometidos a los designios de Estados Unidos”, afirmó.
El panorama cubano de hoy
La respuesta del gobernante llega en medio de una escalada de presión desde la Administración Trump. El 16 de marzo, Trump dijo que esperaba tener el “honor” de “tomar Cuba de alguna manera” y aseguró que podía hacer “lo que quisiera” con la Isla. El 27 de marzo volvió a subir el tono al afirmar que Cuba sería “la próxima” y ya antes había deslizado la posibilidad de una “toma amistosa”, para añadir enseguida: “Puede que no sea una toma amistosa”.
El secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, ha endurecido todavía más ese discurso. En declaraciones del 27 de marzo, sostuvo: “No existe un bloqueo naval alrededor de Cuba. La razón por la que Cuba no tiene petróleo y combustible es porque lo quiere gratis”. En la misma comparecencia añadió que la situación del país debía cambiar y que, para lograrlo, había que “cambiar a las personas que están a cargo, (…) el sistema que dirige el país y (…) el modelo económico”.
La defensa de Díaz-Canel de que los líderes cubanos son “elegidos por el pueblo” debe leerse dentro del propio diseño institucional del régimen. La Constitución de 2019 establece en su artículo 5 que el Partido Comunista de Cuba es “la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”, y en su artículo 126 dispone que el “presidente de la República” es elegido por la Asamblea Nacional del Poder Popular de entre sus diputados, no por voto directo de los ciudadanos.
La Habana ya había dejado claro, antes de la entrevista de Díaz-Canel con NBC, la segunda a un medio estadounidense en solo una semana, que no aceptaría discutir la continuidad del gobernante como parte de sus contactos con Estados Unidos. El 20 de marzo, el viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío declaró a Reuters: “Puedo confirmar categóricamente que (…) el sistema político de Cuba no está sujeto a negociación y, por supuesto, tampoco lo están el presidente ni el cargo de ningún funcionario en Cuba con Estados Unidos”.









