LIMA, Perú — A finales de los años 90, el nombre de Carlos Manuel era sinónimo de popularidad en la música bailable cubana. Con su agrupación “El Clan”, fundada en 1997, el artista se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de la timba, gracias a su estilo desenfadado, coreografías pegajosas y el recordado “tembleque” que marcó a toda una generación.
Pero, ¿qué ha sido de Carlos Manuel?
Nacido en La Habana en 1973, y formado musicalmente desde joven bajo la influencia de su familia (incluido un abuelo vinculado a la ópera), Carlos Manuel inició su carrera profesional a los 18 años en el teatro Sauto de Matanzas. Antes de alcanzar la fama, integró agrupaciones de prestigio como Mayohuacán e Irakere, donde compartió escenarios con figuras como Chucho Valdés.
Su salto definitivo llegó en 1993 con el tema “Carapacho pa’ la jicotea”, y años más tarde consolidó su éxito con “El Clan”, posicionándose como uno de los íconos de la música popular en la Isla.
La salida de Cuba y el “volver a empezar”
En 2003, durante una gira por México, decidió no regresar a Cuba y cruzó hacia Estados Unidos, donde solicitó asilo. “Irme de Cuba fue de todo un poco… chocamos con un ‘techo’ y necesitábamos algo nuevo. También vivimos muchas injusticias que nos dañaron”, ha explicado el artista.
Desde entonces, su vida dio un giro radical. Instalado en Miami desde hace más de dos décadas, Carlos Manuel tuvo que reconstruir su carrera prácticamente desde cero. “Cuando dejé Cuba no me importó empezar de cero. Ahora tengo en cuenta a mi familia y mis hijos”, comentó en una entrevista con el comediante Robertico.
Aunque en sus primeros años en Florida logró mantenerse activo en los escenarios, reconoce que no le resultó fácil consolidar nuevos proyectos discográficos, lo que impactó su visibilidad.
Mitos, pausas y regreso a la música
A lo largo de los años, el cantante también ha tenido que desmentir rumores sobre su vida personal y profesional, incluyendo falsas noticias sobre su fallecimiento o supuestos vínculos con Marc Anthony. “Nunca he visto en persona a Marc Anthony ni a Cristina (Saralegui)”, aclaró.
Pese a los altibajos, nunca abandonó la música. En los últimos años ha retomado proyectos junto a antiguos colegas bajo el nombre de “Carlos Manuel y su Clan”, y ha lanzado nuevos temas como Mujeres bonitas, La bomba, Será difícil y No te preocupes, este último grabado en Bogotá.
En 2016, además, regresó temporalmente a Cuba para grabar el videoclip de Mi corazón junto a Eddy K y Lenier Mesa, y dos años después colaboró nuevamente con este último en Por tu amor.
Sobre ese retorno, dejó un testimonio personal: “Me conocía la gente, mucho, pero los muchachos de 15 y 16 años no sabían quién era. Esa vez pude conocer a mi hijo, que había nacido mucho antes y al cual no pude ver hasta entonces porque tenía prohibida la entrada a Cuba”, contó.
Una carrera en reconstrucción
Hoy, lejos del fenómeno mediático que fue en Cuba, Carlos Manuel continúa trabajando por mantener viva su carrera desde el sur de Florida, mientras reivindica su lugar dentro de la historia de la música bailable cubana.
“No creo para nada que Miami sea el cementerio de los artista (…) este es el lugar adonde vienen algunos de los mejores del planeta”, afirmó.
A más de dos décadas de su salida de la Isla, el artista sigue apostando por reinventarse, con la mira puesta en reconectar con nuevas audiencias sin perder el legado que lo convirtió en uno de los rostros más recordados de la timba y la salsa en Cuba.









