El proyecto Malayerba dio a conocer, a través de sus redes sociales, una nueva serie de exposiciones que tendrán lugar los días 9 y 10 de abril en varias galerías de La Habana. La programación forma parte del sistema de premiación de su más reciente concurso de artes visuales, correspondiente a 2025.
El ciclo expositivo anunciado incluye cuatro muestras personales y una colectiva. Los artistas distinguidos en la edición de 2025 son José Miguel Kano, Gran Premio; Marcos Rodríguez, Primer Premio; Ismael Olazábal, Segundo Premio, y Karolyn Sánchez, Tercer Premio. A ellos se suman las menciones de Kevin Sánchez, Kevin Oramas y Darian Abad, quienes también participarán en la exposición colectiva.
El programa inicia el 9 de abril a las 4:00 p.m. con Senescencia, exposición personal de Marcos Rodríguez en La Nave.
El 10 de abril se concentra el resto de las inauguraciones en distintos espacios de la ciudad. A las 2:00 p.m., Ismael Olazábal presentará Lo prometido en la Casa de México. A las 4:00 p.m., en la Sala A del Salón Blanco, José Miguel Kano inaugurará Silencio incómodo, mientras que en la Sala B del mismo espacio estará la muestra colectiva Salón de Premiados, con obras de ganadores y menciones. Más tarde, a las 6:00 p.m., Karolyn Sánchez abrirá La patria no es un lugar en la galería Malayerba.
Más allá del valor individual de cada exposición, la articulación del programa revela una planificación atenta al contexto. Las inauguraciones se organizan en horarios consecutivos y en zonas relativamente cercanas, una decisión que facilita la movilidad del público en un momento marcado por las dificultades del transporte en Cuba.
Malayerba surgió en 2023 a partir de la colaboración entre el Fondo de Arte Joven y la Fundación Los Carbonell, con sede en Panamá. Desde entonces, el concurso ha mantenido una frecuencia anual y un alcance nacional, enfocado en artistas cubanos residentes en el país. Su objetivo es apoyar procesos creativos, ofrecer visibilidad a la producción emergente y acompañar la proyección profesional de nuevas generaciones. Las dos primeras ediciones se gestionaron dentro de la plataforma del Fondo de Arte Joven, que también financió en 2025 la publicación de un catálogo impreso.
El proyecto pone en evidencia el papel creciente de iniciativas financiadas por organismos y patrocinadores internacionales dentro del ecosistema artístico cubano. En ausencia de un respaldo económico sostenido por parte del Estado, estos proyectos asumen funciones que antes correspondían a la institucionalidad cultural. Más que un complemento, se han vuelto una estructura de soporte sin la cual buena parte de la producción emergente quedaría fuera de circulación.

