Antes del cierre de año los lectores estadounidenses se han reencontrado con House of Day, House of Night (Dom dzienny, dom nocny), “novela constelación” de la polaca Olga Tokarczuk (1962) que fue publicada en originalmente en 1998 y cuya traducción apareció en 2002 bajo el sello Granta Books en el Reino Unido.
En septiembre de 2025, esta obra “llena de muerte, destrucción y sueños” fue reeditada de aquel lado del Atlántico por Fitzcarraldo Editions, y no fue hasta diciembre que la traducción de Antonia Lloyd-Jones ha llegado a las librerías norteamericanas gracias a Riverhead Books.
Se trata de uno de los libros que cimentó una trayectoria que eventualmente merecería, en 2018, el Premio Nobel de Literatura. La propia autora ha definido estas obras como constelaciones porque condensan pequeñas historias, fragmentos de memoria o reflexiones más o menos interrelacionados y más o menos distantes entre sí.
“Una mujer se instala en un remoto pueblo polaco”, que remitiría a Krajanow, en el sudoeste del país, localidad adoptiva de Tokarczuk. “Tiene pocos habitantes, pero rebosa de historias de vivos y muertos. Está Marek Marek, el borracho, que descubre que comparte su cuerpo con un pájaro, y Franz Frost, cuyas pesadillas le llegan desde un planeta recién descubierto. Está el hombre cuya muerte –con una pierna en el lado polaco y otra en el checo– fue un incidente internacional. Y están los alemanes que aún rondan una región que no hace mucho consideraban suya. Desde la fundación de la ciudad hasta las vidas de sus santos, estos fragmentos recomponen no solo una historia, sino una cosmología”, anuncian los editores a ambos lados del océano.
Ganadora del Premio Internacional Booker con Flights (Bieguni, 2007), Tokarczuk ha cosehado múltiples elogios de la crítica anglosajona por House of Day, House of Night: “hipnotizante” (“mesmerizing”), “una visión rica y vibrante de la vida misma”, o bien “una voluble gema exquisitamente construida”.
“Es una delicia para leer, maravillosamente inventiva y, a su vez, cómica, trágica y sabia”, decía The Guardian en 2002, con el advenimiento de la traducción de Lloyd-Jones.
Según Ben Markovits en The New York Times, House of Day, House of Night no sería “tanto una novela como una antología de relatos, poemas, recetas y otros escritos breves que están vinculados, como la escarcha en un cristal, por «patrones cautivadores»: temas, personas, escenarios”.
“Por supuesto, no hay una trama real y las historias no apuntan en ninguna dirección clara, pero de alguna manera la novela logra una especie de gravedad cada vez más profunda”, aclara la reseña en el diario norteamericano. “Esto se debe en parte a la historia que la sustenta, de guerras y disputas fronterizas, pero también a que muchos de los juegos que juega Tokarczuk dan sus frutos. La línea entre lo que es real y lo que no lo es importa cada vez menos al final: «En todo el mundo, dondequiera que la gente duerma, pequeños mundos desordenados se encienden en sus cabezas, creciendo sobre la realidad como tejido cicatricial»”.


