Valor sentimental (2025), del noruego Joachim Trier, es la mejor película europea del año 2025, o así quedó establecido en la 38va gala anual de la Academia de Cine continental celebrada este sábado en Berlín.
Mereció además los galardones en las categorías de guion (Trier y Eskil Vogt), dirección (Trier), actor (Stellan Skarsgård; Globo de Oro por mejor actor de reparto), actriz (Renate Reinsve) y banda sonora.
El filme de Trier se impuso en las votaciones de los profesionales del séptimo arte europeo a películas como It Was Just an Accident, del iraní Jafar Panahi; Sirât, del español Oliver Laxe; Bugonia, del griego Yorgos Lanthimos, y Sound of Falling, de la alemana Mascha Schilinski.
“Nora, una exitosa actriz de teatro, se reencuentra con su distanciado padre, Gustav Borg, director de cine antaño célebre que planea volver con un guion basado en su familia”, reza la sinopsis de Valor sentimental en la plataforma Mubi. “Cuando Gustav le ofrece el papel protagónico y ella lo rechaza, él se dirige a una joven estrella emergente de Hollywood”.
Sirât ganó cinco premios de sus nueve nominaciones: dirección de casting, dirección de Fotografía, montaje, diseño de producción y diseño de sonido.
En los apartados de animación y documental, se coronaron Arco, de Ugo Bienvenu, y Fiume o Morte!, de Igor Bezinovic.
El Premio a la contribución europea en el cine mundial fue para la directora italiana Alice Rohrwacher (La chimera, Lazzaro felice), mientras que el Premio a la Trayectoria recayó en la actriz noruega Liv Ulmann.
La musa de Ingmar Bergman (La hora del lobo, Persona, Secretos de un matrimonio, Cara a Cara, Sonata de otoño o Gritos y susurros) dejó este mensaje en su discurso de agradecimiento: “Soy noruega, le damos un premio Nobel a alguien que se lo merece, y de repente va a otro”, dijo. “Es tan extraño… y por eso estoy feliz porque tengamos leyes que dicen que si haces mal uso del Nobel se te puede quitar. Alguien con poder en Estados Unidos puede que se desilusione. Él lo perderá y yo soy feliz”.
Joachim Trier hizo notar, por su parte, que “la polarización está creciendo en muchos sitios, también en Europa”. Y subrayó: “El otro no es nuestro enemigo y el arte nos puede ayudar a tener empatía. Hay que mantener, por ello, el cine vivo”.

