Ante el colapso en el suministro de agua potable que mantiene a unos 265.000 habitantes sin acceso regular al servicio en la provincia de Matanzas, la viceprimera ministra del régimen cubano, Inés María Chapman, encabezó una comitiva oficial en el territorio para anunciar un plan de contingencia supeditado a la reparación de equipos y a la disponibilidad energética.
Matanzas se sitúa como la segunda provincia con mayor afectación por desabastecimiento hídrico en el país, únicamente superada por Artemisa. Las autoridades castristas reconocen que los prolongados apagones y el déficit en la generación de electricidad impiden el funcionamiento continuo de las estaciones de bombeo.
Durante una reunión de trabajo junto al director general de la Unión Eléctrica (UNE), Rubén Campos Olmos, e directivos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Chapman admitió la gravedad del escenario pero argumentó que existen alternativas técnicas para mitigar la crisis.
“Hay que identificar primero las fuentes principales en la cabecera provincial y en los municipios. El objetivo es que no se detengan los bombeos de agua a la población”, afirmó la funcionaria, instruyendo evaluar pozos, rebombeos, grupos electrógenos y consumo de combustible con plazos definidos.
Asimismo, la viceprimera ministra sostuvo que en la provincia occidental “hay agua” e instó a los especialistas a “emplear fuentes de aguas superficiales y entregar agua a gravedad para aprovechar la cota del terreno y las bondades de la naturaleza”, según reportó el telecentro local TV Yumurí.
El plan gubernamental busca restablecer gradualmente el abastecimiento en la capital provincial, en Cárdenas y en el resto de los municipios. No obstante, las proyecciones quedan condicionadas al arreglo de infraestructuras golpeadas por los cortes de luz.
En la ciudad de Matanzas, fuentes de abasto como Bello (con un aporte de 500 litros por segundo), El Conde, Canímar, San Juan, La Julia y Camilitos cuentan con respaldo eléctrico permanente. Recientemente se concretó la conexión de los rebombeos de Zona Media y Pedraja a un circuito de electricidad expreso para intentar estabilizar la distribución en barriadas como el Kilómetro, Los Mangos y Simpson.
Por su parte, el director de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado, Guillermo Cue Lugo, precisó que se trabaja en la recuperación del sistema La Julia mediante cinco pozos para añadir 200 litros por segundo, a la vez que se ejecuta una nueva perforación en la estación de Bello.
El deterioro del servicio se extiende con severidad a localidades como Unión de Reyes, Martí, Perico, Colón, Jovellanos, Los Arabos y Cárdenas. En este último municipio, cerca de 24.000 residentes dependen del obsoleto acueducto de La Cueva, una instalación desprovista de respaldo energético donde Chapman propuso emplazar un grupo electrógeno de emergencia.
La emergencia hídrica en Matanzas se enmarca en una crisis de alcance nacional que afecta a más de 2,7 millones de personas en todo el archipiélago —aproximadamente el 35 % de la población conectada a los acueductos estatales—, registrándose los impactos más severos en La Habana, Artemisa, Matanzas, Holguín y Santiago de Cuba.










