Un cubano completa el Camino de Santiago: “Pedí por que hubiera un cambio de cualquier forma”

Cada año llegan a Compostela cientos de miles de caminantes de todo el mundo, pero los cubanos apenas aparecen en las listas oficiales.
El santaclareño Yenkys González en el Camino de Santiago
El santaclareño Yenkys González en el Camino de Santiago (Foto: Cortesía)

SANTA CLARA, Cuba ― Sobre la computadora de trabajo, en su pequeña oficina ubicada en la sede del Obispado en Santa Clara, Yenkys tiene colgada la concha que identifica la ruta hasta la catedral de Santiago de Compostela en Galicia. El emblema de la vieira ha representado por siglos el camino hacia la tumba del apóstol; sus líneas convergentes simbolizan la multiplicidad de rumbos que conducen a los peregrinos a un mismo destino común. De los registros de estos últimos meses, Yenkys González es posiblemente el único cubano en completar el tradicional itinerario del Camino de Santiago que atraviesa España hasta la ciudad gallega. 

Según las propias estadísticas de la Oficina del Peregrino, cada año llegan a Compostela cientos de miles de caminantes de todo el mundo, pero los cubanos apenas aparecen en las listas oficiales. Si bien existen testimonios aislados de emigrados que han recorrido la ruta —como una pareja residente en Miami que en 2022 completó el Camino Francés—, los registros confirman que la presencia cubana sigue siendo mínima, con apenas unos pocos peregrinos contabilizados cada año. Aunque quizá sean muchos los católicos practicantes residentes en la Isla que sueñen con recorrer la ruta, el costo de viajar a Europa y sostener la peregrinación durante varias semanas convierte la experiencia en un privilegio. Yenkys pudo emprender el viaje gracias a la invitación de un amigo de su congregación de los salesianos cooperadores. Lo realmente insólito es que regresó para contarlo.

Uno de los albergues donde pernoctó Yenkys (Foto: Cortesía)

El Camino de Santiago se despliega como una red de sendas antiguas que atraviesan montañas, llanuras y fronteras, desde distintos rincones de Europa para finalmente confluir en la catedral compostelana, una tradición que se remonta al siglo IX, cuando fue hallada la tumba del apóstol. 

El santaclareño inició su peregrinación en la localidad francesa de Saint Jean Pied de Port, punto de partida del emblemático Camino Francés que atraviesa el norte del país. “En la misma oficina donde me registraron les llamó la atención que fuera cubano. Me dijeron que era el primero que esa persona había inscrito en sus 30 años trabajando allí”, precisa.

“Inicialmente éramos solo dos, pero luego se fueron sumando otros peregrinos. Llegamos a juntarnos 14 en total”, cuenta. “Salíamos desde las 8:00 de la mañana hasta por la tarde. Por promedio se caminan entre 20 y 30 kilómetros diarios. Lo mismo puedes quedarte a dormir en albergues que en rentas. Lo esencial también es que aprendes a vivir con poco, a compartir. Te cambia la vida”.

Yenkys González en el Camino de Santiago (Foto: Cortesía)

En 40 días, Yenkys recorrió unos 800 kilómetros en los que no dejó de pensar en Cuba. Cuando compara esa distancia con la geografía nacional imagina cómo sería tener en el país un trayecto semejante hasta el Santuario del Cobre. “Aunque sea una experiencia bonita, al final se trata de una peregrinación que se traduce en un ofrecimiento. Yo ofrecí ese camino por la situación de este país, todo el tiempo pedí por Cuba, por que hubiera un cambio de cualquier forma. Muchas veces durante el camino vas solo, pensando en tu gente, ves cosas tan simples como árboles llenos de manzanas que se pudren, y entonces te viene a la mente cómo aquí son pocos los padres que pueden, incluso, comprarles frutas a sus hijos”.

Casi al término del peregrinaje, Yenkys cuenta haber experimentado una vivencia especial en el pequeño poblado de O Cebreiro, lugar emblemático del Camino Francés considerado la puerta de entrada a Galicia. En la iglesia de Santa María la Real, situada a más de 1.300 metros de altitud, la tradición recuerda el milagro eucarístico que convirtió a esta aldea en un punto de devoción para los caminantes y que incluso está presente en el escudo de Galicia. 

Sellos del Camino de Santiago que certifican el peregrinaje (Foto: Cortesía)

Las crónicas relatan que un campesino desafió la nieve para asistir a misa y, ante la incredulidad del sacerdote, “el pan y el vino se transformaron en carne y sangre”. Desde entonces, el templo guarda las reliquias de aquel suceso y se ha convertido en un lugar de referencia para los peregrinos que atraviesan la montaña camino a Compostela. “Prendí una vela frente a las reliquias en la iglesia y estuve allí hasta que se consumió. Volví a pensar en Cuba y empecé a llorar. Sentí que alguien me tocó por detrás y me preguntó si era cubano. Resulta que era precisamente un sacerdote, también cubano, que estaba peregrinando. ¿Qué posibilidad había de que algo así sucediera?”, se pregunta.

Al salir del templo dice haber percibido otra señal: cuando se acercó a un negocio de ventas de suvenires en busca de un algún regalo para traer al obispo, el vendedor se dio cuenta que era cubano y extrajo de la trastienda dos pasadores con el escudo del camino y la bandera cubana que tenía reservados para alguien especial: “No fue casualidad. Tengo fe en que Dios me escuchó, porque de alguna manera siento que Cuba está cambiando”.

La bandera cubana que recibió Yenkys como regalo (Foto: Cortesía)

Yenkys trabaja como gestor de redes informáticas del Obispado de Santa Clara y también como ingeniero de sonido en el estudio de la parroquia de El Carmen. En esta iglesia, colindante con el sitio fundacional de la ciudad de Santa Clara, también ha colaborado en diversas obras sociales impulsadas por la Iglesia para atender a la población más vulnerable en necesidades básicas totalmente desatendidas. Entre ellas, destaca el proyecto “Tuve hambre”, orientado a suplir necesidades alimentarias de más de 400 personas y el dispensario de medicamentos de donación. 

“La mayoría de las parroquias están enfocadas en ayudar a mucha gente y de muchas maneras. Seguimos con el proyecto, y los martes y jueves se les ofrece desayuno tanto a personas con pocos recursos como a ancianos que viven solos, o madres con niños que no tienen qué comer. Mucha gente me decía, si ya saliste cómo vas a regresar, pero ese no era mi objetivo. Tengo muchas cosas pendientes por hacer. Mi labor ahora mismo está aquí”.  

Catedral de Santiago de Compostela. Yenkys aparece abajo al centro (Foto: Cortesía)

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