LIMA, Perú — El régimen cubano se pronunció este viernes sobre la inusual reunión sostenida entre altos mandos militares de Cuba y Estados Unidos en las inmediaciones de la Base Naval de Guantánamo, un encuentro que la parte cubana calificó de “positivo” y que permitió abordar asuntos relacionados con la seguridad en la zona.
La información fue divulgada por el Ejército Oriental, que confirmó que el general de cuerpo de ejército Roberto Legrá Sotolongo, viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y jefe de su Estado Mayor General, sostuvo conversaciones con el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos.
Según la versión oficial cubana, la reunión tuvo lugar en el perímetro que separa la base naval estadounidense del territorio bajo control de La Habana y fue realizada “por acuerdo de ambas partes”. El comunicado señaló que durante el intercambio se discutieron “temas vinculados con la seguridad en torno al perímetro divisorio del enclave militar”.
Las autoridades cubanas destacaron además que las dos delegaciones coincidieron en valorar favorablemente el diálogo. “Ambas delegaciones valoran de positivo el encuentro”, indicó la nota, que también reveló que se acordó “mantener comunicación entre ambos mandos militares”.
La publicación estuvo acompañada por una fotografía en la que aparecen representantes de las FAR y del Ejército estadounidense, una imagen poco frecuente en momentos en que las relaciones bilaterales atraviesan uno de sus períodos más complejos de los últimos años.
La elevada tensión entre Washington y La Habana ha estado marcada por el endurecimiento del discurso y de las acciones estadounidenses hacia el régimen cubano. A inicios de mayo, el secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, visitó el Comando Sur y se reunió con Donovan; entonces, el propio mando militar dijo que las conversaciones se centraron en los esfuerzos de Estados Unidos para contrarrestar amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en el hemisferio.
El 20 de mayo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la apertura de una acusación contra Raúl Castro y otros cinco acusados por su presunto papel en el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos avionetas civiles desarmadas de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales. La acusación incluye conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, dos cargos de destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato.










