LA HABANA, Cuba ― Desde hace más de un mes funcionarios de la prisión habanera Combinado del Este han incrementado el acoso contra el recluso de nacionalidad india Dalvinder Singh Jagpal, según él mismo denunció vía telefónica el pasado sábado, 11 de abril.
De acuerdo con el prisionero, desde el 21 de febrero hasta el 27 de marzo lo tuvieron aislado en régimen de castigo como “represalia” por sus declaraciones a la prensa independiente. Durante su encierro, Singh Jagpal ha reportado un sinnúmero de arbitrariedades y violaciones cometidas contra los reclusos por parte del personal y funcionarios del penal.
El reo denunció también que el 21 de marzo a las 2:00 de la madrugada se presentó en la celda el jefe del edificio 3, teniente coronel José Andrés de Valle, acompañado por un guardia apodado “Rombo”. El oficial lo hizo desnudarse y hacer cuclillas y le revisó la ropa. También husmeó en sus pertenencias, añadió.
Al día siguiente, a las 10:00 p.m., continuó relatando el prisionero, un guardia nombrado Manuel Alejandro (alias El Jaba’o) le quitó el mando del televisor, que es de su propiedad y le costó 15 dólares. Sobre el particular aclaró que en el área hay un televisor para dos celdas y los prisioneros extranjeros compran los mandos porque en el centro penitenciario no se los proporcionan.
Dalvinder Singh apuntó además que el día 9 de abril, nuevamente a las 2:00 de la madrugada, el teniente Sergio del edificio 1, acompañado de un guardia de apellido Savón, le hizo una requisa ―solo a él. Nuevamente, el oficial lo obligó a desnudarse y hacer cuclillas y revisó toda la ropa que llevaba puesta.
En esa ocasión, denunció además el prisionero, le sustrajeron 10 cabezales de máquina de afeitar desechables, un desodorante, un pomo de cloro, un rollo de cinta adhesiva, un tablero para escribir y algunos medicamentos, entre ellos un analgésico.
Dalvider Singh agregó también que el uniformado le rompió una bolsa de leche en polvo, un paquete de azúcar y otro de café, cuyos contenidos esparció por el suelo junto con otros víveres que, como todas las demás pertenencias, le había enviado su hija desde el extranjero.
Además, señaló que le quitaron el grifo del baño, de manera que cuando ponen el agua se inunda parte de su celda.
El prisionero indio indicó que al reclamarle sus pertenencias y el mando del televisor al jefe del edificio 3, este espetó que no las iba a devolver.
Dalvinder Singh Jagpal se encuentra cautivo desde noviembre de 2002. Según dijo a CubaNet, fue condenado a 10 años de cárcel “por convicción”, es decir, sin pruebas ni testigos (se hallaba hospedado en una casa de alquiler donde coincidió con otros huéspedes que aparentemente resultaron implicados en un caso de corrupción de menores).
A lo largo de su cautiverio el prisionero ha denunciado ser víctima de torturas físicas y psicológicas por revelar las infrahumanas condiciones de las cárceles cubanas, así como por reclamar incansablemente la debida asistencia consular y el auxilio de la Embajada de la India para revisar su causa, esclarecer el caso y “limpiar su nombre”.








