La enseñanza que dejó la Nueva Política Económica (NEP)

La enseñanza que dejó la Nueva Política Económica (NEP)

A cien años de su aplicación por Lenin, sigue recordándonos la superioridad del mercado sobre la planificación centralizada

económica Cuba NPE
Foto tomada de Internet

LA HABANA, Cuba.- La guerra civil que asoló a Rusia tras el acceso al poder de los bolcheviques en 1917 sumió al país en una crisis económica de grandes magnitudes. En esas condiciones los dirigentes de la denominada Revolución de Octubre adoptaron medidas extraordinarias, conocidas como “comunismo de guerra”, con tal de mantener el control político y económico de la nación.

Se confiscaron las producciones agrícolas de los campesinos, fue prohibido el comercio privado, se aceleró la nacionalización de la industria, y se eliminó parcialmente la circulación monetaria en el país. Fueron acciones que, en lo fundamental, no contribuyeron a mejorar la situación económica en la naciente Unión Soviética. Hacia 1921, si se le compara con 1913 (antes de la Revolución bolchevique), la producción industrial había descendido un 69%, la generación eléctrica bajó un 75%, la producción agrícola cayó un 40%, en tanto que las importaciones del país se redujeron un 85%.

Ante tan calamitoso estado de cosas, el líder bolchevique, Vladimir Ilich Lenin, decidió dar un giro en la dirección económica de la nación. En el propio año 1921 se restauró la economía mercantil en el país; se eliminaron las requisas a los campesinos, que fueron sustituidas por impuestos en especie; y se dieron pasos para privatizar una parte de la industria. Se trató de una estrategia contentiva de ciertas palancas del mercado, que fue conocida como la Nueva Política Económica (NEP).

Un autor nada sospechoso de simpatizar con la economía de mercado como el ex ministro cubano de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez —actual tanque pensante del castrismo—, en su libro El derrumbe del socialismo en Europa (Editorial de Ciencias Sociales, 2014), reconoce los beneficios que aportó la NEP: “El valor de la producción industrial en 1926 creció 5.5 veces en relación con 1921; la cosecha de cereales se duplicó y llegó al 96% del volumen de preguerra (1914-1918); y el salario medio de los obreros pasó de 10.15 rublos mensuales en 1920-1921 a 28.57 rublos mensuales en 1925-1926 (pág 22).

Como es sabido, tales reformas fueron abandonadas a partir de 1929 cuando Josep Stalin se afianzó como el hombre fuerte en la Unión Soviética, dando paso a una centralización económica que, entre otras acciones, acometió una colectivización forzosa de la agricultura. Ahí comenzaría también la desgracia de líderes que habían apoyado la NEP, como el caso de Nicolài Ivànovich Bujarin, quien sería finalmente fusilado en los años treinta.

Sin lugar a dudas, los resultados de la aplicación de la NEP en la Unión Soviética sentaron un valioso precedente en el sentido de confirmar la superioridad de los mecanismos de mercado sobre el engranaje de la planificación centralizada. Una tendencia que después repetirían, en aras también de mejorar sus economías, varias de las naciones de Europa oriental que construían el denominado socialismo real.

¿Y qué decir de China y Vietnam, naciones con un sistema político identificado con la ideología marxista-leninista, pero que avanzan a los primeros planos de la economía mundial tras adentrarse en los mecanismos de la economía de mercado?

Los cubanos tampoco hemos sido ajenos, aunque a los actuales gobernantes les cueste trabajo reconocerlo, a los beneficios que reportan las palancas del mercado, aun si se emplean tímidamente, sobre una economía devastada. Recordemos las transformaciones que siguieron a la fallida zafra de los diez millones de toneladas de azúcar en 1970, y al período especial de los años noventa.

Una evidencia que debían tener presente por estos días el señor Díaz-Canel y su equipo de gobierno, a cien años de la implementación de la Nueva Política Económica en Rusia. Sin embargo, la cotidianidad de la isla, con sus prohibiciones, las medidas de corte administrativo, y el poco espacio que le van dejando a las relaciones de mercado nos hace rememorar a ese gran enemigo de la  NEP que fue Ernesto Che Guevara.

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Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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