CDMX, México. – La anunciada flotilla Nuestra América, promovida por la coalición Internacional Progresista, cuenta en su estructura de dirección con una figura clave del régimen cubano: Mariela Castro Espín, diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, directora del estatal Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y, además, hija del dictador Raúl Castro Ruz.
Castro Espín no es una simpatizante periférica de la Internacional Progresista, sino miembro de su “consejo asesor”, órgano encargado de fijar la dirección estratégica de la coalición.
Ni ella ni el régimen cubano ―que aún no se ha pronunciado oficialmente sobre la flotilla Nuestra América, pero que ya ha echado a andar su aparato propagandístico― obviarán el discurso “progresista” (entiéndase antiembargo) de la Internacional. Probablemente, a La Habana le resulte más jugoso proyectar al mundo, otra vez, la vieja historia del pequeño David contra el gigante Goliat.

Además de Castro Espín, entre los nombres asociados a la coalición figuran perfiles políticos claramente identificables por su postura antiembargo, como el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn. También aparece como miembro CODEPINK, una simpatizante del régimen de la Isla a toda prueba.
Lo que sabemos, porque es un guion repetido mil veces, es que ninguno o casi ninguno de los tripulantes ―o cualquiera que se cuelgue la etiqueta de “progresista”― pronunciará jamás una palabra contra la represión o la violación de las libertades individuales en la Isla. ¿A quién ha de importarle?

Pero, cuando llegue la flotilla a las costas cubanas, habrá que recordar a sus buenos tripulantes que el mismo régimen que se dice “progresista” ―no lo es y nunca lo ha sido― impide la entrada de miles de médicos, deportistas, artistas, periodistas independientes y activistas de derechos humanos.
Activistas prodemocracia cubanos sí han cuestionado el carácter de la misión y el contexto en que se produce. En redes sociales, la cubana exiliada Salomé García Bacallao lanzó las etiquetas #DerechoARegresar y #SiEllosEntranNosotrosTambién.
En un mensaje que ha sido replicado por decenas de cuentas, García Bacallao denuncia el doble estándar del régimen de La Habana: la apertura del Estado cubano a expediciones extranjeras mientras mantiene restricciones contra ciudadanos considerados disidentes o incómodos.
“Después de provocar la salida de más de un millón de cubanos (…) y de negarles a muchos el derecho a regresar a su propio país, ahora se muestran abiertos a una expedición humanitaria extranjera”, apunta la joven activista.
Si bien Washington estaría violando el derecho internacional con el cerco a Cuba, La Habana viola y ha estado violando por décadas los derechos de los cubanos. Pero, esos no importan a ninguna flotilla: nadie zarpará de ningún puerto para visibilizar los casi 70 años de opresión en la Isla.
Nosotros, los cubanos, tenemos que resistir bajo el yugo de un régimen que nos coloniza, como dicen que Estados Unidos coloniza al sur global, para que esos que se llaman “progresistas” tengan, todavía, un faro en el Caribe.








