MIAMI, Estados Unidos ― Cuba diagnosticó 124 nuevos casos de lepra en 2025, y la mitad se concentró en Santiago de Cuba y Guantánamo, según el Anuario Estadístico de Salud que el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) publicó este 22 de octubre.
Santiago de Cuba sumó 40 casos, frente a 32 el año anterior. Guantánamo pasó de siete a 22. Con 4,8 casos por cada 100.000 habitantes, la provincia más oriental de Cuba tuvo la segunda tasa más alta del país, solo por debajo del municipio especial Isla de la Juventud, que con cuatro diagnósticos llegó a 5,5, según las tablas de incidencia del anuario.
La media nacional fue de 1,3. Villa Clara y Cienfuegos no notificaron ningún caso.
Cinco de los enfermos de 2025 tenían menos de 15 años, y los cinco presentaban la forma multibacilar. En 2024 hubo un solo caso en ese grupo de edad, de acuerdo con la edición anterior del anuario.
Un estudio sobre 50 menores con lepra diagnosticados en Cuba entre 2012 y 2019 concluyó que la bacteria seguía transmitiéndose en la Isla. Los autores ―incluida la doctora Raisa Rumbaut Castillo, responsable del Programa Nacional de Lepra del MINSAP― señalaron que esos diagnósticos demuestran una transmisión activa en focos geográficos concretos y pidieron más búsqueda activa de enfermos en las comunidades afectadas.
La cifra nacional de 2025 es inferior a la de 2024, cuando el sistema de salud notificó 151 casos, y casi igual a la de 2023, con 123, según el anuario de ese año. La Habana bajó de 26 a nueve casos y Pinar del Río, de 21 a siete.
De los 124 enfermos diagnosticados en 2025, 113 —el 91%— tenían la forma multibacilar, que la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) asigna a los pacientes con más de cinco lesiones en la piel. Fueron 76 hombres y 48 mujeres.
El 27 de octubre, Rumbaut Castillo habló de la enfermedad en el programa Buenos Días, de Canal Caribe. En la entrevista, dijo que en Cuba se diagnostican casos todos los años y pidió a la población acudir al médico ante los primeros síntomas: manchas claras o rojizas en la piel con pérdida de sensibilidad, hormigueo o adormecimiento, y pérdida de fuerza en manos y pies. Explicó que el daño a los nervios es lo que provoca las discapacidades cuando el diagnóstico llega tarde.
La especialista afirmó que la lepra no se contagia con facilidad. Según su explicación, la transmisión exige un contacto íntimo y prolongado dentro del hogar con un enfermo sin tratar, y no ocurre por besos, abrazos ni por compartir un espacio de forma ocasional. La enfermedad se cura con una combinación de tres medicamentos, rifampicina, dapsona y clofazimina, que la OMS dona cada año, y el paciente deja de transmitirla desde las primeras dosis. Cuando se diagnostica un caso, el equipo de salud del área examina a todos sus convivientes.
Cuba alcanzó en 1993 el indicador con que la OMS da por eliminada la lepra como problema de salud pública: menos de un enfermo registrado por cada 10.000 habitantes. Al cierre de 2025 había en el país 154 casos registrados, una tasa de 0,2 por cada 10.000 habitantes. Santiago de Cuba concentraba 43.










