MIAMI, Estados Unidos ― El Gobierno cubano acusó este jueves a República Dominicana de someterse a presiones de Estados Unidos por ordenar la salida del país de miembros de la misión diplomática de La Habana y sus familiares.
La Cancillería dominicana informó oficialmente del retiro de nueve funcionarios, mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) cubano aseguró que son diez. Ninguno de los comunicados explica la diferencia.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana (MIREX) comunicó este 13 de agosto que había solicitado “formalmente a la Embajada de Cuba en el país el retiro de nueve miembros de su misión diplomática y sus familiares” y les había concedido un plazo de siete días para dejar el país.
El comunicado no identificó a los funcionarios afectados ni explicó las razones concretas de la medida. Listín Diario reportó que, contando cónyuges e hijos, el grupo sumaría unas 21 personas.
La Cancillería dominicana se limitó a señalar que la decisión está amparada por las facultades reconocidas al Estado receptor por el derecho internacional y por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. También indicó que manejará el asunto por canales diplomáticos y que no ofrecerá detalles adicionales.
La respuesta de La Habana llegó horas después. El MINREX dijo que rechazaba “en los términos más enérgicos” lo que definió como la decisión dominicana de expulsar a diez diplomáticos cubanos y sus familiares. “No existe motivo alguno que justifique esta decisión”, sostuvo el organismo, que aseguró que sus funcionarios han actuado respetando la Convención de Viena de 1961 y las leyes dominicanas.
El Gobierno cubano atribuyó directamente la decisión a Washington: “No hay otra explicación para esta acción que no sea el sometimiento del Gobierno de República Dominicana a las presiones del Gobierno estadounidense”.
El comunicado dominicano no menciona a Washington.
Como antecedentes de lo que considera un acercamiento dominicano a la política estadounidense hacia Cuba, el MINREX mencionó la exclusión de la Isla de la X Cumbre de las Américas y un cambio de posición de Santo Domingo en Naciones Unidas. En septiembre de 2025, el propio MIREX anunció que Cuba, Nicaragua y Venezuela no serían invitados a la cumbre, entonces prevista en Punta Cana, con el argumento de que la decisión facilitaría “la mayor convocatoria” del foro.
Paradójicamente, aquel mismo comunicado describía las relaciones con Cuba como “históricas, sólidas y excelentes” y aseguraba que las diferencias políticas se habían gestionado con respeto recíproco.
La X Cumbre finalmente no se celebró en la fecha prevista. El 3 de noviembre de 2025, República Dominicana anunció su aplazamiento hasta 2026 y alegó, entre otros factores, las “profundas divergencias” regionales que dificultaban un diálogo productivo. La Cancillería dominicana informó entonces que la decisión había sido consultada con Estados Unidos y otros socios y organismos involucrados en la organización del encuentro.
El 7 de julio de 2026, República Dominicana se abstuvo en una votación relacionada con el embargo estadounidense, pero lo sometido a decisión ese día no fue una nueva resolución para condenar o respaldar las sanciones, sino la propuesta cubana de celebrar un debate adicional sobre el tema durante el actual período de sesiones.
El distanciamiento político ya había quedado expuesto públicamente meses antes. En una entrevista difundida en mayo, el presidente dominicano, Luis Abinader, definió la alianza de su país con Estados Unidos como “total” y afirmó que Cuba “no es un Estado democrático”.
En su protesta de este jueves, La Habana sostuvo que la retirada del personal diplomático “lesiona sensiblemente” los vínculos entre ambos gobiernos, aunque afirmó que mantendrá los lazos con el pueblo dominicano. Las relaciones diplomáticas bilaterales habían sido restablecidas el 16 de abril de 1998, después de casi cuatro décadas de ruptura.
La medida se conoce después de otras fricciones diplomáticas entre Cuba y gobiernos latinoamericanos durante 2026, aunque no existe hasta ahora información oficial que vincule entre sí esas decisiones.
El 4 de marzo, Ecuador comunicó mediante nota verbal la declaración de persona non grata del embajador cubano en ese país; días después, Costa Rica decidió cerrar su embajada en La Habana, mantener las relaciones en el ámbito consular y pidió a al Gobierno de la Isla retirar al personal diplomático de su legación en San José, de acuerdo con comunicaciones oficiales divulgadas por la Cancillería cubana.




