LIMA, Perú — Un tribunal en Granma condenó a siete años de prisión a un joven de 30 años tras ser detenido en Bayamo con dos dosis de cannabinoides sintéticos, conocidos popularmente como “químico”, en un proceso que el régimen cubano presenta como parte de la ofensiva contra el narcotráfico y otros delitos.
Según informó el periódico oficial La Demajagua, la sentencia fue emitida por la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Granma durante un juicio celebrado en el marco del Quinto Ejercicio Nacional de Prevención y Enfrentamiento al Delito, una campaña impulsada por el Gobierno cubano desde mayo para reforzar las acciones policiales y judiciales en todo el país.
El acusado fue arrestado durante un operativo nocturno en Bayamo. De acuerdo con la versión oficial, los agentes le ocuparon dos papelillos de cannabinoides sintéticos ocultos dentro de un billete de 10 pesos, además de una cantidad de dinero en efectivo cuyo monto no fue precisado.
Durante el proceso judicial, el joven admitió que la sustancia le fue ocupada, aunque sostuvo que estaba destinada a su consumo personal. Sin embargo, el tribunal rechazó esa explicación al considerar que “las circunstancias de la detención, la forma en que la droga fue ocultada y la existencia de dinero en efectivo al momento del hecho” apuntaban a la comisión de un delito relacionado con drogas.
Aunque los jueces tuvieron en cuenta que el acusado carecía de antecedentes penales, concluyeron que “la gravedad de los hechos requería una respuesta penal firme”, por lo que le impusieron una condena de siete años de privación de libertad, además de sanciones accesorias y el decomiso de los bienes vinculados al caso.
La sentencia establece también que la sustancia ocupada será destruida conforme a los procedimientos legales vigentes. El condenado mantiene el derecho de presentar recurso de apelación ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo Popular.
El llamado “químico” se ha consolidado como una de las drogas más extendidas entre jóvenes y personas vulnerables en Cuba. El término se utiliza de forma popular para designar una mezcla de cannabinoides sintéticos y otros fármacos que se comercializa en pequeñas dosis, muchos de ellos impregnados en hierbas o en papelitos que luego se fuman.
La agencia AFP describe al “químico” como “un cannabinoide sintético altamente adictivo, más barato y potente que la marihuana”, y precisa que su consumo se ha extendido en La Habana y otras provincias.
Según ese medio, una dosis puede costar alrededor de “tres veces menos que el paquete de cigarrillos más barato vendido en la Isla”. La droga se presenta como un “cóctel” elaborado con sustancias como “carbamazepina, benzodiacepinas, anestésico para animales e incluso formol, fentanilo y fenobarbital”, de acuerdo con declaraciones del militar antidrogas Héctor Ernesto González a la televisión estatal.










