septiembre 9, 2026

El arzobispo de Santiago pide gobernar “en provecho del pueblo y no en provecho propio”

Dionisio García Ibáñez reclamó desde El Cobre que los cambios en marcha “no se queden en la periferia”.
Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba (Foto: Arzobispado de Santiago de Cuba - Facebook)

MIAMI, Estados Unidos ― El arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, sostuvo que un mandatario cumple la voluntad de Dios “gobernando en provecho del pueblo y no en provecho propio”, en la homilía de la primera misa de la solemnidad de la Virgen de la Caridad del Cobre, que el Arzobispado de Santiago de Cuba publicó en su página de Facebook.

Al final de una lista de ejemplos —con los que el arzobispo explicó cómo cada persona cumple esa voluntad según su oficio hasta llegar a quien ejerce el poder. “¿Cómo un gobernante pueda [sic] hacer la voluntad de Dios? Gobernando en provecho del pueblo y no en provecho propio. Es lo primero. Y después tratando de que se haga lo que el pueblo necesite y quiere, y no mi capricho, o que mi voluntad o mi manera de pensar sea lo que se cumpla porque esa es la única que vale”, dijo.

Sobre el país, pidió “fortaleza, sabiduría y decisión” para “superar” la situación actual, que calificó de “triste”. “Ningún pueblo la merece”, dijo. 

“Vamos a pedirle al Señor que cualquier cambio que se haga, los cambios que se están haciendo, no se queden en la periferia, sino que profundicen y que toquen todas las estructuras de nuestra vida, la vida de cada cubano, de cada persona”, también dijo. Y luego precisó que deberían hacerse “los cambios necesarios para cada día vivir con más tranquilidad, como un pueblo que quiera amar a Dios y que quiere quererse como hermanos”.

En otro pasaje, al comentar que la salvación “no es un problema de cálculo humano”, deslizó una alusión a los proyectos políticos que prometen la felicidad terrenal: “Hay veces que los hombres creemos, y así lo hemos escuchado y lo hemos vivido, de que en la tierra se va a poder construir un paraíso. Y que todo el bien que se haga es solamente de nuestra cuenta. Nosotros somos lo que hemos hecho”.

No es la primera vez este año que García Ibáñez lleva el asunto al púlpito del santuario nacional. El 17 de mayo, en la misma basílica y en la solemnidad de la Ascensión, afirmó: “Al principio de la misa dije que todos tenemos que cambiar y Cuba tiene que cambiar, y tienen que haber medidas que cambien la situación del país”.

Una semana después, en Pentecostés, fue más explícito sobre quienes mandan. “Muchas veces los gobernantes de las naciones o los que ejercemos la autoridad, nos creemos que solo nosotros somos. La autoridad procede de mí, yo soy el único que tengo razón”, advirtió, antes de pedir a los responsables de los pueblos “no creerse dueños del mundo, ni decidir por el destino de millones de personas”. Allí formuló la misma idea que retomó este 7 de septiembre: “Mi opinión no puede permanecer sobre la opinión de todo el mundo, y sobre todo, sobre todo un pueblo”.

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