Raúl Torres es, de entre todos los tontos, el más rentable

Raúl Torres es, de entre todos los tontos, el más rentable

Ahora el cantantillo Raúl Torres se aparece con ese sainete cheo, con esa comedia tonta y sin gracia alguna a la que llama Patria o Muerte por la Vida

Raúl Torres Cuba canción
Captura de pantalla

LA HABANA, Cuba.- Yo, que temo muchísimo a la muerte, a ese apagamiento lento de la vida, y también al abrupto, al que es inesperado, llegué a pensar hace un rato en sus bondades, y tuve la redundante certeza de que la eternidad es demasiado vasta, en extremo infinita. Yo, que ya sufrí muertes cercanas, yo que he llorado sin consuelo algunas pérdidas, me asusté hoy pensando en la posibilidad de una vida demasiado extensa, infinita casi. Y la culpa la tuvo Raúl Torres, el cantor de las causas perdidas, ese que quizá sea el único cantarín que tiene “línea directa” con el más alto gobierno, con el comité central del partido comunista, y hasta con su buró político.

Resulta que ese Raúl, ese que ahora es mucho más torre, vive demasiado alto y cada vez más alejado de la realidad tras un matrimonio con una miembro de esas familias fundadoras de la “revolución”, de la del 59 claro. Y desde allí, desde sus nuevos predios, vuelve Raúl a la carga una y otra vez. Y ahora el cantantillo Raúl Torres se aparece con ese sainete cheo, con esa comedia tonta y sin gracia alguna a la que llama: “Patria o Muerte por la Vida, en la que menciona al satín de algún sofá para hacer distingo entre cubanos de uno y otro lado.

Y es tan cheo el “come guinda” que apunta a esos que, según dice, desde un sofá de satín refieren nuestra pobreza; pero no se explica bien el quincallero…, y ahora me ha dejado con un montón de dudas. Ahora no sé a cuál satín se refiere ese que antes tuvo dreadlocks y ahora ni guinda. No sé si Torres alude a la telita brillosa o a la madera fortísima que también así se nombra. No reconozco a cuál alude, y mucho menos si supone que el tejido brilloso del satín es muy elegante, que es distingo de monarquías y realezas.

Rentan la voz, dice Torres, y alude también a quien supone que incita al odio, y se confunde no por estrés, se embrolla voluntariamente para olvidar los golpes que propina el policía, esconde los encierros, los rencores pagados del G2, y también los suyos. Raúl no refiere las tantísimas y sufragadas deshonras que conviven en su cuerpito nimio, esas que, favorecidas, se agolpan unas a otras, y que sin dudas lo matarán algún día cuando explote su cuerpo, cuando el estallido haga notar toda la porquería que tenía adentro.

Sin dudas no hay malicioso bufón que dure cien años ni cuerpo que lo resista, aunque se llame Raúl, ese Raúl que quizá prefirió en otros tiempos que lo llamaran Ralph, durante aquellos años en los que andaba de un exilio a otro, en aquellos períodos en los que tuvo más y mejores seguidores, cuando no se hacía tan visible su zigzagueante culebreo, sus postraciones. Sin dudas este tipejo se equivoca y pisa en falso, y debía preguntarse quién traiciona al pueblo haciendo tantas reverencias al poder, mostrando sin muchas pausas su necrofilia, su apego a la sepultura, no por gusto ya son muchos los que lo llaman “El sepulturero”.

Y no sé si será cierto, pero en La Habana se dice que está a punto de salir al mercado un disco suyo, editado por la EGREM, y que tiene por título “Rumores del camposanto”, donde se recoge gran parte de su pasión necrófila, las más visibles de entre todas las que se conocen hasta hoy, y hasta se ha filtrado que algunos directivos de la casa disquera recomiendan esperar un poquito, para no tener que hacer el año próximo una nueva placa, y luego otra…, hasta que dure su lúgubre vocación.

No fue hace mucho que se corrieron algunos rumores, y hasta se llegó a decir que los productores de CSI lo habían invitado a trabajar con ellos, y que algunos periódicos del mundo citaban ya su vocación mortuoria. Sin dudas Raúl Torres es más necrófilo que Pedro Ara, aquel médico y embalsamador español al que hice aparecer en mi novela “Fumando espero”, y que embalsamó a Eva Perón, y quien también restaurara el cadáver embalsamado de Lenin.

Raúl Torres es sin dudas una especie de “voyeur mortuorio”, un necrómano tan necrómano como aquellos famosísimos ingleses que husmeaban en las fosas comunes y le fueron cogiendo el gusto a los muertos, y fue tanto el deleite que abandonaron su vocación, por los muertos pasaban sus días en pobres enterramientos, y se interesaron en los cuerpos de quienes fueran ilustres, hasta que comenzaron a hacer sus propios muertos matando a sus propios vivos.

Y fíjense si le gusta la muerte a este tipo que se puso furioso con el Patria y Vida, porque sin dudas lo suyo es la muerte, que es muy parecida a la subordinación y la babosería, a la exaltación de un sistema muerto y con el resultado definitivo de la necropsia, que sólo está en espera del irreversible enterramiento en una fosa común, sin mausoleo. Raúl Torres es, de entre todos los tontos, el más rentable, el más útil. Y sí, Raúl Torres: “Has vuelto a equivocarte/ Has vuelto a pisar en falso/ Has vuelto a dejar desnuda/ tu cabeza en el cadalso. Y sí Raúl te volviste a quedar sin cara, te volviste a quedar sin dreadlocks. Y que suerte Raúl, que suerte tengo yo de no ser eterno, que suerte la mía que no viviré esos sesenta y dos mil milenios que le quedan a tu revolución. ¿Y de verdad crees que le queda tanto?

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Jorge Ángel Pérez

(Cuba) Nacido en 1963, es autor del libro de cuentos Lapsus calami (Premio David); la novela El paseante cándido, galardonada con el premio Cirilo Villaverde y el Grinzane Cavour de Italia; la novela Fumando espero, que dividió en polémico veredicto al jurado del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos 2005, resultando la primera finalista; En una estrofa de agua, distinguido con el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar en 2008; y En La Habana no son tan elegantes, ganadora del Premio Alejo Carpentier de Cuento 2009 y el Premio Anual de la Crítica Literaria. Ha sido jurado en importantes premios nacionales e internacionales, entre ellos, el Casa de Las Américas

[fbcomments]