Virulo y Raúl Torres: el canto de los hijos pródigos que regresaron al redil

Virulo y Raúl Torres: el canto de los hijos pródigos que regresaron al redil

De tan insensible con la suerte de los suyos que parece haberse vuelto, ¿a quién le corresponderá el próximo turno para la sorna de Virulo?

Cuba, Virulo, Raúl Torres
Alejandro García (Virulo) y Raúl Torres (Foto: CubaNet)

LA HABANA, Cuba. ─ Ciertos cantautores cubanos que en algún momento se fueron a vivir a otros países ─y que luego de un tiempo de no irles tan bien como esperaban y deciden volver a Cuba─ me recuerdan la Parábola del Hijo Pródigo que refiere el Evangelio de Lucas (15:11-32).

Estos exponentes, advertidos de que la bienvenida y el perdón del régimen castrista a sus pecados ─a diferencia del perdón divino─ no es incondicional, sino que hay que ganárselo sirviéndole bien, exageran y se les va la mano en las muestras de fidelidad. Solo les falta menear la cola y lamer la mano del amo.

Como para que no queden dudas de su arrepentimiento por la falta de fe que los llevó alguna vez a sucumbir ante las tentaciones del capitalismo, ponen gustosos su voz a cuanta campaña oficialista les pongan por delante.

Ocurre en los casos de los cantautores Raúl Torres y Virulo (Alejandro García), que luego de vivir varios años en el exterior –el primero en Brasil, el segundo en México-, de vuelta en el redil, se han convertido en entusiastas voceadores del agitprop castrista.

El más destacado es Raúl Torres. De tanto canto luctuoso que ha entonado (por Fidel, por Chávez, por las víctimas de los huracanes y de un accidente aéreo) lo llaman “el aura tiñosa de la Nueva Trova”.

Hace 30 años, antes de irse a Brasil, Raúl Torres componía bellas canciones, con textos poéticos, como Candil de nieve. Hoy, convertido en diputado de la siempre unánime Asamblea Nacional del Poder Popular, canta al servicio del régimen, sin escatimar en cursilería, y no pierde oportunidad de patentizar su fidelidad perruna. Como hizo ante Patria y vida cuando, como picado por un alacrán, se sumó al enojo oficial.

Virulo, de 66 años, 18 de ellos vividos en México, no quiso quedarse atrás en la emulación de cantores canchanchanes y tracatranes. Luego de hacer la música para dos animados televisivos sobre la COVID-19, compuso la conga Con Cuba no te metas, un chapucero refrito de la muy popular Añoranza por la conga, donde, bajo la batuta sinfónica ─digna de mejor causa─ de Enrique Pérez Mesa, participaron, entre otros, el santiaguero Ricardo Leyva (de Sur Caribe), Israel Rojas, Moisés Valle (Yumurí) y la Conga de Los Hoyos. Con dicho número, los alabarderos de la cultura oficial pretendieron contrarrestar las protestas del Movimiento San Isidro y el 27N, presentándolas como “planes subversivos y desestabilizadores ideados y pagados por la administración Trump”.

La más reciente composición de Virulo para un animado ─en la que canta a dúo con Kelvis Ochoa─ se titula El Tarzán de las colas y fue inspirada en las personas que se esconden en los árboles para poder estar de madrugada en las colas de las tiendas sin que los multen o los arresten por violar el toque de queda nocturno impuesto por causa de la pandemia.

Vergüenza le debía dar a Virulo burlarse del hambre de sus compatriotas, y de las largas colas que tienen que hacer durante horas para poder conseguir qué comer. ¿Por qué mejor no se burla de los obesos dirigentes que, desentendidos de nuestras penurias, siguen testarudamente aferrados a las mismas fórmulas obtusas que nos condujeron a este desastre?

No creo que Virulo, un tipo inteligente y que, como quiera que sea, vive en este país ─con todo lo que ello implica─ se crea el cuento de que la escasez de comida, productos de aseo y de casi todo lo demás sea culpa de “coleros, revendedores y acaparadores”, como asegura la versión oficial.

De tan insensible con la suerte de los suyos que parece haberse vuelto, ¿a quién le corresponderá el próximo turno para la sorna de Virulo? ¿A los que se sacan sangre rascándose porque les faltan las medicinas para curarse la sarna?

Muchos se preguntan cómo se las habrá arreglado Virulo para involucrar en su chistecito de coleros a Kelvis Ochoa. ¿Será que el exintegrante de Habana Abierta quiere que le perdonen los años que pasó en España, codeándose con colegas suyos tan desafectos al régimen como Boris Larramendi?

Recuerdo tiempos, en los años 80, en que Virulo, que dirigía el Conjunto Nacional de Espectáculos, brillaba por su humor en el escenario del teatro Carlos Marx junto a Carlos Ruiz de la Tejera. Ahora, que se dedica a hacer humor pedestre y pujón por encargo oficial y a burlarse de las vicisitudes de sus paisanos, no puedo evitar sentir pena por él.

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Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956).
Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura.
Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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