Impacto del cortometraje “Generación”

Impacto del cortometraje “Generación”

El cortometraje “Generación” se parece a la realidad cubana: en el plano existencial, la felicidad no es posible, es una superstición del futuro

Generación
Cortometraje Generación. Foto cortesía de Carlos Lechuga

MIAMI, Estados Unidos.- He tenido el privilegio de estrenar el cortometraje “Generación”, realizado por Carlos Lechuga y el artista Marco A. Castillo.

Las opiniones, de quienes están interesados en el accidentado devenir de la cultura cubana, no se han hecho esperar: “impactante”, “conmovedor”, “triste”, “me ha hecho llorar” y conste que estamos hablando de una pequeña película de apenas cinco minutos de duración.

Puesta en escena simple pero intrigante, donde en medio de cierta felicidad y complacencia, se intuyen gestos algo sincronizados, cómplices, que convocan la desesperanza.

Un grupo de jóvenes desenfadados se dan cita en una residencia de la gran arquitectura republicana cubana, de exquisitos diseños, escaleras voladas, madera imperecedera, texturas diversas en las sólidas paredes. Muebles impecables que sobreviven en espacios de ausencia.

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Cortometraje Generación. Foto cortesía de Carlos Lechuga

En la película figuran muchachos y muchachas vestidos con la elegancia que denota la escasez perentoria, de mal gusto ineludible. Pertenecen a una o dos generaciones, entre los años setenta y ochenta.

A todas luces, jóvenes cultos, límpidos, solidarios, entregados a la espera del tiempo mejor que les prometieron sus mayores y no llega.

No parecen muy convencidos de que la vida se les disipa, sin resultados prometedores a la vista y tienen la voluntad de existir o desaparecer a contracorriente.

Están repartidos por grupos en la casa de grandes ventanales y paisajes arbóreos. Un cuadro extemporáneo de Raúl Martínez, quien fuera prohibido por su iconografía erótica gay en anteriores generaciones, igualmente sufridas, pende solitario en la pared.

Carlos Lechuga tiene el don de la observación y nos hace partícipes de sus contemplaciones. No es como otros artistas que siguen alentando la mística revolucionaria en franca decadencia. Su literatura y su cine manifiestan una necesidad de cambio insoslayable.

Para sus colegas intelectuales que quisieran mediatizar y reformar, si le estuvieran dadas dichas posibilidades, la revolución no es un hecho contra natura, insalvable, sino la decepción de sus funcionarios y burócratas.

Los comandantes históricos se acomodaron a la idea de eternizar la inoperancia y la maldad para sobrevivir. Establecieron un sisma infranqueable entre la opulencia de sus bienes y la miseria del pueblo. En su soberbia, no conciben que esta narrativa termine por encender focos de rebeldía.

El cortometraje “Generación” se parece a la realidad cubana: en el plano existencial, la felicidad no es posible, es una superstición del futuro. Hay que seguir sacrificándose en aras de un hueco negro que ha terminado por tragarse todas las ilusiones y no hay muchas puertas de salida para remediar la debacle.

Cortometraje Generación
Cortometraje Generación
Cortometraje Generación
Cortometraje Generación
Captura de pantalla

La banda sonora es la canción española “Pólvora mojada” en versión de Beatriz Márquez, la “Musicalísima”. El texto de amor se vuelve subversivo, sin rock, ni hip hop. Lechuga tiene esa curiosa virtud de la transmutación, lo probó exitosamente con Marta Strada en su película. “Santa y Andrés”, del año 2016.

En Cuba hubo hippies y freakies, sin rumbo, desprotegidos, que consumieron drogas consuetudinariamente. Algunos se inyectaron el SIDA, otros fueron devorados por tiburones al intentar cruzar el estrecho de la Florida. Grupos gay celebraron fiestas clandestinas y fueron apresados. Tribus urbanas: rockeros, emos, raperos y reparteros siguen sufriendo, de modo rutinario y cruel, la arremetida policial.

La mayoría de los jóvenes que interpretan los personajes anónimos de “Generación” pertenecen al movimiento 27N, algunos son actores y otros cultivan las artes plásticas.

Tanto los caracteres de ficción del cortometraje, como sus intérpretes, coinciden en la necesidad de transformar urgentemente la realidad cubana. Hasta ahora el diálogo civilizado sigue siendo saboteado por los detentores del poder. Esa frustración se hace sentir en el colofón de “Generación”

El cortometraje “Generación” está disponible en la página que TV Martí tiene en Youtube y en el propio website del canal.

Cine Cubano en Trance con Alejandro Ríos.

Dilucidar la isla y su cultura a partir del séptimo arte que la denota. La intensa quimera de creadores, tanto nacionales como foráneos, que no cesan de manifestar una solidaria curiosidad por tan compleja realidad, es parte consustancial de esta sección.

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Alejandro Ríos es parte del exilio de Miami desde 1992. Organizó el primer Festival de Cine Alternativo Cubano, en Miami Dade College (2003), y fue co curador del Festival La Fruta Prohibida, de cine independiente cubano del siglo XXI (2018), en Coral Gables Art Cinema. Presentó, durante diez años, el programa La Mirada Indiscreta en el Canal 41, AmericaTeVe, donde hoy se desempeña como crítico de cine de su redacción de
noticias. Actualmente conduce Pantalla Indiscreta, cada semana, en TV Martí. Ha publicado el libro “La Mirada Indiscreta” (Ed. Hypermedia), que compila 10 años de columnas aparecidas semanalmente en El Nuevo Herald, donde sigue colaborando.

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