La NEP cien años después

La NEP cien años después

Con la NEP, el régimen bolchevique implantó un capitalismo de estado que sustituyó al férreo comunismo de guerra que había estado vigente desde el golpe de estado de Lenin y Trotsky de noviembre de 1917

(Foto: Internet)

LA HABANA, Cuba. – Se cumplen cien años de que el 21 de marzo de 1921, en el Décimo Congreso del Partido Comunista Soviético, Lenin, acuciado por la desastrosa situación social y económica en que estaba Rusia al finalizar  la guerra civil, decretara  la puesta en marcha de la Nueva Política Económica NEP, las siglas en ruso de Novaya Ekonomicheskaya Politika.

Con la NEP, el régimen bolchevique implantó un capitalismo de estado que sustituyó al férreo comunismo de guerra que había estado vigente desde el golpe de estado de Lenin y Trotsky de noviembre de 1917 (la llamada Revolución de Octubre).

Lenin, ante la gravedad del estado en que se hallaba la economía rusa, no tuvo otro remedio que ponerse pragmático y terminar el comunismo de guerra. Así, autorizó la producción y comercio libre de los campesinos y la creación de miles de empresas privadas en todas las ramas de la economía, incluso en la industria pesada, como la siderurgia. El Estado Soviético solo retuvo el control sobre los bancos, el comercio exterior y las principales industrias.

Pronto hubo una recuperación económica. Para 1928, la producción agrícola e industrial rusa había vuelto a los niveles de antes del estallido en 1914 de la Primera Guerra Mundial.

La NEP duró menos de siete años. A pesar de sus buenos resultados económicos, fue revertida en 1928, cuatro años después de la muerte de Lenin, por su sucesor, Stalin.

El nuevo dictador soviético quiso hacer ver que había continuidad y no una ruptura con las políticas leninistas, alegando que Lenin había dicho a los comunistas que se oponían a la NEP que esta era “un paso hacia atrás para luego dar dos pasos hacia adelante”.

Stalin creyó llegado el momento de dar esos pasos en reversa, y acabando con la coexistencia entre el sector estatal y el privado, sustituyó la NEP por los planes quinquenales.

Stalin, obsesionado por conseguir capital para la industrialización acelerada de la Unión Soviética, volvió al monopolio estatal y al control centralizado de absolutamente toda la actividad económica. Y los desastrosos resultados no se hicieron esperar .

Al someter Stalin a los campesinos a la colectivización forzada, en solo nueve años, entre 1928 y 1937, murieron de hambre 12 millones de personas (solamente en Ucrania, entre 1932 y 1933, murieron seis millones).

Después de la muerte de Stalin en 1953, y del informe de Khrushov en el XX Congreso del Partido Comunista en1956, el sistema presupuestario estalinista basado en la planificación centralizada fue sustituido por el cálculo económico, que concedía autonomía a las empresas estatales, decidía la producción y las inversiones y obtenía un porcentaje de las utilidades.

Fidel Castro, en políticas económicas, se la pasó dando alocados bandazos entre el sistema presupuestario estalinista y el cálculo económico de la época post-estalinista.

Como mismo Stalin revirtió la NEP, Fidel Castro, cuando contó con el petróleo venezolano que le garantizaba Hugo Chávez y con las ganancias derivadas del turismo y las remesas, dio marcha atrás a las tímidas reformas de mercado que se había visto obligado a adoptar durante el Período Especial.

Los mandamases de la continuidad fidelista, también dando bandazos y condenando a los cubanos a la miseria perpetua, apuestan testarudamente por el sistema presupuestario del estalinismo, basado en el monopolio estatal y el control centralizado de la actividad económica.

Aunque hablen de economía mixta y simulen aprobar el desarrollo del sector privado, en realidad lo estrangulan con sus trabas y limitaciones absurdas, los altos impuestos y la falta de un mercado mayorista.

Su política agraria recuerda la colectivización forzada y las represalias contra los llamados “hombres NEP” (los especuladores) del estalinismo. Insisten en conceder las mayores y mejores extensiones de tierras a las ineficientes empresas estales, aunque se llenen de yerba y marabú; y obliga a los campesinos y cooperativistas a vender, a precios bajísimos, la mayor parte de sus producciones a los centros de acopio estatales, no importa si se echan a perder en los almacenes por falta de transporte o de combustible o simplemente por desorganización. Y para colmo, impone precios topados a lo poco que le dejan a los campesinos para vender a los particulares, haciéndoles incosteables sus cosechas.

La crisis de la agricultura cubana, cada vez más agravada por las miopes políticas de los mandamases, sumada al desmesurado aumento de los precios por el ordenamiento económico, tiene a los cubanos al borde de la hambruna. Y a los mandamases, disociados de la realidad, solo se les ocurre culpar al bloqueo, hacer promesas triunfalistas que no pueden cumplir y hablar de éxitos productivos y sobrecumplimientos que solo existen en el NTV y el periódico Granma.

Sería conveniente que, al menos para aliviar siquiera un poco las penurias de sus compatriotas, los mandamases continuistas, en vez de elucubrar “estrategias político-ideológicas”, si no quieren seguir los pasos de China y Vietnam, tuviesen en cuenta las experiencias de la NEP hace cien años en Rusia. Después de todo, no es posible que ellos, pese a las enseñanzas de la Escuela Ñico López, adictos a los dólares como son, sean más dogmáticos con el marxismo-leninismo que el mismísimo camarada Vladimir Ilich.

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Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956).
Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura.
Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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