_Narrativa

Pafundi y las dos enfermeras suben hasta el último piso del edificio, trepan los escalones adicionales hacia la terraza y cuando abren la puertita de metal, los golpea una mezcla de kerosenes, humaredas y gases; pero ellos salen igual, como si escaparan de una amenaza todavía más peligrosa. Las...
Años después, cuando mi hermano me ladraba a la cara con sus palabras de otros siglos, yo resistía, mientras mi padre, con el cuerpo petrificado en una silla de ruedas, soltaba dos lagrimones que se deslizaban sobre sus mejillas y ahí quedaban, pendiendo, pendientes. Pobre papá, el rey de la...
Apuntes de un diario Viena, 23 marzo de 2028. Como cada día, me siento en la cocina a preparar un café y a revisar la correspondencia antes de irme al despacho y sentarme delante del ordenador para continuar la traducción del nuevo libro de Rezzori. ¡Es el título 25 que traduzco...
El mucho conjeturar durante años de pesquisa filológica por el canon literario de Occidente --labor detectivesca tenaz, a menudo infravalorada, silenciosa y humilde, ¿quién lo duda?, aunque no exenta de regocijo-- ha terminado por conducir a una profesora titular de la UH, la reconocida ensayista, dramaturga y traductora de...
2011 Julio 31 —A las seis y media de la mañana le digo a mi difunto amigo Mario Parajón, que acaba de morir quien hace muchos años que ha muerto, el intelectual cubano Jorge Mañach. El féretro de Mañach, un féretro pequeñito, está descendiendo por una escalerita. Mario se propone pronunciar una oración...
De las islas no se despide nadie para siempre. Dulce María Loynaz, Un verano en Tenerife, 1958   Nombres para una isla En el barco en que atravieso el golfo de Vizcaya en el Morbihan bretón, leo que a los habitantes de la isla de Groix, hacia la cual me encamino, se les...
La primera vez que lo vi estaba sentado sobre una piedra grande frente al río. Solitario, con la cabeza gacha, las manos juntas. En algún momento, creí que lloraba. Luego, supe que estaba esperando que le trajeran de vuelta lo que quedaba de su hijo. Esa madrugada, la creciente...
...y cierro los ojos y sueño que me la mete toda por detrás mientras le hago frijoles negros. Su picha larga y bien tiesa –sueño--, negra como los frijoles negros, colorada como los frijoles colorados por los que también vendré ma­ñana y luego y todos los días... por todavía...
A Gisela López Y ahora sí, por fin, lo que esperas todos los martes… Yo sé que la semana pasada una serie de tornados causó devastación en Estados Unidos, que hace sólo unos días el Krakatoa entró en erupción y reavivó el anillo de fuego del Pacífico, y que los...
Nos falta el gran hombre sintético, capaz de someter sus fuerzas dispares bajo un mismo yugo; lo que tenemos es el hombre múltiple, el hombre débil y múltiple. F. Nietzsche I La capa de Roldán ondeó majestuosa aquella noche en la azotea del almacén de electrodomésticos. Al menos así evocaba Reinaldo Alegría...