
En plena crisis de apagones, el régimen abre en dólares la contratación de energía solar
En Cuba el acceso a la moneda dura sigue marcando diferencias cada vez más visibles en alimentos, medicinas y telecomunicaciones.

En Cuba el acceso a la moneda dura sigue marcando diferencias cada vez más visibles en alimentos, medicinas y telecomunicaciones.

En medio de apagones cada vez más prolongados, el régimen cubano ha convertido la crisis eléctrica en un nuevo negocio. A través de empresas estatales vinculadas al poder, la venta de paneles solares y kits fotovoltaicos genera millones de dólares mientras miles de cubanos se endeudan para intentar enfrentar la falta de electricidad.

Las medidas tomadas por el gobierno demostraron, una vez más, su ineficacia, así como su desconexión de la realidad nacional.

Mientras afirman, que el país está casi en paro por culpa del “bloqueo”, la industria ganadera tiene más directivos que cabezas de ganado, todos tan gordos que no caben en el encuadre de las cámaras de la televisión.

Estas serán como un tiro de gracia para quienes lograron sobrevivir a la Tarea Ordenamiento, y al Ordenamiento del Ordenamiento.

Muchos piensan que se trata de una maniobra para ganar tiempo y restarle fuerza a las protestas.

En cuanto a la suspensión de la venta de gas de balita (“hasta nuevo aviso” según los medios oficiales), esta supone un problema casi insalvable para las innumerables familias cubanas.

Nunca llegaremos a ver la “desdolarización”, como jamás volvimos a ver los mercados en pesos cubanos abastecidos con lo recaudado en las tiendas en MLC.

«Dolarizar para ‘captar’ remesas no resuelve un componente básico de la crisis estructural: un modelo fallido de especialización internacional», dijo Pedro Monreal.

El empresario cubanoamericano de confianza del régimen sigue expandiendo su emporio y suma otra tienda a Katapulk.

En Cuba el acceso a la moneda dura sigue marcando diferencias cada vez más visibles en alimentos, medicinas y telecomunicaciones.

En medio de apagones cada vez más prolongados, el régimen cubano ha convertido la crisis eléctrica en un nuevo negocio. A través de empresas estatales vinculadas al poder, la venta de paneles solares y kits fotovoltaicos genera millones de dólares mientras miles de cubanos se endeudan para intentar enfrentar la falta de electricidad.

Las medidas tomadas por el gobierno demostraron, una vez más, su ineficacia, así como su desconexión de la realidad nacional.

Mientras afirman, que el país está casi en paro por culpa del “bloqueo”, la industria ganadera tiene más directivos que cabezas de ganado, todos tan gordos que no caben en el encuadre de las cámaras de la televisión.

Estas serán como un tiro de gracia para quienes lograron sobrevivir a la Tarea Ordenamiento, y al Ordenamiento del Ordenamiento.

Muchos piensan que se trata de una maniobra para ganar tiempo y restarle fuerza a las protestas.

En cuanto a la suspensión de la venta de gas de balita (“hasta nuevo aviso” según los medios oficiales), esta supone un problema casi insalvable para las innumerables familias cubanas.

Nunca llegaremos a ver la “desdolarización”, como jamás volvimos a ver los mercados en pesos cubanos abastecidos con lo recaudado en las tiendas en MLC.

«Dolarizar para ‘captar’ remesas no resuelve un componente básico de la crisis estructural: un modelo fallido de especialización internacional», dijo Pedro Monreal.

El empresario cubanoamericano de confianza del régimen sigue expandiendo su emporio y suma otra tienda a Katapulk.
