
La batalla de Playa Girón, una victoria propagandística del castrismo
Las fuerzas castristas no se enfrentaron en aquella batalla al ejército estadounidense, como cabría suponer por la alharaca oficial en torno a aquel episodio.

Las fuerzas castristas no se enfrentaron en aquella batalla al ejército estadounidense, como cabría suponer por la alharaca oficial en torno a aquel episodio.

Los cubanos que nos oponemos al castrismo debemos reclamar la patria que también nos pertenece.

Cuando termine el castrismo y pasen los años, no faltarán en Cuba los nostálgicos del pasado comunista que lloren cuando escuchen las canciones de Silvio Rodríguez.

El Bastión Universitario, celebrado el pasado 21 de enero, se inscribe en la estrategia del castrismo de militarizar a la juventud.

En Cuba o fuera de ella, no conseguimos librarnos del influjo de Fidel Castro. Fungimos de víctimas o victimarios, de adversarios o cómplices, de delatores y delatados…

Es larga la lista de poetas que durante estas seis décadas han pasado por las cárceles por oponerse al régimen.

Si Fidel Castro resucitara, probablemente aconsejaría a sus sucesores que no se fiaran demasiado de los rusos.

Lo que vivimos en Cuba la última semana no fue más que la ejecución de otra finta política, una «nueva» cortina de humo ideológica para ocultar los desastres del continuismo.

Lo único asombroso del X Congreso de la UNEAC fue la defensa del reguetón que hizo Miguel Díaz-Canel.

Los comisarios castristas consideraron como algo sospechoso y avieso que en la Cuba de 1962 alguien se atreviera a cantar “adiós, felicidad, casi no te conocí…”.

Las fuerzas castristas no se enfrentaron en aquella batalla al ejército estadounidense, como cabría suponer por la alharaca oficial en torno a aquel episodio.

Los cubanos que nos oponemos al castrismo debemos reclamar la patria que también nos pertenece.

Cuando termine el castrismo y pasen los años, no faltarán en Cuba los nostálgicos del pasado comunista que lloren cuando escuchen las canciones de Silvio Rodríguez.

El Bastión Universitario, celebrado el pasado 21 de enero, se inscribe en la estrategia del castrismo de militarizar a la juventud.

En Cuba o fuera de ella, no conseguimos librarnos del influjo de Fidel Castro. Fungimos de víctimas o victimarios, de adversarios o cómplices, de delatores y delatados…

Es larga la lista de poetas que durante estas seis décadas han pasado por las cárceles por oponerse al régimen.

Si Fidel Castro resucitara, probablemente aconsejaría a sus sucesores que no se fiaran demasiado de los rusos.

Lo que vivimos en Cuba la última semana no fue más que la ejecución de otra finta política, una «nueva» cortina de humo ideológica para ocultar los desastres del continuismo.

Lo único asombroso del X Congreso de la UNEAC fue la defensa del reguetón que hizo Miguel Díaz-Canel.

Los comisarios castristas consideraron como algo sospechoso y avieso que en la Cuba de 1962 alguien se atreviera a cantar “adiós, felicidad, casi no te conocí…”.
