
Carne de cañón, el «arma secreta» del castrismo
La llamada «guerra de todo el pueblo» es solo otra jugada sucia con la que el régimen pretende salvar su vida o al menos ganar tiempo para huir o esconderse.

La llamada «guerra de todo el pueblo» es solo otra jugada sucia con la que el régimen pretende salvar su vida o al menos ganar tiempo para huir o esconderse.

El castrismo y el chavismo —desgajado de aquel— no son como cualquier otra dictadura donde la cabeza visible es la CABEZA, en mayúsculas. Fidel Castro le enseñó a Hugo Chávez la importancia de idiotizar a las masas y empobrecerlas para mejor controlarlas.

Un repaso a la trayectoria del comunismo cubano evidencia que las mayores purgas, encarcelamientos y procesos represivos contra militantes ocurrieron después de 1959.

Más de 70 personas fueron ejecutadas sin garantías procesales el 12 de enero de 1959 en la Loma de San Juan, en Santiago de Cuba, en una de las primeras acciones represivas del régimen recién instaurado.

Todo ―desde cabildeo por intereses comerciales hasta afinidades y lealtades ideológicas― «conspira» a favor de la «suerte» del régimen cubano.

Hay componenda, hay conspiración intencional y muy perversa en todo cuanto genera el castrismo, y es muy ingenuo y peligroso atribuirlo, a priori, a la casualidad o al «error».

“El objetivo es que la verdad no sea enterrada con las víctimas”, afirma el autor, que rinde tributo a los desaparecidos con una investigación que recorre más de sesenta años de represión en Cuba.

Los comunistas cubanos están trabajando en las sombras, apostando por una estrategia de blindaje que pasa por poner a la Isla a plena disposición de quienes les aseguren tiempo y dinero.

Desde un tanque de agua, el nieto de Fidel Castro se burla de los apagones y la escasez que azotan a millones de cubanos, reafirmando su impunidad.

Tras 1959, Fidel Castro se aseguró el control absoluto del sector de la Educación, del que depende estrechamente la formación de los ciudadanos.

La llamada «guerra de todo el pueblo» es solo otra jugada sucia con la que el régimen pretende salvar su vida o al menos ganar tiempo para huir o esconderse.

El castrismo y el chavismo —desgajado de aquel— no son como cualquier otra dictadura donde la cabeza visible es la CABEZA, en mayúsculas. Fidel Castro le enseñó a Hugo Chávez la importancia de idiotizar a las masas y empobrecerlas para mejor controlarlas.

Un repaso a la trayectoria del comunismo cubano evidencia que las mayores purgas, encarcelamientos y procesos represivos contra militantes ocurrieron después de 1959.

Más de 70 personas fueron ejecutadas sin garantías procesales el 12 de enero de 1959 en la Loma de San Juan, en Santiago de Cuba, en una de las primeras acciones represivas del régimen recién instaurado.

Todo ―desde cabildeo por intereses comerciales hasta afinidades y lealtades ideológicas― «conspira» a favor de la «suerte» del régimen cubano.

Hay componenda, hay conspiración intencional y muy perversa en todo cuanto genera el castrismo, y es muy ingenuo y peligroso atribuirlo, a priori, a la casualidad o al «error».

“El objetivo es que la verdad no sea enterrada con las víctimas”, afirma el autor, que rinde tributo a los desaparecidos con una investigación que recorre más de sesenta años de represión en Cuba.

Los comunistas cubanos están trabajando en las sombras, apostando por una estrategia de blindaje que pasa por poner a la Isla a plena disposición de quienes les aseguren tiempo y dinero.

Desde un tanque de agua, el nieto de Fidel Castro se burla de los apagones y la escasez que azotan a millones de cubanos, reafirmando su impunidad.

Tras 1959, Fidel Castro se aseguró el control absoluto del sector de la Educación, del que depende estrechamente la formación de los ciudadanos.
