
Corruptos son todos y el pueblo lo sabe
Los cubanos saben que se trata de una farsa, que la cabeza de Gil rodará para que no rueden otras más altas, porque alguien tiene que pagar la perniciosa deriva de este país.

Los cubanos saben que se trata de una farsa, que la cabeza de Gil rodará para que no rueden otras más altas, porque alguien tiene que pagar la perniciosa deriva de este país.

Alejandro Gil no solo está plantado sino que ha hablado más de la cuenta, más de lo que le pidieron, así que este se trata de un juicio no para condenarlo sino para silenciarlo definitivamente, para coserle la boca así como se les cose a los muertos

Fuertes medidas de seguridad, cierre de calles y presencia de prensa internacional marcan el inicio del proceso, que se desarrolla a puertas cerradas en un tribunal militar de Marianao.

El listado de destituciones es largo en estos casi 70 años de dictadura pero con la llegada de Raúl Castro al poder se hizo mucho más extenso y recurrido.

Hija del exministro afirma que su reclamo no es político y exige transparencia en el proceso judicial que se sigue contra su padre.

La causa abierta contra un ex viceprimer ministro cubano por delitos graves sigue despertando un interés natural en la prensa independiente de la Isla.

¿Cómo es posible que Alejandro Gil Fernández incurriera en diez delitos, graves sin que Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y los ministros de las Fuerzas Armadas y del Interior no lo supieran ?

Difícil resulta creer que en Cuba un ministro haga y deshaga sin que los sabuesos del “líder histórico de la revolución” no perciban el “olor” del rastro del dinero, y más, si son billetes verdes y grandes.

¿Estamos en presencia de una orquestación judicial estalinista? ¿Es una cortina de humo para enmascarar una defensa o un ataque del régimen totalitario?

«Amo a mi Patria y adoro a mi Pueblo. Soy incapaz de lucrarme del sacrificio de mis semejantes», escribió

Los cubanos saben que se trata de una farsa, que la cabeza de Gil rodará para que no rueden otras más altas, porque alguien tiene que pagar la perniciosa deriva de este país.

Alejandro Gil no solo está plantado sino que ha hablado más de la cuenta, más de lo que le pidieron, así que este se trata de un juicio no para condenarlo sino para silenciarlo definitivamente, para coserle la boca así como se les cose a los muertos

Fuertes medidas de seguridad, cierre de calles y presencia de prensa internacional marcan el inicio del proceso, que se desarrolla a puertas cerradas en un tribunal militar de Marianao.

El listado de destituciones es largo en estos casi 70 años de dictadura pero con la llegada de Raúl Castro al poder se hizo mucho más extenso y recurrido.

Hija del exministro afirma que su reclamo no es político y exige transparencia en el proceso judicial que se sigue contra su padre.

La causa abierta contra un ex viceprimer ministro cubano por delitos graves sigue despertando un interés natural en la prensa independiente de la Isla.

¿Cómo es posible que Alejandro Gil Fernández incurriera en diez delitos, graves sin que Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y los ministros de las Fuerzas Armadas y del Interior no lo supieran ?

Difícil resulta creer que en Cuba un ministro haga y deshaga sin que los sabuesos del “líder histórico de la revolución” no perciban el “olor” del rastro del dinero, y más, si son billetes verdes y grandes.

¿Estamos en presencia de una orquestación judicial estalinista? ¿Es una cortina de humo para enmascarar una defensa o un ataque del régimen totalitario?

«Amo a mi Patria y adoro a mi Pueblo. Soy incapaz de lucrarme del sacrificio de mis semejantes», escribió
