El #HalloweenDeProtesta de Oscar Casanella

El #HalloweenDeProtesta de Oscar Casanella

El activista hizo expreso en su cuenta de Facebook su apoyo y sus intenciones de manifestarse no solo por la libertad económica, sino por el cierre de las tiendas en divisa que han abierto a lo largo del país

Disfraz del activista Oscar Casanella para exigir libertad económica para los cubanos y el cierre de las tiendas en divisas (Foto: Facebook/Iliana Hernández)

LA HABANA, Cuba. – Oscar Casanella fue liberado después de haber hecho su propia protesta este 31 de octubre. La convocatoria era extensiva al sector de cuentapropistas, aunque circulaba de manera anónima vía Telegram. El activista hizo expreso en su cuenta de Facebook su apoyo y sus intenciones de manifestarse no solo por la libertad económica, sino por el cierre de las tiendas en divisa que han abierto a lo largo del país y que acentúan cada día más la miseria entre los cubanos.

Su #HalloweenDeProtesta, hashtag con el que identificó cada una de sus publicaciones, según cuenta a CubaNet, se convirtió en una experiencia única más allá de los interrogatorios a los que fuera sometido cuando lo apresaron.

El acoso en su contra comenzó desde que hiciera su primera publicación en Facebook. El día antes le quitaron los datos móviles, pero ya llevaba varios días fuera de su casa.

“El lunes me trajeron una citación junto con una amenaza de ser procesado por sedición, que es el llamamiento a derrocar al gobierno y que me esperaban años de cárcel”, dice.

La citación no llegó a sus manos, pero la amenaza alcanzó a toda su familia.

Tras ser apresado fue sometido a varios interrogatorios, los dos primeros en la estación de policía de Zanja y Dragones.

“Me metieron en una celda que le dicen filtro o algo así… en profundidad lo que tenía eran tres metros: la litera y la taza del baño atrás con otro detenido”, además lo cachearon dos veces buscando el móvil y, al no encontrarlo, lo desnudaron.

De esos dos primeros interrogatorios, el primero lo llevó a cabo alguien que se identificó como el jefe de la contrainteligencia del municipio Centro Habana, Cristian Pérez Alfonso; y el segundo, “no recuerdo el nombre, pero escribió mis datos generales y varias cosas con peor ortografía que la de un niño de primer grado”, cuenta Casanella. Si en algo coincide este dato es en los niveles de semi analfabetismo que se les exige para estos trabajos.

Horas más tarde, en la unidad de Infanta y Manglar, la 4ta, lo corroboraría con el que se hace llamar “el mayor Ángel”, que redujo la máscara de El grito de Munch a la máscara del grupo anónimo Clandestinos.

En Infanta “fue un interrogatorio clásico:  hablarme mal de mis amigos, decirme que querer cambiar el sistema económico del país es querer cambiar el gobierno” para, por último, decirle que “probablemente sería procesado”, aunque lo dejaran ir sin actas ni ninguna implicación legal.

Hasta ahí la experiencia de Oscar Casanella no parece tener nada de relevante. Sin embargo, sobre “el performance” de ir disfrazado y entregando rosas blancas, cuenta cómo fue acogido en las calles más concurridas de Centro Habana.

“Caminé por Belascoain, llegué a Zanja y luego hasta San Rafael, y seguí por San Rafael hasta Prado”.

Casanella no sale de su asombro pese la intensidad del día, “me demoré porque caminé con calma, saludé a la gente y hacía el performance de entregar las rosas”, cuando se puso los carteles y cogió las rosas no pensó que duraría tanto.

Parte del performance era guardar una flor para el represor o los represores que fueran a arrestarlo.

“Por el camino, la inmensa mayoría de la gente se solidarizó. Me apoyaban con ‘hace falta más gente como tú’, ‘es verdad lo que tú dices ahí’. Había otro porcentaje de personas mayores que me miraban con asombro como si no se lo creyeran. Me miraban y miraban a su alrededor. Parecía que era mucho más el miedo que tenían. También hubo quien me hizo fotos o me hicieron videitos cortos”, aunque solo dos lo agredieron verbalmente.

“Hubo dos mujeres mayores que me atacaron. Una me dijo que era un ‘mercenario’ y otra ni me acuerdo, algo así como que era un payaso”, hasta que llegó a Prado. “Me resistí porque vinieron para arriba de mi sin identificarse, me agarraron con fuerza, me hicieron una llave para que no gritara ni prácticamente respirara. Me metieron a la fuerza en un carro patrulla”, y comenzó el vía crucis de los activistas cubanos.

“Se molestaron mucho porque usé la rosa blanca”, aludiendo al poema de José Martí, única referencia cultural que parecen tener, “el problema es que a ellos los educan con odio, nos ven como el enemigo”, les dijo Casanella en su empeño de deconstruirles su discurso. Pero “ellos lo primero que hicieron fue arrebatarme la rosa blanca”, porque con gente entrenada para usar la fuerza no podrá haber ni diálogo ni gestos poéticos.

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María Matienzo Puerto

Maria Matienzo Puerto: Una vez soñé que era una mariposa venida de África y descubrí que estaba viva desde hacía treinta años. A partir de entonces construí mi vida mientras dormía: nací en una ciudad mágica como La Habana, me dediqué al periodismo, escribí y edité libros para niños, me reuní en torno al arte con gente maravillosa, me enamoré de una mujer. Claro, hay puntos que coinciden con la realidad de la vigilia y es que prefiero el silencio de una lectura y la algarabía de una buena película.

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