febrero 27, 2026

El cimarrón domesticado: seis décadas de un libro consagrado por el poder

Miguel Díaz-Canel condecora a Miguel Barnet como "Héroe del Trabajo de la República de Cuba"
Miguel Díaz-Canel condecora a Miguel Barnet como "Héroe del Trabajo de la República de Cuba" (Foto: Heriberto González Brito / UNEAC)

LA HABANA.- Una jornada de homenajes por los 60 años de la publicación, en 1966, de Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet, se inició este 25 de febrero en La Habana con un fórum teórico en el que participaron el autor y varias de las principales figuras de la cultura oficial. En el encuentro se insistió menos en los méritos literarios del libro que en su papel dentro de la llamada “lucha contra la colonización cultural”.

Biografía de un cimarrón, publicado originalmente en junio de 1966 por el Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba, fue una suerte de best seller en la isla durante la segunda mitad de los años sesenta. Desde entonces ha sido reeditado decenas de veces en Cuba y otros países, y traducido a varios idiomas.

El libro es una novela-testimonio escrita en primera persona, basada en las entrevistas realizadas por Barnet a Esteban Montejo, quien a sus 106 años había sido esclavo, cimarrón y mambí. Por entonces, Barnet tenía 26 años, trabajaba como etnólogo en la Academia de Ciencias y daba sus primeros pasos como escritor.

Barnet supo de la existencia de Montejo a mediados de 1963, gracias a un artículo periodístico sobre las dos personas más longevas de Cuba, ambas con más de cien años. De los dos ancianos, Montejo fue el que más despertó su interés. Tras indagar con el autor del reportaje, logró localizarlo en el Hogar de Veteranos de la Avenida Acosta, en el barrio habanero de La Víbora.

En la introducción del libro, Barnet relata su sorpresa ante la buena memoria y el estado de salud de Montejo. Aunque al inicio el anciano se mostró receloso, su carácter jocoso facilitó el acercamiento. Con tabacos y pequeños obsequios, Barnet se ganó su confianza y logró que perdiera el temor a la libreta de notas y se soltara a hablar.

Según el propio autor, las entrevistas —seis en total— duraban hasta cinco horas y resultaron bastante fluidas. En el texto final, además de recrear los giros lingüísticos de Montejo, Barnet acentuó un enfoque político funcional al contexto cultural de la época. De ese modo, destacó la antipatía del anciano hacia los norteamericanos, su militancia en el Partido Socialista Popular y su identificación con la revolución de Fidel Castro, hasta culminar con la declaración de que no deseaba morir para, machete en mano, “echar todas las batallas que vengan”.

No es descartable que, para atraer al lector, la imaginación de Barnet se sumara a las fabulaciones de Montejo al evocar congos musundis, güijes y brujas canarias que volaban de regreso a su tierra, así como en las recetas para preparar prendas judías o criar diablitos color de camaleón empollados durante tres viernes consecutivos.

Biografía de un cimarrón es un libro interesante y ameno, aunque ha sido sobrevalorado por la cultura oficial, que lo ha presentado como una obra fundacional para el estudio de la esclavitud y las religiones afrocubanas, por encima de trabajos como El Ingenio, de Manuel Moreno Fraginals, o El Monte, de Lydia Cabrera.

El contexto de aparición del libro fue propicio para los relatos metaficcionales y las novelas-testimonio. El antropólogo estadounidense Oscar Lewis había publicado Los hijos de Sánchez, mientras Casa de las Américas difundía testimonios de guerrilleros, favelados —como la brasileña Carolina María de Jesús— y exhabitantes del barrio habanero de Las Yaguas. Era también la época de las películas sobre esclavos y mambises producidas por el ICAIC.

Años después, a las puertas del Decenio Gris, los comisarios culturales reaccionaron con molestia cuando Barnet publicó Canción de Rachel, una novela centrada en una corista del período republicano, considerada frívola y decadente por la ortodoxia oficial. Aquello, sumado a su pasado en Ediciones El Puente y a unos modales juzgados excesivamente blandos, estuvo a punto de costarle el ostracismo.

Sin embargo, tras reiteradas muestras de incondicionalidad, Barnet fue rehabilitado con creces. Convertido en intelectual orgánico y alabardero del poder, alcanzó cargos como miembro del Comité Central del Partido Comunista, del Consejo de Estado, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y, finalmente, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, cúspide de su consagración institucional.

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Luis Cino

La Habana, 1956. Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Se inició en la prensa independiente en 1998. Perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba y fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003, donde escribe sobre arte, historia, política y sociedad. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues. Especialización: Música, historia, sociedad. Ubicación: Cuba Enlaces:  Texto alternativo descriptivoWeb: cubanet.og Texto alternativo descriptivoFacebook: https://www.facebook.com/luis.cinoalvarez Texto alternativo descriptivoX / Twitter: https://x.com/CubanetNoticias