Singulares afrodescendientes de la diáspora cubana

Singulares afrodescendientes de la diáspora cubana

Se afirma, con certeza infundada, que la población afrodescendiente se quedó en Cuba apoyando al nuevo régimen y disfrutando de toda suerte de prebendas

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María Magdalena Campos Pons, Olga Guillot y Rolando Laserie. Collage CubaNet

MIAMI, Estados Unidos.- Siempre se ha dicho que, huyendo del comunismo y de la pseudorevolución castrista, al exilio solamente partieron las clases altas de la sociedad cubana, o sea los blancos ricos y los de la clase media. Se afirma, con certeza infundada, que la población afrodescendiente —dicho en cubano, “los negros” — se quedó en Cuba apoyando al nuevo régimen y disfrutando de toda suerte de prebendas. Esa es una premisa falsa, frívola y [quizás inconscientemente] racista.

La mayoría de los cubanos —blancos, negros, mulatos, y chinos—, se quedó en Cuba no por estar de acuerdo con la dictadura: se quedó por no tener los contactos, familiares, o medios económicos para gestionar su salida de la Isla. Muchos se quedaron porque residían en provincia, lejos del centro de actividad migratoria que era entonces la ciudad de La Habana, la capital de la diplomacia —y de las aerolíneas— del país.

Al interrumpirse las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en enero de 1961, las salidas definitivas de Cuba casi desaparecieron, y no fue hasta los Vuelos de la Libertad que se abrió una vía. No obstante, había que tener quién tramitara esa salida, y cubriera los gastos. No fue hasta el éxodo por el puerto del Mariel que al menos por unos meses del verano de 1980 el trámite de la salida no tuvo que costearlo ningún refugiado (más allá de los familiares que en Miami compraron o arrendaron barcos de rescate a un alto costo).

Con el arribo de 125 000 refugiados cubanos a Miami —y la resultante emergencia—, algunos exiliados comentaban por primera vez, asombrados: “¿Y de dónde han salido tantos negros?” Desconectados de la realidad de la isla durante 20 años de des-arraigante exilio, e influenciados por la segregación aún vigente en el sur profundo que era la Florida, no se percataron de que esos cubanos “de color” salieron de donde mismo salieron años antes muchos exiliados afrodescendientes…

… comenzando con Celia Cruz, orgullo de todos los cubanos. Nacida en Santos Suárez, La Habana, el 21 de octubre de 1925, salió definitivamente de Cuba en 1960 rumbo a México, para nunca más volver. El régimen no la dejó ni siquiera regresar a enterrar a su madre. Conquistó el mundo con su voz y su talento, y proclamó orgullosa su cubanía en todo escenario. Ganó numerosos premios, entre ellos 23 discos de oro, siete premios Grammy, y la Medalla Nacional de las Artes de EE.UU. en 1994. La “reina de la salsa” falleció a los 77 años en Nueva York el 16 de julio de 2003

Lo mismo podemos decir de Olga Guillot, de “La Lupe”, de Xiomara Alfaro, de Rolando Laserie. Guillot buscó asilo en Venezuela en 1962, y luego se trasladó a México, donde residió por décadas, triunfando allí y en Latinoamérica. La “reina del bolero”, nacida en Santiago de Cuba el 9 de octubre de 1922, murió en Miami Beach el 12 de julio de 2010, a los 87 años. “La Lupe”, nacida Guadalupe Victoria Yolí Raymond, también en Santiago de Cuba, el 23 de diciembre de 1936, partió para su exilio neoyorquino en 1962, y fue artista reconocida en Estados Unidos. “La Yiyiyi” falleció el 29 de febrero de 1992; tenía apenas 55 años. Xiomara Alfaro, soprano especialista en boleros y en las canciones de Ernesto Lecuona, nació en La Habana el 11 de mayo de 1930. Partió al exilio en 1960 y continuó su exitosa carrera en toda Latinoamérica, Canadá, Estados Unidos, el Medio Oriente y Europa. Murió el 24 de junio de 2018, en Cape Coral, Florida, a los 88 años. Nacido en Santa Clara, el 27 de agosto de 1923, Rolando Laserie hizo carrera en Cuba, y luego de exiliarse en Venezuela en1960 continuó acumulando éxitos en Latinoamérica (especialmente en Argentina), en España, y luego en Miami, donde murió el 22 de noviembre de 1998 a los 75 años.

No fueron solamente los músicos populares los que partieron temprano al exilio. En 1959 lo hizo el poeta y periodista, director de redacción del Diario La Marina, Gastón Baquero. Nacido en Banes el 4 de mayo de 1914, escapó del castrismo protegido por tres embajadores, e hizo de Madrid su exilio permanente. Su producción literaria fue en extremo prolífica y reconocida, sobre todo en España. Baquero murió en Madrid el 15 de mayo de 1997.

En el campo de la música clásica vienen a la mente la internacionalmente conocida Zenaida Manfugás y la compositora y directora de orquesta Tania León. Nacida Zenaida Elvira González Manfugás, en Guantánamo el 22 de febrero de 1932, Zenaida viajó el mundo entero, literalmente, mucho antes de exiliarse en Nueva York en 1974. Considerada la mejor pianista cubana de todos los tiempos, Manfugás se radicó en Elizabeth, New Jersey, desde donde salió de gira en varias ocasiones, y donde impartió clases de historia de la música en la vecina Universidad Kean. Con su salud resquebrajada, Zenaida falleció el 2 de mayo de 2012, a los 80 años.

Tania León, quien fuera discípula de Zenaida Manfugás, es una compositora, directora de orquesta y educadora de fama internacional. Fundadora y primera directora de la orquesta del Dance Theater of Harlem, ha sido directora invitada de honor de múltiples orquestas sinfónicas en Estados Unidos, Canadá, Europa, Rusia y Latinoamérica. Sus composiciones —una larguísima lista— han sido interpretadas por orquestas famosas, incluyendo la Filarmónica de Nueva York en 2019. Nacida en La Habana el 14 de mayo de 1943, León vive en Nueva York, donde reside desde 1967.

La lista de cubanos afrodescendientes en exilio pica y se extiende. Los artistas de la plástica Juan Boza, María Magdalena Campos Pons, Florencio Gelabert y Juana Valdés. El saxofonista Paquito D’Rivera, que debutara como solista muy joven con la Orquesta Sinfónica de La Habana, y fuera miembro del grupo Irakere, nació en Marianao el 4 de junio de 1948. En 1980, estando de gira por España, pidió asilo en la embajada de EE.UU. D’Rivera es, en la actualidad, el músico y compositor cubano más famoso, y uno de los más reconocidos en el mundo. Abarca el jazz y la música clásica. Ha recibido 14 premios Grammys e innumerables premios y honores, incluyendo la Medalla Nacional de las Artes en 2005. Se le han otorgado dos doctorados honorarios. Ha tocado como músico invitado con las más importantes orquestas. Abiertamente opositor y crítico del régimen castrista, reside en New Jersey.

Entre los intelectuales habría que destacar (además de a Gastón Baquero), al ensayista Iván César Martínez, al historiador Juan F. Benemelis; a Coco Fusco, a Enrique Patterson; a Carlos Moore y María Ileana Faguaga, residentes en Brazil; y al ya fallecido poeta Esteban Luis Cárdenas.

Hay que destacar también a los médicos Dagoberto García, Laureano López Garrido y Juan Gualberto Edreira. García, médico radiólogo de rigor de todos los cubanos exiliados en Nueva York, desempeñó una larga y exitosa carrera en esa ciudad durante los años sesenta y hasta los ochenta. Y están Laureano López-Garrido y Juan Gualberto Edreira, ambos internistas de prestigiosos hospitales de Nueva York. Y ya que mencionamos a Juan Edreira, tengo que señalar a su hermano Orlando (recién fallecido, el 25 de febrero), catedrático de la Universidad Kean, director de asuntos hispanos de dicha universidad, y persona clave en la política y la vida civil de la ciudad de Elizabeth, New Jersey, que ayudó a miles de cubanos exiliados y a otros hispanos a completar sus estudios y hacer una carrera en dicha universidad del centro del Estado Jardín, durante más de cuarenta años.

Quedan nombres por mencionar:  la abogada y figura política de Nueva Jersey Zulima Feraux Farber, que con su familia salió de Cuba en 1960; los músicos Mongo Santamaría, Jon Secada, Arsenio Rodríguez, Machito, Mario Bauzá, Israel López “Cachao”; la bailarina y coreógrafa Neri Torres, fundadora del grupo de baile folclórico Ifé-Ilé; el percusionista Cándido Camero “Manos de Fuego”, recientemente fallecido en Nueva York, a los 99 años; el documentalista Nicolás Guillén Landrián (1938-2003); el profesor de la Universidad Mary Washington, Marcelo Fajardo; el abogado, financista y filántropo Mario Baeza.

Por último, pienso también en la compositora, actriz y poeta Pura del Prado, nacida en Santiago de Cuba en diciembre de 1931, y fallecida en Miami, en octubre de 1996, de larga vida artística y muchos premios y reconocimientos a su talento. Para un desterrado, nada más exacto que lo que ella escribiera un día:

         “Que voy a andar sin descanso, tendré una cruz vagabunda

         Si mi tierra no me enfunda, ni me acuesto en su remanso.

         Prométanmelo, soldados, roto este muro de hierro

         No dejen en el destierro mis huesos abandonados…”

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Ileana Fuentes

Escritora y feminista. Autora de “Cuba sin caudillos: Un enfoque feminista para el siglo 21”.

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