¿Dónde está el pan que dicen producir en demasía?

¿Dónde está el pan que dicen producir en demasía?

La inestabilidad con la oferta de pan debe intranquilizar al actual ministro de la Industria Alimentaria, Manuel Santiago Sobrino. Él no debe de olvidar que episodios similares contribuyeron a la caída de sus dos predecesoras

pan Cuba
Foto Tribuna de La Habana

LA HABANA, Cuba.- No hay dudas de que los problemas que afronta la producción de pan han ocupado siempre los primeros planos de la actualidad cubana. Lo mismo la pésima calidad del pan normado que recibe la población por la libreta de racionamiento, que la intermitencia de la presencia del producto en forma liberada en la denominada Cadena Cubana del Pan.

No obstante, con sus altas y sus bajas, era posible no hace mucho apreciar la oferta de pan, a veces sin colas, en las distintas unidades de esa cadena, al menos en la ciudad de La Habana. Una presencia que podía observarse desde bien temprano en la mañana hasta altas horas de la noche.

Sin embargo, en días más recientes la situación ha cambiado totalmente. Da la sensación de que ha mermado de manera considerable la producción de pan, pues las unidades de la Cadena Cubana del Pan exhiben largas colas de ciudadanos ansiosos por poder llevar ese producto a sus casas, en ocasiones tras varias horas de espera. Ya no es posible contemplar la presencia del pan en las tarimas en espera de que lleguen los consumidores, ya que el escaso pan que va saliendo de los hornos es adquirido rápidamente por los angustiosos compradores. Además, casi no se ven en las calles a los pocos vendedores ambulantes que posibilitaban llevar el producto a los hogares.

En tales circunstancias la población esperaba alguna de las habituales justificaciones de los funcionarios del Ministerio de la Industria Alimentaria (MINIL). Que si hay problemas organizativos en las panaderías, que si la presencia del coronavirus lo ha complicado todo, o que si el “bloqueo” de Estados Unidos dificulta la adquisición de las materias primas necesarias para la producción.

Pero no. Pues la prensa oficialista ha dado a conocer una información que nadie imaginaba. Resulta que el semanario Tribuna de La Habana, en su edición del domingo 15 de noviembre, publicó una nota titulada Trabaja la ciudad por estabilizar ventas de pan liberado, en la cual se anuncia que desde el comienzo del mes de noviembre —lapso durante el cual se han hecho más visibles las largas colas y las molestias de la población por adquirir pan— se han incrementado las producciones de ese surtido.

La directora de la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria en La Habana declaró al referido órgano de prensa que se ha crecido de 21 toneladas diarias, hasta llegar a las 30 toneladas de pan vendido en las unidades de la Cadena Cubana del Pan. Y apuntó además que “en los colectivos laborales se ha creado un movimiento productivo y la respuesta ha sido positiva”.

En realidad, es difícil aceptar la veracidad de las declaraciones de esa funcionaria ante la evidencia de la escasez de pan en la ciudad, que incluso podría tornarse más aguda en el interior del país. Existe la posibilidad —en caso de no mediar una burda falacia— de que se esté contabilizando como pan producido y vendido el que podría responder a las materias primas entregadas a las panaderías, y no el que realmente llega a manos de la población.

No podemos pasar por alto que en Cuba todo el mundo “lucha” por sobrevivir con lo que tiene a su alcance. Y los panaderos estatales, con un salario promedio de los más bajos del país, con frecuencia logran desviar la harina y otros componentes asignados para la producción del pan, y venderlos en la economía sumergida —“por la izquierda”—, donde no faltan los compradores.

Mas, sea de una u otra manera, lo cierto es que declaraciones como las formuladas por la citada funcionaria, que chocan con la cotidianidad del cubano de a pie, merman la credibilidad de la prensa oficialista.

Por otra parte, la inestabilidad con la oferta de pan debe intranquilizar al actual ministro de la Industria Alimentaria, Manuel Santiago Sobrino. Él no debe de olvidar que episodios similares contribuyeron a la caída de sus dos predecesoras, María de Carmen Concepción e Iris Quiñones.

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Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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