
Los apagones también enferman la mente de los cubanos
Me temo que, como a la mayoría de mis compatriotas —los no privilegiados, quiero decir—, tantas horas de oscuridad, sumadas a todas las demás penurias que padecemos —la comida que se echa a perder en el refrigerador, el agua que falta en las tuberías desde hace semanas, etcétera—, están afectando mi psiquis.














