Sin hogar ni medicamentos: un cubano sobrevive en una parada de ómnibus en Guanabo

José Gaínza Vera, quien perdió un pie por complicaciones de la diabetes, lleva dos años viviendo en la calle, se baña en el mar y depende de la solidaridad ajena para alimentarse.
Cuba, pobreza,
José Gaínza Vera. (Fotos: CubaNet)

LA HABANA, Cuba.- La historia de José Gaínza Vera refleja una realidad cada vez más visible en Cuba: duerme en una parada, depende de la caridad para alimentarse y carece de acceso regular a los medicamentos que necesita para tratar la diabetes y la hipertensión.

José tiene su hogar en una parada de ómnibus situada en Quinta Avenida y calle 476, en Guanabo, al este de La Habana. Hace dos años que convirtió ese lugar en su refugio, después de haber vivido en Luyanó y La Habana Vieja. Hoy, tras la amputación de un pie por complicaciones de la diabetes, sobrevive gracias a la ayuda ocasional de cubanos y extranjeros que visitan la localidad.

“Yo no tengo ninguna ayuda del Gobierno”, aseguró a CubaNet Gaínza Vera, natural de Santiago de Cuba.

Antes de perder el pie, trabajaba como albañil y posteriormente se dedicó a vender pequeños artículos por las calles de La Habana. Su estado de salud y la falta de un lugar donde vivir lo dejaron en condiciones de extrema vulnerabilidad.

Según relató, acudió a Bienestar Social para solicitar asistencia económica. Sin embargo, asegura que le negaron la ayuda porque no residía en la dirección que figuraba en sus documentos.

José vive en una parada de guagua: "En Cuba nunca ha habido futuro"

“Me pusieron una traba, que no me podían dar a mí el tarjetón que dan para cobrar porque, si se perdía ese dinero, era de su sudor y porque yo no estaba viviendo en la dirección que tengo. Y yo les dije que ese dinero era del Gobierno”, recordó.

La situación de Gaínza Vera se inscribe en un problema social cuya magnitud resulta difícil de determinar. Según cifras oficiales divulgadas en febrero de 2024, las autoridades cubanas identificaron a 3.690 personas en situación de calle entre 2014 y septiembre de 2023. De ellas, 2.798 habían recibido algún tipo de atención o solución, principalmente mediante el ingreso en instituciones de salud, de acuerdo con la información oficial publicada por EFE.

En julio de 2025 otro reportaje de la agencia española documentó las dificultades de personas que buscaban alimentos entre los desechos o dependían de la ayuda ajena para sobrevivir. El mismo medio recogió entonces declaraciones oficiales, según las cuales más de 310.000 personas se encontraban en situación de vulnerabilidad, una categoría que abarca a una población mucho más amplia que la que carece de hogar.

La crisis habitacional también contribuye al desamparo. En septiembre de 2025, El País informó, a partir de cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), de un déficit de 862.000 viviendas en Cuba. El periódico advirtió que no existe una estimación precisa de la cantidad actual de personas que viven en la calle.

Para Gaínza Vera las consecuencias de esa precariedad se manifiestan en las necesidades más elementales. Sus pertenencias caben en una mochila: una botella de agua, algunos recipientes para la comida y dos prendas de vestir. “Lo que me queda de ropa es esto que tengo puesto”, comentó.

La alimentación depende del dinero que consigue en la calle. Con lo poco que recibe compra espaguetis, congrí sin acompañamiento o una pizza, opciones que no son adecuadas para sus enfermedades, pero que constituyen lo que puede permitirse.

“Los precios están bien caros. Todo eso es malo para la presión, pero estoy obligado a eso”, dijo.

José también enfrenta dificultades para conseguir los medicamentos que necesita para controlar la diabetes y la hipertensión. Mencionó la metformina, el atenolol y la aspirina entre los fármacos que toma, aunque aseguró que no dispone de ellos de manera regular.

El aumento de los precios agrava sus condiciones de vida. Sin ingresos estables ni una ayuda institucional que le permita cubrir sus necesidades, depende de la solidaridad de quienes se detienen a ofrecerle dinero o alimentos.

“Yo lo que veo es que la situación para las personas sin hogar como yo está empeorando más, porque por día los precios van subiendo. A medida que el dólar va subiendo, suben los precios”, afirmó.

Para asearse, se baña un día sí y otro no en el mar. La arena y una piedra que utiliza como jabón le sirven para lavar la ropa, una rutina que ilustra las condiciones precarias en las que transcurre su vida cotidiana.

Su historia también está marcada por su pasado político. Según contó, en 1970 estuvo preso por motivos políticos en la cárcel de Boniato, en Santiago de Cuba, donde cumplió tres años de prisión. Asegura que las autoridades lo acusaron de intentar desestabilizar la política del Gobierno y que inicialmente le pedían ocho años de condena.

Más de cinco décadas después, desconfía de que la situación del país pueda mejorar. Considera que el futuro de Cuba es incierto y expresó su deseo de marcharse. “Aquí no hay futuro, nunca ha habido futuro, menos ahora. Así como estoy, quisiera irme de este país. Los que tienen futuro son ellos, sus hijos, su familia”, sostuvo.

Mientras espera una oportunidad para cambiar su situación, José Gaínza Vera continúa durmiendo en una parada de Guanabo, expuesto a las condiciones de la calle y dependiendo de la solidaridad de quienes lo ayudan. Sin vivienda, con enfermedades crónicas y sin una fuente estable de ingresos, cada día representa un nuevo desafío para sobrevivir.

Biografía del autor:

Sigue nuestro canal de WhatsApp. Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de Telegram.

ETIQUETAS: