Prensa censura Cuba
Prensa censura Cuba

¿Quién controla la prensa en Cuba?

Aunque el régimen cubano presenta a sus órganos informativos como “medios públicos”, la prensa oficial es un instrumento del Partido Comunista de Cuba. La propiedad estatal de los medios, el control del Departamento Ideológico, la intervención de la Seguridad del Estado y los filtros de acceso a la profesión conforman un sistema orientado a la censura y la propaganda más que al ejercicio independiente del periodismo.

En los últimos años, el oficialismo y la academia subordinada a este, han comenzado a denominar a la prensa cubana como “medios públicos”. La intención es usar este término para venderle al mundo que en la prensa de Cuba existen dinámicas de transparencia, participación, autonomía, rendición de cuentas y distribución de poder que caracterizan a medios como BBC en Inglaterra o National Public Radio en Estados Unidos, los cuales operan en países democráticos bajo propiedad pública. 

Pero esto es totalmente falso. Con excepción de los medios independientes, criminalizados y perseguidos, todos los medios de prensa del país se subordinan al Partido Comunista de Cuba (PCC) que, a través de su Departamento Ideológico, los controla y dirige, decidiendo qué se publica y con qué enfoques, qué se censura y omite; designando y despidiendo a los encargados de hacer cumplir estas políticas informativas y editoriales y asignando los presupuestos que los medios necesitan para trabajar. 

Antes de 1959 existía en Cuba uno de los sistemas de prensa y medios más avanzados y plurales de Iberoamérica. Con emisoras radiales, canales de televisión, periódicos y revistas de circulación internacional, con orientaciones editoriales variadas y considerables márgenes de autonomía, al punto que, en plena dictadura de Fulgencio Batista, dieron espacio a las noticias y la opinión en defensa de quienes años después, los sacarían totalmente del juego. 

Antes de concluir la década de 1960, todo ese ecosistema mediático había sido expropiado, centralizado bajo el mandato del PCC y unificado sus discursos con una orientación más cercana a la propaganda que al periodismo. Los principales rasgos de este modelo de corte soviético persisten hasta la actualidad y el control sobre la prensa se ejecuta a través de cuatro factores fundamentales: 

  • La propiedad sobre los medios
  • El Departamento Ideológico del Comité Central del PCC
  • La Seguridad del Estado
  • El control del acceso a los medios

Propiedad sobre los medios de prensa

Para empezar, desde la propia Constitución de la República de Cuba el régimen cubano establece su control sobre los medios e impone límites a las formas de propiedad permitidas. En el artículo 55 decreta que “los medios fundamentales de comunicación, en cualquiera de sus manifestaciones y soportes, son de propiedad socialista de todo el pueblo o de las organizaciones políticas, sociales y de masas; y no pueden ser objeto de otro tipo de propiedad”. 

La “propiedad socialista de todo el pueblo o de las organizaciones políticas sociales y de masas” se traduce en que el PCC tiene bajo su control directo al diario de mayor circulación del país (Granma) y los periódicos provinciales, que se identifican órganos oficiales de esta agrupación política. Los canales de radio y televisión pertenecen al Instituto de Información y Comunicación Social que es un Organismo de la Administración Central del Estado. Los periódicos Juventud Rebelde y Trabajadores y revistas como Mujeres, La Calle, Enfoque pertenecen a organizaciones políticas como la Unión de Jóvenes Comunistas y paraestatales como la Central de Trabajadores de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas.  

Prensa Cuba
Monitoreo de los canales de la TV Cubana. (Foto referencial: Guerrillero)

En la práctica, todas estas organizaciones se subordinan de facto al PCC, único y gobernante, que por mandato constitucional, se autodesigna como “fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado” y que en sus Estatutos establece que “orienta y dirige el trabajo de las organizaciones de masas y sociales sobre la base del principio del acatamiento libre y consciente de su papel dirigente”. 

Restringir constitucionalmente y en la Ley de Comunicación Social la propiedad de los medios tiene como objetivo evitar que una persona o grupo de personas creen medios que no respondan a los intereses del PCC. Quienes lo han hecho, en pequeña escala y aprovechando las facilidades de la era digital, han sido criminalizados, estigmatizados y el Estado les niega la posibilidad de operar legalmente, como sucedería en la mayoría de los países del mundo.  

Incluso, si un grupo de personas pensara en formar una organización, para luego crear un medio de comunicación desde el cual expresarse y así cumplir con la forma de propiedad permitida en la Constitución, chocaría con los candados que impone la Ley de Asociaciones y el Registro Nacional de Publicaciones Seriadas, porque la ley está diseñada para restringir los derechos a la libertad de expresión y de prensa. 

El Departamento Ideológico del Comité Central del PCC

El Departamento Ideológico del Comité Central del PCC es el encargado directo de diseñar y controlar la política informativa de todos los medios de prensa del país. Este es, literalmente, el departamento de la censura. Desde ahí se dictan las líneas generales, temas y enfoques con que deben trabajar los medios, se monitorea su trabajo diario y se emiten orientaciones puntuales. 

Al interior de cada medio, los directores y periodistas tiene un margen de autonomía para proponer temas y enfoques, siempre que estos no contradigan las directrices, bastante estrechas, por cierto, del Departamento Ideológico. Es por esto que la mayoría de los problemas que afectan a los cubanos no aparecen en la prensa oficialista y cuando lo hacen, es con un enfoque epidérmico o simplón, que no puede señalar a los verdaderos responsables, los dirigentes del país, ya que estos son los mismos que controlan lo que se publica en la prensa.

Los medios que supuestamente son “propiedad de todo el pueblo” no reflejan las preocupaciones del pueblo, como los propios directivos de la prensa reconocen en cada congreso gremial, pero sin señalar las verdaderas causas de esta disociación. ¿Ante esta realidad existe algún tipo de rendición de cuentas, transparencia, participación real, cambios? Ni de asomo.

Libertad Expresión en Cuba

El Departamento Ideológico, que en la actualidad se encuentra dirigido por Yunaikis Crespo Baquero, tiene extensiones en todas las provincias. Sus directivos rara vez son periodistas. Han ocupado estos puestos desde ingenieros agrónomos, hasta veterinarios, maestros y militares y, como todo censor, suelen ser bastante molestos incluso para los periodistas más comprometidos con el régimen, debido a su constante interferencia en el trabajo de los reporteros y directivos. 

Por demás, es el PCC quien nombra a los directivos de todos los medios del país. No solo promueve a aquellos alineados con sus políticas y lo suficientemente dóciles como para tragar los sapos que implica violar los principios más elementales de la profesión, sino que también tiene la potestad de destituirlos si osaran discrepar de los lineamientos oficiales.

Entrevistado para una tesis de licenciatura sobre la posibilidad de que fueran los propios periodistas del medio quienes escogieran a los directivos, Enrique Villuendas, funcionario del Departamento Ideológico, respondió

“Eso se hizo en los tiempos de la perestroika en la Unión Soviética y el resultado fue desastroso. Muchas veces el que podría ser más popular no es exactamente el que tiene más cualidades para dirigir el lugar y puede desbaratarlo. En nuestro país, no creo que se vaya a ensayar esa alternativa”.

La Seguridad del Estado

Como en todos los sectores de la vida social, la Seguridad del Estado también tiene oficiales asignados a los medios de prensa. Su función es garantizar que periodistas y directivos acaten los trazados ideológicos del PCC.

Aunque la mezcla de adoctrinamiento y miedo en que crecen todos los cubanos hace que los trabajadores de la prensa sepan de antemano qué temas y opiniones se pueden publicar y cuáles no, existen márgenes donde algunos creen que pueden ejercer el oficio de formas cercanas a lo que dicta el periodismo y no lo propaganda. Suele pasar mucho a los jóvenes, que al llegar de las universidades vienen con más deseos y con menos experiencia con la censura. 

En estos casos, un primer mecanismo de llamado de atención se activa dentro del propio medio por parte de los directivos, el núcleo del Partido o el Comité de la UJC que existen en cada medio, el funcionario del Departamento Ideológico y colegas “aguerridos” o que de manera genuina intentan evitarle los malos ratos que trae insistir en hacer periodismo dentro de un sistema orientado a la propaganda. 

Prensa Cuba
Un hombre lee el periódico ‘Granma’ (Foto: ACN)

Pero si esto no bastara o de manera simultánea, entra en juego “el compañero que atiende el medio”. Es decir, el oficial de la Seguridad del Estado encargado de usar métodos represivos más directos para mantener a las ovejas dentro del redil. 

Dichos métodos pueden ir desde advertencias y amenazas disfrazadas de consejos, interrogatorios, detención, algún suceso violento “por azar” en la calle y finalmente la expulsión del medio, con el aval y la complicidad de los directivos de Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), organización gremial paraestatal también subordinada al PCC. 

La sombra de la Seguridad del Estado se extiende no solo a las labores al interior del medio, sino también a las redes sociales, donde los periodistas en ocasiones expresan aquello que no pueden en su trabajo; así como a la persecución de aquellos que aún dentro del aparato oficialista se atreven a publicar en medios independientes donde no existe el control del Partido. 

El control del acceso a los medios

En Cuba el sistema de enseñanza se encuentra bajo control gubernamental. La única manera de obtener un título de periodismo es en las universidades del régimen. Para acceder a esta carrera, los jóvenes deben contar en primer lugar con avales políticos de sus centros de enseñanza media y luego aprobar una prueba de aptitud, con un alto componente ideológico. Aunque muchos estudiantes mienten en esos exámenes y dicen lo que quieren escuchar los evaluadores, esto funciona como un primer filtro.

Durante el proceso formativo universitario, la carrera posee un alto grado de adoctrinamiento que refuerza en el estudiante la visión de la prensa como un complemento del trabajo del Partido y la dirigencia. Además, tanto alumnos como profesores están sometidos al control ideológico de los claustros, el PCC y la Seguridad del Estado del Estado, que con frecuencia implican amenazas, consejos disciplinarios, sanciones y hasta la expulsión de la carrera y de la educación superior. Todo esto con la intención de cribar ideológicamente a aquellos a quienes el PCC permite ejercer la profesión.   

La combinación de estos cuatro factores de control da como resultado una prensa uniforme, subordinada al poder político, con un gremio filtrado ideológicamente y sometido a mecanismos de censura internos y externos. En resumen, un instrumento de propaganda del poder, más que un ente que lo fiscalice y le sirva de contrapeso. 

Como dijo el propio Fidel Castro durante el IV Congreso del PCC “Tengo el concepto clarísimo que el periodista es un militante de la Revolución, que la prensa es un instrumento de la Revolución y que el deber primero del periodista es apoyar la Revolución y defender la Revolución”. 

José Raúl Gallego Ramos

Periodista, profesor e investigador. Doctor en Comunicación por la Universidad Iberoamericana de México.
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