Obama y Biden: miel y canchánchara para los derechos humanos en Cuba

Obama y Biden: miel y canchánchara para los derechos humanos en Cuba

Los derechos humanos en Cuba hay que forjarlos, no basta con promoverlos. Ya Obama los promovió, inútilmente. ¿Acaso lo olvidó? 

Barack Obama, Joe Biden
Barack Obama y Joe Biden (Foto: AP)

LAS TUNAS, Cuba. – “Joe promoverá los derechos humanos en Cuba”, dijo el pasado sábado el expresidente Barack Obama en la Universidad Internacional de Florida (FIU), con sede en Miami. El exgobernante trataba así de conseguir el voto cubanoamericano para Biden, quien fue su vicepresidente por ocho años.

Las palabras de Obama me recuerdan la canchánchara y a Heregrove, personaje de una novela de Gerald Heard (1889-1971). Heard fue un escritor, historiador, filósofo, teólogo y sociólogo estadounidense nacido en Gran Bretaña. En su novela Predilección por la miel (1948) escribió un pasaje que, aunque acontecía en lugar de la campiña británica donde habitan las abejas asesinas de aquella ficción, pareciera sacado de cualquier pueblo de la Cuba de hoy.

“…Heregrove ha criado un tipo de abejas destinadas a arruinar a todos los demás apicultores… Hasta hace pocos años había muchos apicultores en esta zona. Ahora, como usted sabe, no hay manera de obtener miel en la localidad…”

Pero en Cuba, en lugar de un Heregrove criador de abejas asesinas, tenemos un empresario monopolista de la miel y de todo, llamado Estado, con dominio absoluto sobre los apicultores, ahora convertidos en vasallos.

Si el mismo Barack Obama fracasó y no consiguió que se respetaran los derechos humanos en Cuba, a pesar de ser el único presidente estadounidense en establecer relaciones directas con los comunistas… ¿Cómo “Joe (Biden) promoverá los derechos humanos en Cuba”?

Las palabras de Obama en FIU, procurando para Joseph Biden el voto cubanoamericano y afirmando que el ex vicepresidente “promoverá los derechos humanos en Cuba”, me esbozan una imagen de ambos colgados de un tarro de miel cubana, mezclada con aguardiente, caminando por las calles de Miami.

Advierto que la palabra tarro la empleo en su acepción de recipiente, pero también, en su significado de cuerno; en el sentido de asociar los tarros con la infidelidad, que, necesariamente, no tiene que ser marital, en tanto los amancebamientos pueden ser sociales, económicos, políticos, o la conjunción de maridajes, como suelen darse entre presuntos demócratas con autócratas.

Como dije que las palabras de Barack Obama tratando de conseguir votos para Joe Biden me recuerdan un tarro de canchánchara (así llamaban los mambises a la mezcla de miel de abeja con aguardiente), es imprescindible conocer cómo esos tarros de miel, sin la que no hay canchánchara, llegan a los comercios de países que dicen defender los derechos humanos.

El Grupo Empresarial Agroforestal del Ministerio de la Agricultura, del que es líder histórico el comandante Guillermo García, un campesino nonagenario, exporta anualmente, según fuentes oficiales, unos 20 millones de dólares por concepto de ventas de miel de abeja.

Con 186 000 colmenas que, como promedio, producen entre 40 y 45 kilogramos de miel -las hay que han producido 64,3 kilogramos-, Cuba produce al año unas 8 000 toneladas de miel. Además de miel, la apicultura cubana produce cera, propóleo, jalea real, concentrados apícolas y otros derivados.

Para que se entienda el valor de la producción de los apicultores cubanos comercializada por el Estado: un tarro con sólo 160 gramos de Propoforte (nombre comercial de una mezcla apícola compuesta por miel de abejas, pan de abejas, extracto fluido de propóleo y jalea real) vale en las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) 3,85 CUC o 96,25 pesos en moneda nacional (CUP).

(Foto s del autor)

Según la calidad, la tonelada de miel de abeja se cotiza en el mercado internacional entre 2 600 y 3 000 dólares. Y un precio similar o superior tiene la miel en la red minorista dentro de Cuba.

No todas las TRD venden miel de abejas, pero en las pocas que la comercian, por sólo citar un ejemplo, un tarro con 500 gramos de miel cuesta 1,85 CUC o 46,25 pesos moneda nacional, por lo que 1 000 litros, una tonelada de miel de abejas vendidas a ese precio, saldría en 3 700 CUC o 92 500 pesos moneda nacional.

Aun así, la empresa estatal comercializadora de miel de abeja, en dependencia de la calidad y el tipo de miel (ecológica o convencional), sólo paga a los apicultores cubanos entre 15 000 y 24 000 pesos en moneda nacional por tonelada de miel.

En el mejor de los casos, cuando recibe 24 000 pesos por tonelada (24 pesos por litro) el apicultor cubano estaría ganando menos de un tercio del valor de la miel por él producida, pero que tiene expresamente prohibido comercializar por sí mismo, pues la venta de miel de abejas en Cuba, tanto para comercio interior como de exportación, es monopolio exclusivo de la empresa estatal.

Poco antes de comenzar la pandemia de COVID-19, una ciudadana estadounidense de visita en Cuba me pidió que le consiguiera un panal de abejas. No sólo le obsequiamos el panal, sino también poco menos de un galón de purísima miel de campanillas. Pero ni el panal ni la miel de campanillas llegaron a Estados Unidos. No más llegar al aeropuerto de Holguín, los aduaneros procedieron a su decomiso.

Pedimos al apicultor una nueva remesa de panal y de miel y, para sorpresa nuestra, esta partida recorrió menos camino que la anterior. Ni a nuestra casa llegó.

“Un policía vació el galón de miel en la calle. Está terminantemente prohibido vender miel a particulares”, lamentó el apicultor.

El régimen comunista cubano es una especie de Heregrove, el personaje de la novela de Heard. Pero si aquel criaba un tipo de abejas destinadas a arruinar a todos los demás apicultores, este Heregrove, comunista y estalinista por convicción, es el tipo de personas destinadas a arruinarse a sí mismas.

Miles de cubanos que trabajaron toda su vida hoy viven en condiciones de pobreza extrema. En lugar del trabajo ser fuente de provecho propio, en Cuba los ingresos están diseñados para limitar los haberes de las personas en beneficio del sostenimiento del régimen. Salvo contadas excepciones, el enriquecimiento personal es ilícito.

Incapaz de sobrevivir sin el trabajo cuasi feudal de los cubanos y tantas otras fuentes de ingresos diseñadas para mantener la burocracia comunista y el régimen policial, es de ilusos pensar en aperturas socioeconómicas en Cuba.

En su pelea contra Donald Trump, Obama puede decir que “Joe promoverá los derechos humanos en Cuba”. Pero los derechos humanos en Cuba hay que forjarlos, no basta con promoverlos. Ya Obama los promovió, inútilmente. ¿Acaso lo olvidó?

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Alberto Méndez Castelló

Alberto Méndez Castelló (Puerto Padre, Oriente, Cuba 1956)
Licenciado en Derecho y en Ciencias penales, graduado de nivel superior en Dirección Operativa. Aunque oficial del Ministerio del Interior desde muy joven, incongruencias profesionales con su pensamiento ético le hicieron abandonar por decisión propia esa institución en 1989 para dedicarse a la agricultura, la literatura y el periodismo. Nominado al Premio de Novela “Plaza Mayor 2003” en San Juan Puerto Rico, y al Internacional de Cuentos “ Max Aub 2006” en Valencia, España. Su novela “Bucaneros” puede encontrarse en Amazon.

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