Ley de Bienestar Animal: un logro de los animalistas, no del régimen

Ley de Bienestar Animal: un logro de los animalistas, no del régimen

La medida es un logro de los animalistas cubanos, quienes, sin darse por vencidos ante los numerosos obstáculos, incomprensiones y ataques que tuvieron que enfrentar, lucharon duro por ella

Animalistas cubanos protestan frente a la sede del Ministerio de Agricultura, en La Habana (Foto: Facebook/Beatriz Batista)

LA HABANA, Cuba. ─ Desde el pasado 28 de febrero, y luego de muchas dilaciones, Cuba tiene una Ley de Bienestar Animal. La medida, cuya aprobación ─alegando múltiples excusas─ fue aplazada durante meses, es un logro de los animalistas cubanos, quienes, sin darse por vencidos ante los numerosos obstáculos, incomprensiones y ataques que tuvieron que enfrentar, lucharon duro por ella.

En ningún caso se trata de una dádiva del régimen, que ahora, como suele ocurrir en estas situaciones, quiere adjudicarse el mérito por algo que concedió a regañadientes.

Hace unos días, en el periódico Granma no tuvieron reparos en asegurar que “el Decreto Ley de Bienestar Animal nació de un proceso inclusivo y de participación”. Según el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista, “la nueva norma jurídica es moderna, atemperada al contexto cubano actual y resultó del diálogo con la población, como fiel reflejo de nuestra democracia socialista”.

Supongo que el diálogo al que se refiere Granma fue el que sostuvieron hace unas semanas los funcionarios del Ministerio de Agricultura con los animalistas que se manifestaron frente a la sede de ese organismo para exigir que no se postergara más la normativa.

En esa ocasión, los funcionarios aceptaron dialogar en vez de recurrir a segurosos, brigadas de respuesta rápida, manotazos y decomisos de teléfonos. De cierta forma, buscaban evitar un incidente como el que se produjo el 27 de enero frente al Ministerio de Cultura con los artistas que se manifestaron por la libertad de expresión.

Los funcionarios, para salir del problema, prometieron que habría ley antes de que terminase febrero. Y, efectivamente, la hubo, solo que la retrasaron hasta el último día del mes.

Desde hacía muchos años las personas de buen corazón en este país clamaban por una ley que protegiera a los animales de los abusos a que son sometidos a diario. Espero entonces que dejemos de ver perros y gatos hambrientos y enfermos deambulando por las calles.

La mayoría de los animales domésticos sin amparo son abandonados por personas que no tienen qué darles de comer. Sin embargo, conviene recordar los métodos bárbaros que utilizan los empleados de Zoonosis (Centro de Observación de Salud Pública) para “sacarlos de circulación”.

Tampoco es cuestión exclusiva de abandonos: recordemos las peleas de perros y gallos, así como el régimen al que son sometidos los caballos que tiran de carretones durante largas horas, bajo un sol de penitencia, mal alimentados y azotados despiadadamente por sus dueños, entre otras barbaridades registradas a diario en la Isla.

También es notorio lo que ha sucedido en Cuba con las personas se agrupaban en organizaciones protectoras de animales. Al régimen ─en su paranoia histérica─ no se le ocurría otra cosa que hostigarlos y llamarlos “mercenarios” y acusarlos de ser “financiados por el enemigo”, como ocurre con los disidentes y, en general, con cualquiera que reclame sus derechos.

La sombra estirada del castrismo siempre ha estado sobre los animalistas, pese a que estos se han esforzado siempre para que no se politice y distorsione su causa. Lo pude constatar el 7 de abril de 2019, cuando, durante la marcha por la ley de protección animal celebrada en La Habana, presencié cómo las organizadoras pidieron en varias ocasiones a los manifestantes que se pronunciaran específicamente sobre “el abuso contra los animales”, para que no hubiese “malinterpretaciones”.

Aquella marcha partió desde el Parque El Quijote, en la esquina de 23 y J, y culminó en el cementerio de Colón, ante la tumba de Jeanette Ryder, filántropa norteamericana que radicó en Cuba y que creó en 1907 la Sociedad Protectora de Niños y Animales. A pesar del permiso concedido para su realización, la manifestación fue vigilada por efectivos de la Seguridad del Estado, quienes, por mucho que disimularon, no lograban ocultar su intranquilidad y sus malas caras. Y los manifestantes no pudieron desfilar por la calle 23, como estaba originalmente previsto, sino que tuvieron que hacerlo por la menos transitada calle 25.

Ojalá que este Decreto Ley de Bienestar Animal se haga cumplir. Y que cambie el mal talante oficial hacia los protectores de animales. Pero lo dudo. Un mal augurio fue el leguleyo programa televisivo Hacemos Cuba emitido la noche del 3 de marzo. El espacio de marras abordó el tema deslizando errores, inexactitudes, superficialidades y simplificaciones. Todo bajo la conducción amenazante, tendenciosa y pendenciera del repulsivo abogado y periodista Humberto López, quien, seguramente, también incluye a los animalistas entre los subversivos que preparan “un golpe blando contra la revolución”.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956).
Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura.
Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

[fbcomments]