
En Cuba hay hambre: uno de cada cuatro cubanos debe saltarse la cena
La organización Food Monitor Program expuso los datos del recrudecimiento de la crisis alimentaria durante el último año en Cuba.

La organización Food Monitor Program expuso los datos del recrudecimiento de la crisis alimentaria durante el último año en Cuba.

En Cuba nadie muere de hambre, dicen algunos, pero casi: poco nos falta.

Durante los últimos años, el país ha enfrentado reiteradas crisis en la producción de este alimento, debido a la falta de insumos .

Aunque el precio oficial está fijado en 170 pesos por libra, en el mercado informal, el precio del arroz ha escalado hasta 300 pesos en algunas regiones

Los únicos alimentos disponibles para los estudiantes son «una sopa y picadillo de claria», dijo una profesora de la escuela primaria José Luis Tasende.

«Lo último es dar clases hasta el mediodía sin haber comido nada desde la noche anterior», denunció una estudiante de la Escuela Formadora de Maestros de Santiago de Cuba.

Huesos, patas, panza es lo que obtienen los cubanos mientras los gruesos filetes corresponden a los dirigentes del régimen.

Aunque el asunto alimentario es el más crucial, no es el único que afecta a los cubanos: transporte, agua, medicamentos, apagones, la falta de libertades… son otros recurrentes.

«Ahora sí el hambre y la desesperación nos han invadido por completo», lamenta un santiaguero entrevistado por ‘CubaNet’.

¿Nos comeremos los unos a los otros para creer que morimos alimentados? ¿Comeremos piedra?

La organización Food Monitor Program expuso los datos del recrudecimiento de la crisis alimentaria durante el último año en Cuba.

En Cuba nadie muere de hambre, dicen algunos, pero casi: poco nos falta.

Durante los últimos años, el país ha enfrentado reiteradas crisis en la producción de este alimento, debido a la falta de insumos .

Aunque el precio oficial está fijado en 170 pesos por libra, en el mercado informal, el precio del arroz ha escalado hasta 300 pesos en algunas regiones

Los únicos alimentos disponibles para los estudiantes son «una sopa y picadillo de claria», dijo una profesora de la escuela primaria José Luis Tasende.

«Lo último es dar clases hasta el mediodía sin haber comido nada desde la noche anterior», denunció una estudiante de la Escuela Formadora de Maestros de Santiago de Cuba.

Huesos, patas, panza es lo que obtienen los cubanos mientras los gruesos filetes corresponden a los dirigentes del régimen.

Aunque el asunto alimentario es el más crucial, no es el único que afecta a los cubanos: transporte, agua, medicamentos, apagones, la falta de libertades… son otros recurrentes.

«Ahora sí el hambre y la desesperación nos han invadido por completo», lamenta un santiaguero entrevistado por ‘CubaNet’.

¿Nos comeremos los unos a los otros para creer que morimos alimentados? ¿Comeremos piedra?
