
Gerardo Hernández y el circo de los CDR
El exespía trata a toda costa de congraciarse con quienes le garantizan una vida sin escaseces y con acceso ilimitado a mundos paradisiacos

El exespía trata a toda costa de congraciarse con quienes le garantizan una vida sin escaseces y con acceso ilimitado a mundos paradisiacos

Los CDR llevan 60 años entrometidos, día y noche, en la vida privada de los cubanos, vigilante de cada uno de sus movimientos, sin importar quehaceres ni estatus social

Casi ningún joven sabe ya quién es el Coordinador Nacional, ni quién es el presidente del CDR de su manzana o edificio. No les hace falta para nada

El exespía trata a toda costa de congraciarse con quienes le garantizan una vida sin escaseces y con acceso ilimitado a mundos paradisiacos

Los CDR llevan 60 años entrometidos, día y noche, en la vida privada de los cubanos, vigilante de cada uno de sus movimientos, sin importar quehaceres ni estatus social

Casi ningún joven sabe ya quién es el Coordinador Nacional, ni quién es el presidente del CDR de su manzana o edificio. No les hace falta para nada
