En Cuba… ¿ya viene llegando?

En Cuba… ¿ya viene llegando?

¿Podrían canciones como la mítica “Ya viene llegando” de Willy Chirino o “Patria y vida” abanderar el cambio democrático en la Isla?

Muro de una parada en Cuba con la frase “Patria y vida” (Foto: Twitter/Norges Rodríguez)

LA HABANA, Cuba. ─ Durante los últimos meses se ha ido incrementando la presencia del señor Humberto López en la Televisión Cubana. Empezó como presentador del programa Hacemos Cuba, el cual tiene una audiencia marginal por estar especializado en los áridos temas del derecho. Pero en las últimas semanas ha pasado a ser “comentarista-estrella” del panfleto propagandístico que lleva el nombre de Noticiero Nacional de Televisión.

Salvando las distancias, debo reconocer que con ese señor observo analogías similares que con mi amigo Roberto de Jesús Quiñones Haces. Los tres somos juristas y periodistas. Pero si en el caso de Roberto me siento orgulloso de esa doble coincidencia, en el del tal Humberto me sucede exactamente lo contrario.

No por gusto diversos informadores independientes han arremetido contra el aludido señor y sus planteamientos. Carlos Otero afirma que “merece una patada”. Otro hombre del derecho —Eloy Viera— lo califica de “delincuente”. El propio Quiñones, al darle título a un artículo que contiene un exhaustivo análisis del personaje, incluye una frase contundente: “Cuando la inmoralidad no tiene límites”.

Estas cavilaciones vienen al caso a raíz de escuchar el comentario hecho el pasado martes en la Emisión Estelar del NTV por el referido portavoz castrista. Este arremete contra el papel desempeñado por la música en la desestabilización de diferentes regímenes. Se trata de una alusión vergonzante al tema “Patria y vida”. ¡Este, por supuesto, está en el fondo de todo lo planteado, aunque ese extremo no se explicite!

La peroración, de casi un cuarto de hora de duración, la comienza el tal Humberto por una amplia —y aburrida— excursión por los “manuales militares de Estados Unidos” relativos a la “guerra no convencional”, lo que incluye “200 métodos de protesta”, entre los que se incluye “hacer presentaciones de (…) música y cantar”.

La idea central, en la que no podía faltar “El Totí” al que los comunistas culpan de todos nuestros males, alude a que “desde EE.UU. se promueve el empleo de canciones con fines desestabilizadores”. De ahí pasa al ejemplo de Libia, donde al conjuro de la melodía No podemos tomar nuestra libertad fue barrida la tiranía de Muamar el Gadafi, personaje cuyo destino final es bien conocido.

También menciona a Ucrania, país en el que en 2014, durante el llamado “Levantamiento de Maidán”, se llevó a cabo el cambio democrático. En ello —reconoce el agitador castrista— desempeñó un papel fundamental otra pieza musical: Guerreros de la luz, que inspiró a los que protestaban en barricadas, plazas y avenidas.

López subraya que se eligió el género del hip-hop para informar a una audiencia no adulta, que por lo general desprecia los temas políticos o sociales, pero a la que sí llegó ese mensaje por medio de la popular canción. Se empleó —pues— un género que es apreciado en “sectores poblaciones (sobre todo jóvenes) que sí son seguidores de esa música”. ¡Qué casualidad! ¡Lo mismo que, gracias a Dios, está pasando ahora en nuestro país con Patria y vida!

El portavoz castrista no omite poner su parche previsor: “En Cuba no nos encontramos para nada en momentos similares a los de esos países”, afirma. Pero la enseñanza que cualquier compatriota con dos dedos de frente saca de su larga peroración es ineludible: una canción que tiene impacto popular es un arma fundamental en la lucha por el derrocamiento de regímenes autoritarios.

Entonces, ¡si la música de No podemos tomar nuestra libertad y Guerreros de la luz lo logró en Libia y Ucrania!, respectivamente, ¿por qué Patria y vida no podría tener un resultado análogo en Cuba”! Por supuesto, que tanto las intenciones del Departamento Ideológico del único partido como las palabras de López persiguen objetivos diametralmente opuestos. Pero la comparación es inevitable.

Esto me lleva a recordar otra canción excelente, pero que, lamentablemente, demostró ser prematura. Me refiero a Ya viene llegando, la creación de Willy Chirino. Cuando se popularizó, gracias a su excelencia, era escuchada con absoluto desparpajo en casas, vehículos y hasta centros de trabajo de la Isla. Pero en aquella etapa, por desgracia, su mensaje libertario no se tradujo en acciones concretas del pueblo cubano.

¿Pero por qué no pudieran lograrlo Patria y vida o la misma composición de Chirino en un comeback! En cualquier caso, la pregunta que da título al presente trabajo se impone: Aunque Humberto López haya afirmado que nuestro país no vive “momentos similares” a los de Libia o Ucrania, ¿acaso su perorata no representa un reconocimiento tácito, hecho desde el mismo régimen, de que en Cuba la libertad “ya viene llegando”!

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René Gómez Manzano

(La Habana, 1943). Graduado en Derecho (Moscú y La Habana). Abogado de bufetes colectivos y del Tribunal Supremo. Presidente de la Corriente Agramontista. Coordinador de Concilio Cubano. Miembro del Grupo de los Cuatro. Preso de conciencia (1997-2000 y 2005-2007). Dirigente de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Ha recibido premios de la SIP, Concilio Cubano, la Fundación HispanoCubana y la Asociación de Abogados Norteamericanos (ABA), así como el Premio Ludovic Trarieux. Actualmente es miembro de la Mesa de Coordinación del Encuentro Nacional Cubano

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