
Fumar no es un placer
Una caja de H. Upmann ya alcanzó el precio de 600 pesos, pero mañana será algo mayor ese precio, o quizá mucho más.

Una caja de H. Upmann ya alcanzó el precio de 600 pesos, pero mañana será algo mayor ese precio, o quizá mucho más.

El Gobierno aprovecha ahora a los estudiantes de preuniversitario y universidad para su embestida contra las mipymes.

Llevar comida a la mesa ―un motivo de bienestar para cualquier mortal― representa un suplicio para los cubanos.

Pese a los altos precios, muchos holguineros dicen que donde único pueden comprar ciertos productos básicos es en las mipymes.

A diferencia de muchas mipymes, Supermarket 23 dispone de todos los recursos del país, de potestad para establecer los precios que estime convenientes y de impermeabilidad ante cualquier fiscalización.

El desencanto fue generalizado con la transformación de las festividades en un evento marcado por la inseguridad y la exclusión económica.

El mercado informal de la calle 13, ubicado en el reparto Dagoberto Sanfield, de Holguín, ha adquirido relevancia incluso a nivel nacional.

El pasado domingo terminó siendo una amarga odisea de carencias y frustraciones para muchas familias cubanas.

«Nos estamos muriendo de hambre y tomando solo agua», opinó un cubano sobre la nueva medida de topar los precios.

La Candonga es mucho más que un simple mercado: es un crisol de contrastes y realidades que dan cuenta de las complejidades de la sociedad cubana actual.

Una caja de H. Upmann ya alcanzó el precio de 600 pesos, pero mañana será algo mayor ese precio, o quizá mucho más.

El Gobierno aprovecha ahora a los estudiantes de preuniversitario y universidad para su embestida contra las mipymes.

Llevar comida a la mesa ―un motivo de bienestar para cualquier mortal― representa un suplicio para los cubanos.

Pese a los altos precios, muchos holguineros dicen que donde único pueden comprar ciertos productos básicos es en las mipymes.

A diferencia de muchas mipymes, Supermarket 23 dispone de todos los recursos del país, de potestad para establecer los precios que estime convenientes y de impermeabilidad ante cualquier fiscalización.

El desencanto fue generalizado con la transformación de las festividades en un evento marcado por la inseguridad y la exclusión económica.

El mercado informal de la calle 13, ubicado en el reparto Dagoberto Sanfield, de Holguín, ha adquirido relevancia incluso a nivel nacional.

El pasado domingo terminó siendo una amarga odisea de carencias y frustraciones para muchas familias cubanas.

«Nos estamos muriendo de hambre y tomando solo agua», opinó un cubano sobre la nueva medida de topar los precios.

La Candonga es mucho más que un simple mercado: es un crisol de contrastes y realidades que dan cuenta de las complejidades de la sociedad cubana actual.
