
Viceministro de Agricultura evita poner fecha al fin de la crisis alimentaria en Cuba
Ocho de cada 10 hogares encuestados por el OCDH en un estudio de este año reconocieron haber omitido al menos una comida diaria por falta de dinero o alimentos.

Ocho de cada 10 hogares encuestados por el OCDH en un estudio de este año reconocieron haber omitido al menos una comida diaria por falta de dinero o alimentos.

Muchos trabajadores prefieren el pago inmediato en efectivo y rehúyen los contratos, en parte por las dificultades del sistema bancario.

A nadie en su sano juicio se le ocurre que la cosecha no tenga que ver con decisiones previas de gran relevancia.

La venta a la población se inició desde el viernes con un límite de hasta 10 libras por persona a un precio de 35 pesos cubanos por libra.

En contraste, los cubanos resaltaron la ironía de la celebración en un contexto de desabastecimiento e inflación rampante.

El país se ha convertido en una sarta de lamentos, ácidos porque ni azúcar tenemos para endulzar una tarde o una noche de tristezas, sin electricidad, a oscuras.

Las realidades del consumo de alimentos en Cuba son malas, pero las perspectivas son aún peores.

El funcionario detalló que la crisis está marcada por la falta de combustible, insumos y problemas estructurales en el sistema productivo del país.

Revivir la agricultura en Cuba será posible solo si se conceden mayores libertades a los productores para decidir sobre sus siembras.

Los árboles frutales que sembraron nuestros abuelos y padres, los anones, guanábanas, mameyes, ciruelas, anoncillos, tamarindo y nísperos, terminarán por desaparecer.

Ocho de cada 10 hogares encuestados por el OCDH en un estudio de este año reconocieron haber omitido al menos una comida diaria por falta de dinero o alimentos.

Muchos trabajadores prefieren el pago inmediato en efectivo y rehúyen los contratos, en parte por las dificultades del sistema bancario.

A nadie en su sano juicio se le ocurre que la cosecha no tenga que ver con decisiones previas de gran relevancia.

La venta a la población se inició desde el viernes con un límite de hasta 10 libras por persona a un precio de 35 pesos cubanos por libra.

En contraste, los cubanos resaltaron la ironía de la celebración en un contexto de desabastecimiento e inflación rampante.

El país se ha convertido en una sarta de lamentos, ácidos porque ni azúcar tenemos para endulzar una tarde o una noche de tristezas, sin electricidad, a oscuras.

Las realidades del consumo de alimentos en Cuba son malas, pero las perspectivas son aún peores.

El funcionario detalló que la crisis está marcada por la falta de combustible, insumos y problemas estructurales en el sistema productivo del país.

Revivir la agricultura en Cuba será posible solo si se conceden mayores libertades a los productores para decidir sobre sus siembras.

Los árboles frutales que sembraron nuestros abuelos y padres, los anones, guanábanas, mameyes, ciruelas, anoncillos, tamarindo y nísperos, terminarán por desaparecer.
