
Encontró a su hijo tras tres meses desaparecido, pero no tiene cómo llevarlo a casa
Runeldis salió de su casa, en el reparto Altamira, hace aproximadamente tres meses. La familia no supo de su paradero hasta hace unas semanas.

Runeldis salió de su casa, en el reparto Altamira, hace aproximadamente tres meses. La familia no supo de su paradero hasta hace unas semanas.

Como si tener hambre fuera un crimen, los gobernantes antillanos pretenden justificar el uso de leyes represivas para frenar la mendicidad, a la vez que eludir su obligación como representantes del Estado

En su enfoque, el régimen presenta la mendicidad no solo como un problema social, sino como una actividad delictiva que puede ser castigada con penas de prisión.

Las imágenes muestran cómo jóvenes entregan comida a varias personas que duermen en las calles de Santa Clara.

Satanás está debajo de nosotros, en un punto desconocido al que llaman «cero», desde donde salen los constantes y descomunales destrozos que sufrimos

Los medios oficiales no mencionan a las personas sin hogar, y si lo hacen es para avivar la propaganda sobre “la Revolución que no deja a nadie desamparado”

El fin es la misericordia de los turistas; el medio, la manipulación de la inocencia

No reciben ayuda de las autoridades, que en cambio minimizan el problema

Nuestros ancianos se estrellan hoy contra una cruda realidad: el estado no puede proporcionarles una jubilación digna

Runeldis salió de su casa, en el reparto Altamira, hace aproximadamente tres meses. La familia no supo de su paradero hasta hace unas semanas.

Como si tener hambre fuera un crimen, los gobernantes antillanos pretenden justificar el uso de leyes represivas para frenar la mendicidad, a la vez que eludir su obligación como representantes del Estado

En su enfoque, el régimen presenta la mendicidad no solo como un problema social, sino como una actividad delictiva que puede ser castigada con penas de prisión.

Las imágenes muestran cómo jóvenes entregan comida a varias personas que duermen en las calles de Santa Clara.

Satanás está debajo de nosotros, en un punto desconocido al que llaman «cero», desde donde salen los constantes y descomunales destrozos que sufrimos

Los medios oficiales no mencionan a las personas sin hogar, y si lo hacen es para avivar la propaganda sobre “la Revolución que no deja a nadie desamparado”

El fin es la misericordia de los turistas; el medio, la manipulación de la inocencia

No reciben ayuda de las autoridades, que en cambio minimizan el problema

Nuestros ancianos se estrellan hoy contra una cruda realidad: el estado no puede proporcionarles una jubilación digna
