
La venganza de Heberto Padilla
La autocrítica que el régimen quiso imponer a Heberto Padilla terminó exponiendo ante el mundo la represión cultural del castrismo y la sumisión de los intelectuales que lo justificaban.

La autocrítica que el régimen quiso imponer a Heberto Padilla terminó exponiendo ante el mundo la represión cultural del castrismo y la sumisión de los intelectuales que lo justificaban.

Lo que pudo ser una rivalidad normal entre escritores, para Otero se convirtió en una pasión enfermiza. Se le desbordaban la envidia y el rencor cuando opinaba sobre Cabrera Infante.

¡Y todavía nos asombramos hoy con las ridiculeces que escriben Abel Prieto, Miguel Barnet, Teresa Melo, Iroel Sánchez y Víctor Fowler!

¿Cómo un intelectual puede ser capaz de tanta aberración y masoquismo sin abochornarse?

A Lisandro Otero se le desbordaba un resentimiento enfermizo cuando se refería a Cabrera Infante

La autocrítica que el régimen quiso imponer a Heberto Padilla terminó exponiendo ante el mundo la represión cultural del castrismo y la sumisión de los intelectuales que lo justificaban.

Lo que pudo ser una rivalidad normal entre escritores, para Otero se convirtió en una pasión enfermiza. Se le desbordaban la envidia y el rencor cuando opinaba sobre Cabrera Infante.

¡Y todavía nos asombramos hoy con las ridiculeces que escriben Abel Prieto, Miguel Barnet, Teresa Melo, Iroel Sánchez y Víctor Fowler!

¿Cómo un intelectual puede ser capaz de tanta aberración y masoquismo sin abochornarse?

A Lisandro Otero se le desbordaba un resentimiento enfermizo cuando se refería a Cabrera Infante
