
El régimen de Ortega en Nicaragua libera a decenas de presos políticos
El hecho sucede pocos días después de las liberaciones en Venezuela y tras presiones recientes de la embajada de Estados Unidos en Managua.

El hecho sucede pocos días después de las liberaciones en Venezuela y tras presiones recientes de la embajada de Estados Unidos en Managua.

Los «copresidentes» de Nicaragua no están al día con la narrativa oficial del régimen cubano.

Gracias a una criticada reforma constitucional, ambos dictadores podrán supervisar las funciones legislativas, judiciales, electorales y de control.

No pudiendo derrotar a la nación estadounidense en el terreno militar, económico o tecnológico, el régimen castrocomunista apostará por atrincherarse, esperando mejores tiempos, resistiendo a la defensiva.

Debido a la postura crítica hacia el Gobierno de su hermano, el 28 de mayo último Daniel Ortega lo llamó “traidor” en un acto público.

A finales de agosto, el dictador ordenó una reforma del Código Penal para poder enjuiciar a nicaragüenses exiliados y extranjeros.

Las penas incluyen desde la cadena perpetua y la confiscación de bienes y se tipifican en los delitos que usualmente Ortega y Murillo usan para criminalizar a sus adversarios.

Los líderes comienzan a replantearse quiénes son sus socios en una empresa que, antes de ser política, primero debe ser humana.

Ortega llegó a describir a Lula como «representante de los yanquis en América Latina” por no reconocer la victoria de Maduro.

Las nuevas sanciones buscan abordar la represión del pueblo nicaragüense y la manipulación del sector del oro para beneficio de operaciones corruptas.

El hecho sucede pocos días después de las liberaciones en Venezuela y tras presiones recientes de la embajada de Estados Unidos en Managua.

Los «copresidentes» de Nicaragua no están al día con la narrativa oficial del régimen cubano.

Gracias a una criticada reforma constitucional, ambos dictadores podrán supervisar las funciones legislativas, judiciales, electorales y de control.

No pudiendo derrotar a la nación estadounidense en el terreno militar, económico o tecnológico, el régimen castrocomunista apostará por atrincherarse, esperando mejores tiempos, resistiendo a la defensiva.

Debido a la postura crítica hacia el Gobierno de su hermano, el 28 de mayo último Daniel Ortega lo llamó “traidor” en un acto público.

A finales de agosto, el dictador ordenó una reforma del Código Penal para poder enjuiciar a nicaragüenses exiliados y extranjeros.

Las penas incluyen desde la cadena perpetua y la confiscación de bienes y se tipifican en los delitos que usualmente Ortega y Murillo usan para criminalizar a sus adversarios.

Los líderes comienzan a replantearse quiénes son sus socios en una empresa que, antes de ser política, primero debe ser humana.

Ortega llegó a describir a Lula como «representante de los yanquis en América Latina” por no reconocer la victoria de Maduro.

Las nuevas sanciones buscan abordar la represión del pueblo nicaragüense y la manipulación del sector del oro para beneficio de operaciones corruptas.
